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Una completa oferta de sol y playa con interesantes propuestas
culturales y deportivas como hilo conductor. Así es la costa
de la provincia de Castellón, única en paisaje, con
unas playas que ofrecen kilómetros de cálidas dunas
de fina arena dotadas de todos los servicios. Pero la playa de postal
se completa con otra oferta mucho más atractiva.
Así, municipios como Peñíscola, con su fortaleza
sobre el mar, se ha convertido en el monumento más visitado
de toda la Comunidad Valenciana y atrae prácticamente todo
el año a turistas en busca de la foto con su actor favorito
durante Festival de Cine de Comedia, que se celebra a finales de
mayo, aficionados a la arqueología de los sonidos gracias
a su Festival de Música Antigua y Barroca o amantes de la
más pura tradición dramática, que no quieren
perderse su Festival de Teatro Clásico.
«Paisajes Sagrados»
Este año, el municipio ha dado un paso más al incluirse
dentro de la ruta «Paisajes Sagrados», la exposición
de la Fundación La Luz de las Imágenes, que ha permitido
recuperar joyas de la arquitectura como Iglesias, hospederías
y ermitas que han servido además para dinamizar el turismo
en las comarcas del Alt Maestrat y el Els Ports. El punto neurálgico
de esta muestra ha sido la localidad de San Mateo, otra joya histórica
y patrimonial, perfecto equilibro entre interior y costa, encrucijada
de culturas y religiones que se juntan en esta provincia.[
La provincia de Castellón mostrará en Fitur sus playas,
que constituyen un valor añadido a acontecimientos como el
Festival Internacional de Música Independiente de Benicásim
(FIB), cita obligada de la juventud europea y revulsivo de atracción
de 40.000 jóvenes por cada día de concierto.
No es el único caso de playas con atractivo turístico;
en Alcocebre, Benicarló, Vinaroz, Torreblanca, Oropesa, Burriana
o Moncofa el desarrollo de nuevas zonas residenciales ha permitido
mejorar su atractivo, que se complementará con la creación
de ocho nuevos campos de golf y una gran zona residencial en las
faldas del parque Natural del Prat de Cabanes.
Interior con sabor único
No obstante, la singularidad de la provincia de Castellón
radica en su turismo de interior con una oferta consolidada de establecimientos
que conservan un sabor único Así, la ciudad amurallada
de Morella acoge en su catedral gótica un festival de música
antigua en torno a su órgano, pero además es capaz
de trasladar a sus visitantes varios siglos atrás gracias
a su tradicional mercado medieval o asombrar a los turistas con
las habilidades de la cetrería en el patio de armas de su
castillo.
El interior de la provincia esconde además innumerables riquezas
como pinturas rupestres en la zona de Tirig, así como molinos
de agua, árboles monumentales y milenarios que se conservan
desde el tiempo de los romanos, o las hogueras monumentales de San
Antonio, en Forcall, Villores, Vilanova d'Alcolea, que conservan
el sabor de las fiestas medievales paganas que tenían lugar
en el solsticio de invierno. También resuenan en su horizonte
los acordes de los cantos gregorianos que cada primavera lanzan
rogativas por el agua de Useras o Castellfort.
La magia del fuego, con los «toros embolados», la pasión
irracional de sus gentes por la fiesta con reminiscencias grecolatinas,
las canciones como «Les albaes», las tierras de viñedos
o las Termas no son sino nueva muestras de la infinita riqueza de
la provincia, que se complementa con una rica gastronomía
en la que destaca el langostino de Vinaroz, la alcachofa con denominación
de origen de Benicarló o los caracoles de mar de Peñíscola.
Una rica y variada oferta que quedará aún más
cerca cuando por fin el futuro aeropuerto de Castellón sea
una realidad.
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