Sandrine Morel, corresponsal del diario francés Le Monde en Cataluña

La corresponsal de Le Monde: «Puigdemont me dijo que en La Moncloa mandaban Aznar y Soraya»

La periodista francesa Sandrine Morel publica «El huracán catalán» (Editorial Planeta), un libro donde narra encuentros con dirigentes de la Generalitat y analiza cómo el discurso del odio ha dividido a la sociedad catalana

MadridActualizado:

Sandrine Morel, corresponsal de Le Monde, descubrió cuando llegó a Cataluña en 2010 que las previsiones metereológicas de las cadenas públicas no informaban del tiempo fuera de la Comunidad. Detalles casi imperceptibles, pero que ponían en evidencia la estrategia de manipulación que la Generalitat orquestaba a fuego lento desde hacía años. Ha pasado casi una década y Morel ha sido espectadora de cómo el discurso del odio fue triunfando en la sociedad catalana hasta dividirla.

Ahora, la periodista francesa publica «El huracán catalán» (Editorial Planeta). Un libro en el que analiza la estrategia previa al «procés», revela encuentros con miembros del Gobierno catalán y habla de las presiones que reciben los redactores más críticos con el independentismo.

¿Cómo ha vivido el crecimiento del discurso del odio en la sociedad catalana?

La Generalitat me ofreció una entrevista con Artur Mas en 2012 porque para ellos ya era importante internacionalizar sus peticiones. Era parte de su estrategia. La Cataluña de ese momento estaba igual que el resto de España: sumida en una crisis económica. Y el Gobierno catalán lo utilizaba para implantar la idea de que «sin España estaríamos mejor». La idea de presentar al país como el responsable de todos los males hace mella en la población y comienza a haber una falsa sensanción de hegemonía. En 2017 el odio ya es muy fuerte y por eso el 1 de octubre una parte de la población considera justificado desobedecer las leyes. La Generalitat llevaba años preparando el terreno mediante el discurso público.

¿Qué parte de responsabilidad considera que tuvo Mariano Rajoy en el conflicto soberanista?

Es difícil hablar de responsabilidades, pero desde hace años hay miles de personas protestando en las diadas y Rajoy no respondió a este clamor. Es cierto que la situación económica de 2012 no permitía ofrecer nada a Cataluña, pero se podía haber hecho discurso para cuando sí lo permitiese. Rajoy no ofreció alternativas y tampoco ofreció nada para que los no independentistas pudieran agarrarse a ello. El silencio del Gobierno fue un error y ha sido clave en la construcción del discurso de odio porque dio argumentos a los independentistas para decirle al resto de la población: «Veis, al Estado no le importáis».

¿Le faltó a España una estrategia de comunicación internacional?

Yo creo que eso hubiese cambiado las cosas, pero España, dentro de sus relaciones bilaterales, ha podido hacer llegar su mensaje al exterior. Por otro lado, no ha querido utilizar a la prensa, no le ha interesado que la opinión pública internacional estuviese de su lado. Al final ningun país ha reconocido la independencia de Cataluña, pero la imagen de España ha salido degradada...

En junio de 2017, Morel se citó con un director de comunicación del Gobierno catalán en el restaurante de un conocido hotel de Barcelona. Durante una conversación sobre una futura consulta ilegal la charla se puso tensa y éste le aseguró que sería capaz de controlar la línea editorial de Le Monde. Según adelantó este diario, es probable que esa persona fuera Joan Maria Piqué, responsable de comunicación antes del referéndum del 1 de octubre.

Un miembro del Ejecutivo Catalán le sugirió que si el Govern compraba páginas de publicidad a Le Monde usted tendría que escribir lo que sus jefes dijeran...

Sí, eran momentos de máxima crispación. Ellos estaban convencidos de que podían doblegar al Gobierno y que Rajoy acabaría cediendo. A mí me parecía muy irresponsable la ligereza con la que me hablaba de un referéndum ilegal. Me mantuve escéptica, él se puso nervioso y me dijo: «Si compramos dos páginas de publicidad en Le Monde tu escribirás lo que tus jefes te digan».

Yo aluciné porque ellos no iban a comprar páginas, pero fue un acto de chulería para decirme que podían influir en la línea editorial de mi medio. Lo más grave de todo es que les parece normal decir que la información de los periodistas puede estar sesgada en función del dinero que pongan sobre la mesa.

¿Y es cierto que la Generalitat influye en los medios privados?

Él me soltó la frase... Lo que está claro es que tienen subvenciones públicas y muchas maneras de influir en los diarios. Yo he querido reflejar ese ambiente de control del discurso público. No he visto esas subvenciones, pero sí he visto como marcaron su estrategia poniendo a personas afines al independentismo en los medios públicos. De hecho, el director de TV3, Vicent Sanchis, me dijo que su cadena era independentista porque la mayoría de la sociedad catalana lo era.

Morel explica en su libro como Joan Maria Piqué incluyó a los corresponsales en una lista de difusión para enviarles notas de prensa e información que les ayudaría a cubrir el conflicto soberanista. Sin embargo, resultó ser una fuente de propaganda de la Generalitat más que un espacio donde documentarse. Según explica la autora del libro, en la mayoría de ocasiones los artículos que aconsejaban estaban destinados a desacreditar al Estado español. Asimismo, lo que tendría que servir como un canal de comunicación entre las instituciónes catalanas y los periodistas resultó ser una vía para reprochar los trabajos a aquellos redactores más críticos con los secesionistas.

¿La Generalitat coacciona a los periodistas?

Yo he recibido presiones, sí. Me han dicho que no trate un tema porque no soy catalana o que estoy contaminada por la derecha. También me han enviado mensajes privados a Twitter diciendo: «Cuidado con lo que escribes porque puedes perder fuentes». Pero también hay mucha chulería y no puedo autocensurarme por ello. No sé si me he metido en un lío con este libro, espero no perder muchas fuentes (se ríe). Aun así lo asumo, quería dar una opinión que en mis artículos no puedo.

Carles Puigdemont le aseguró que podrían vencer a Rajoy porque éste no tenía el control de La Moncloa, sino que eran José María Aznar y Soraya Sáenz de Santamaría quienes mandaban...

No sé por qué Puigdemont dijo eso, no tiene sentido. Supongo que quería convencerme de que Rajoy es más moderado y que era la derecha «dura» quien realmente estaba al mando. Una manera de intoxicar mi pensamiento. Así lo hacían en el grupo de Whatsapp que la Generalitat tenía para los periodistas: toda la información estaba destinada a desacreditar a La Moncloa.

¿Le va a hacer daño al Gobierno de Pedro Sánchez el voto de los independentistas en la moción?

No creo que Pedro Sánchez tenga una deuda con ERC y PDECat, creo que intentará hacer leyes apoyándose en Podemos y Ciudadanos, y dentro de los márgenes democráticos. Yo estoy a la expectación de ver qué pasa. Tampoco es un Gobierno muy sólido, tendrán que buscar consensos lejos de los temas ideológicos porque no hay una mayoría real de izquierda.

¿Ve alguna solución al huracán catalán?

La única vía que veo es no seguir dándoles argumentos a los independentistas. El país tiene que reforzarse: tener más independencia judicial y en la prensa, y más contundencia con los casos de corrupción. Y que así baje el apoyo al independentismo. ¿Solución? Hay gente que dice que hay problemas que no tienen solución y que se aprende a convivir con ellos. No sé si éste es uno de ellos.