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La fecha ha quedado marcada en la memoria no sólo de los
miles de aficionados a la vela de toda Galicia, sino en la de todos
los gallegos, tanto de Vigo como de los cuatro puntos cardinales
de la Comunidad. El 12 de noviembre de 2005, el Rey Don Juan Carlos
daba, a bordo del galeón «Goteborg» la salida
de la Vuelta al Mundo de Vela desde las aguas de la ría de
Vigo.
Siete tripulaciones partieron desde aguas gallegas hacia la prueba
más exigente de la náutica mundial, una regata transoceánica
que les llevará por mares de los cinco continentes y exigirá
lo máximo de cada uno de los participantes. Pero siempre
quedará en su recuerdo la multitudinaria despedida que Galicia
les brindó tras su salida de España. Ahora la Volvo
Ocean Race es eso, un recuerdo. Galicia afronta el año después
del gran momento con la plena satisfacción de haber sacado
una nota muy alta en el examen a que fue sometida no sólo
por la opinión pública gallega y española,
sino por los miles de visitantes que viajaron hasta la Comunidad
para presenciar el evento en pleno noviembre.
Bajo el argumento de la Volvo, Galicia exhibió sus potencialidades
como destino náutico deportivo: un litoral de más
de 3.000 kilómetros de costa, con unas condiciones para la
práctica de las disciplinas náuticas difíciles
de encontrar en muchos puntos de la geografía europea, y
una red de instalaciones portuarias de primer nivel, cifradas en
más de 8.000 amarres a lo largo de 23 puertos, desde Ribadeo
hasta Baiona.
La gestión de las instalaciones portuarias deportivas depende
del ente público autonómico Portos de Galicia, competencia
de la Consellería de Política Territorial, a excepción
de las dársenas de La Coruña, Ferrol, Vigo y Villagarcía,
de titularidad estatal. Portos de Galicia ha venido desarrollando
un ambicioso programa de actuaciones que tiene como objetivos: el
fomento de la náutica deportiva fomentando el tráfico
de escalas dentro de los puertos gallegos mediante la construcción
de una red uniforme a lo largo de todo el litoral gallego; establecer
una política de precios homogéneos por zonas e instalaciones;
y la dotación de zonas deportivas de los puertos con los
correspondientes servicios para reparación y mantenimiento
de las embarcaciones, zonas comerciales y facilidades para repostar
e invernar.
Está prevista también la creación de nuevas
instalaciones para la práctica de la náutica deportiva
en todos aquellos lugares donde no existían diseñando
las mejores soluciones posibles desde los puntos de vista medioambiental,
técnico y económico.
2006, en Cangas y Vigo
Como cabía esperar, la experiencia de la Volvo ha sido
decisiva para que Galicia vuelva a ser la sede elegida para acoger
eventos náuticos de primer nivel. En esta ocasión
será en ambas orillas de la ría de Vigo. Al norte,
en Cangas del Morrazo, se disputará entre el 22 y el 28 de
julio el Campeonato del Mundo de Hobie Tiger y Dragoon, dos modalidades
de catamarán en plena expansión por Europa tras su
éxito en Estados Unidos. Los gallegos Nacho Botas y Pepe
Echeverría regatearán en casa, respaldados por su
público.
La segunda gran cita llegará en septiembre, enmarcada dentro
de la Semana Caixanova del Atlántico que organiza el Real
Club Náutico de Vigo. Será la Copa del Mundo Cabreiroá
del monotipo Beneteau 25 que se celebre en España, aprovechando
el auge que esta económica y competitiva clase está
encontrando en nuestro país. El empeño de Triente,
organizadora del evento, es alcanzar cien participantes en la primera
edición.
Junto a las grandes citas, Galicia desarrolla a partir de mayo un
calendario anual de regatas de un altísimo nivel, que se
corona en septiembre con las tres grandes clásicas del Campeonato
de España: la regata Infanta Elena de La Coruña, el
trofeo Príncipe de Asturias de Baiona, y el Desafío
Audi de Sanxenxo. Por estas tres pruebas desfilarán los mejores
barcos, cañas y tripulaciones del circuito nacional: «CAM»,
«Movistar», «Fórum Filatélico»,
«Fermax» o «QUUM Sevilla», entre muchos
otros.
Pero no hay que olvidar regatas autonómicas con color propio
como la Rías Baixas Martín Códax, que en su
43 edición buscará rebasar las 150 unidades en la
línea de salida y que recorre los principales puertos de
La Coruña y Pontevedra, o el Conde de Gondomar Caixa Galicia,
que desde Baiona desafía la Costa de la Muerte bordeando
el ya mítico faro del Carrumeiro chico.
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