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En bicicleta, a caballo, en velero, a pie o en coche, las rutas
del País Vasco deben estar en la agenda de cualquier viajero
que se precie. Cada valle, cada puerto pesquero, cada cumbre del
País Vasco es un bello rincón por descubrir.
La belleza salvajemente verde de gran parte del territorio contrasta
con las costas escarpadas y sinuosas, con las hermosas playas y
los pintorescos puertos de pescadores. Toda la comunidad esconde
parajes naturales únicos para contemplar y disfrutar de sus
gentes, su gastronomía o sus monumentos.
Viajar a través del País Vasco conlleva atravesar
numerosos puertos de montaña con un paisaje impresionante.
Así, el senderismo, las rutas a caballo, o los deportes relacionados
con la montaña se han convertido en los últimos años
en uno de sus principales reclamos.
Visitar las ciudades y pueblos vascos significa, conocer una infinita
gama de lugares memorables por sus monumentos, su historia o su
especial encanto. Su singular historia ha conformado un específico
carácter, desde el misterio que envuelve sus orígenes,
hasta su conversión en uno de los motores económicos
de la península a raíz de su desarrollo industrial
del siglo XIX.
Para los amantes de la cultura y el arte, el Museo Guggenheim de
Bilbao, buque insignia en este campo, el Museo de Arte Contemporáneo
de Victoria-Gasteiz, Artium, y el Chillida Leku, cerca de San Sebastián,
ofrecen la imagen más vanguardista, tres emblemas que, sin
duda, ofrecen un amplio abanico de posibilidades al viajero.
Otro de sus puntos fuertes lo constituye su internacionalmente conocida
gastronomía, que tanto en términos de «nouvelle
couisine», como en los más tradicionales, ofrece la
posibilidad de mimar el paladar con platos basados en ingredientes
de primera calidad. Afirman quienes las prueban, ya sea en un merendero,
un restaurante o un asador, que son una verdadera Delicatessen.
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