Editorial ABC

Basta de excusas con la electricidad

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El precio de la luz se ha convertido en los últimos años en un nuevo campo de batalla política en el que los diferentes partidos se echan la culpa entre sí de las constantes subidas del recibo, sin que nadie, por desgracia, aporte las soluciones necesarias para lograr un sistema eléctrico estable y eficiente, evitando así que familias y empresas tengan que afrontar un coste cada vez mayor. La luz subió casi un 10,5 por ciento en 2017 para los consumidores domésticos, lo que para una familia media representó un desembolso anual de 835 euros, 76 más que el año pasado. A pesar de que el Gobierno congeló, una vez más, la parte regulada del recibo, correspondiente al 40 por ciento de la factura final, la mala climatología, caracterizada por la escasez de lluvia y viento, disparó más de un 30 por ciento el precio del mercado mayorista, alcanzando su nivel más alto desde 2008 y situándose muy por encima de otros países, como Alemania o Francia, con unos niveles de renta sensiblemente superiores.

Sin embargo, el argumento de la climatología ya no admite un pase, puesto que afecta de igual forma a otros países, sin que este factor se traduzca en un aumento de precios. España sufre desde hace años una de las facturas eléctricas más caras de la UE debido a los errores y excesos que se cometieron en materia energética, inflando burbujas insostenibles, así como a la elevada fiscalidad que soporta la luz y la opacidad que impera en la fijación de precios por parte de las eléctricas, cuya actuación no está exenta de sospechas. España necesita un sistema eléctrico fiable, transparente y eficiente, capaz de garantizar unos precios estables y competitivos. Ya es hora de que los políticos dejen a un lado las excusas sobre el recibo de la luz.