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Uno de los elementos que hace que quien visita Murcia vuelva enamorado
es el incomparable confluir de culturas que allí se produce.
A lo largo de más de 300.000 años, diversos pueblos
han protagonizado el devenir histórico del territorio que
actualmente se identifica con la Comunidad Autónoma de la
Región de Murcia.
La capital de la región, cruzada por el río Segura,
está caracterizada por una bella catedral barroca, su luz
mediterránea, y la huella árabe evidente en edificios
como el Castillo de Monteagudo, fortaleza del S. XI y los restos
de las murallas. Al visitar el Museo Arqueológico de Cartagena
descubriremos que en ella estuvo ubicada la ciudad íbera
de Mastia y fue hogar de diversas civilizaciones antes de convertirse
en la ya mencionada Cartago Nova y ser asentamiento de cartaginenses
y romanos. Hoy día es ciudad industrial y minera, poseyendo
el más importante puerto de la región.
Ya en su interior hallamos zonas como las tierras altas de de Murcia,
la Vega del Segura, y una explotación del encanto rural que
invita al descanso, el disfrute de la naturaleza, el deporte y la
buena mesa. Son estas comarcas de montañas, de caza y bosques,
coronadas de castillos, fortalezas, ermitas y conventos. Historias
y viejas leyendas adornan estas sugerentes y acogedoras tierras
de gastronomía sabrosa y generosa, en las que el turista
podrá disfrutar de unos días de descanso al aire libre.
Dos mares en una costa
La belleza extrema del interior es sólo comparable a la de
las playas blancas que tiene la región. Dos mares en una
sola costa (el Mar Menor y el Mediterráneo), limitada por
un brazo de tierra, La Manga, que se ha convertido en una de las
más importantes concentraciones turísticas de la región,
acantilados únicos que ofrecen paisajes paradisíacos,
solitarias playas de interminable y blanca arena, animados puertos
y calas salvajes de aguas de espejo. Así es la costa cálida,
el destino ideal para pasar un retiro inolvidable.
La región tiene como denominador común el agua. Desde
antaño la mayoría de sus turistas llegaban a Murcia
por mar. Por este motivo, el desarrollo de las comunicaciones vía
aire y tierra han constituido su gran reto. Es por ello que, escenario
excepcional para el turismo propiciado por el clima y la disponibilidad
de espacios turísticos, ha experimentado en los últimos
años un salto cualitativo en lo que a infraestructuras se
refiere. La autovía Madrid-Murcia supone la conexión
con el centro peninsular en poco más de tres horas.
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