Casa Mingo es la decana de las sidrerías de Madrid, y posiblemente de todas las existentes en España, ya que abrió sus puertas en 1888, cuando todavía no se habían cumplido 60 años de la desaparición de Goya, que iluminó con sus frescos las próximas ermitas de San Antonio de la Florida.
Los gruesos muros de lo que fue un antiguo almacén de material cuando se iniciaban las infraestructuras ferroviarias de la Península, y concretamente la estación del Norte o del Príncipe Pío, han visto el paso de los años con la misma actividad de restauración que aquel primitivo "Llagar", o fábrica de sidra, que instalaron los primeros asturianos que trabajaron en el tren, y que por ello, recibían directamente de su tierra los productos naturales que no se resignaron a perder.
La dilatada historia de este establecimiento sólo puede explicarse por la continuidad en dicha tradición que mantiene la cuarta generación de su fundador: materias de primera calidad recibidas directamente de los productores asturianos, lo que permite unos precios muy contenidos y estables, que atraen a una amplia y fiel clientela. |