Las tortugas suelen ingerir el plástico presente en los océanos
Las tortugas suelen ingerir el plástico presente en los océanos - AULA DEL MAR
LITORAL ANDALUZ

Los animales que llegan con más frecuencia enfermos a nuestra costa

El Centro de Recuperación de Especies Marinas de Málaga alerta sobre la contaminación presente en el mar Mediterráneo: plásticos y metales pesados que debilitan a tortugas y cetáceos

Actualizado:

El Centro de Recuperación de Especies Marinas Amenazadas (CREMA) documentó en 2016 64 varamientos de animales en la costa de Málaga, donde se ubica; aunque su competencia se extiende a todo el litoral andaluz. «Se trata de una cifra normal, tirando a baja, con respecto a otros años», asegura José Luis Moll, biólogo de la institución, quien confirma que Málaga y Cádiz son las provincias que más hechos de esta índole registran dentro de dicha comunidad.

Quince varamientos correspondieron a tortugas bobas y 49, a cetáceos. En concreto, en este último caso, 19 eran delfines listados; 17 eran delfines comunes y para 8 ejemplares no se pudo identificar con exactitud la especie dado el estado de los restos que alcanzaron las playas malagueñas. El CREMA también recuperó los cuerpos de un calderón común, un calderón gris y un rorcual.

De los 64 varamientos mencionados, 10 animales llegaron vivos (5 tortugas y 5 cetáceos). Y de entre los muertos, solo 11 eran animales «frescos», susceptibles de ser sometidos a una necropsia que facilite valiosos datos para la comunidad científica sobre reproducción, genética, patógenos, microbios, tóxicos, etc..

Diez de los 64 animales que llegaron a la costa malagueña en 2016 vivían

El CREMA fue una entidad pionera y única en Andalucía en cuanto a la rehabilitación de la fauna del litoral hasta 2008. Hoy, sigue siendo una de las más reconocidas que existen en España, colaborando con centros de investigación, administraciones públicas u organizaciones privadas. «Seguimos los protocolos que establece la Consejería de Medio Ambiente y recibimos el apoyo económico de la Diputación y el Ayuntamiento de Málaga», aclara Moll.

Educación ambiental

El mar de Alborán -la parte más occidental del mar Mediterráneo que baña las costas de Almería, Granada, Cádiz, Málaga y Murcia en España- es «un área rica en alimentación» que atrae a la tortuga boba (Caretta caretta). «Hablamos de ejemplares atlánticos, nacidos en la República de Cabo Verde (África) o Florida (Estados Unidos); no de mediterráneos, que permanecen en Grecia y Turquía. Esto lo hemos descubierto gracias a los estudios genéticos que realizamos a los animales que recuperamos», explica Moll.

Las bolsas de plástico ocasionan problemas de flotabilidad a las tortugas

Las tortugas son animales «omnívoros» y «voraces», por eso es «muy habitual» que ingieran residuos sólidos que terminan en el océano como consecuencia de una inadecuada gestión de los mismos o de una desafortunada acción de algún ciudadano. «Un tapón o una bolsa de plástico obstruyen el aparato digestivo de las tortugas, ocasionándoles problemas de flotabilidad. El quelonio no puede sumergirse cuando se aproxima una embarcación o llega a una zona de rocas, por lo que acaba siendo alcanzado por aquélla o chocando contra éstas», comenta Moll. La captura accidental o el enredo en artes de pesca olvidadas en el medio marino también suponen una amenaza para las tortugas.

Cada año, el Aula del Mar, otra de las líneas puesta en marcha por los responsables del CREMA, demuestra a los estudiantes andaluces la conveniencia de depositar la basura que generan en los contenedores habilitados para ello. «Cuando les contamos lo que hallamos en los estómagos de los animales constatan el importante papel que juegan en su labor de conservación. Vuelven a sus casas y ya no se deshacen de las toallitas o los bastoncillos a través del inodoro. Antes lo hacían por ignorancia, no por mala idea», manifiesta Juan Jesús Martín, portavoz de la organización. «"Tragarse un hueso de aceituna o una moneda no supone un inconveniente, pero cuando te comes por error una decena de monedas, el riesgo aumenta"; cosas como éstas son las que les decimos a los más pequeños, para que adquieran la sensibilidad que necesitarán dentro de 25 años, cuando se conviertan en gestores y políticos y deban afrontar nuevos retos medioambientales», añade Moll.

El Aula del Mar también dirige sus talleres y campañas a otros colectivos, como los pescadores -sobre la captura de inmaduros-, que al mismo tiempo constituyen sus aliados a la hora de recuperar animales que han caído en sus redes incidentalmente; a los hosteleros y turistas.

La contaminación química constituye la mayor amenaza para los cetáceos
La contaminación química constituye la mayor amenaza para los cetáceos- AULA DEL MAR

Plásticos y metales pesados

El problema con los cetáceos radica en la contaminación química de las aguas. «Son animales muy longevos y los metales pesados se acumulan durante años en sus tejidos de reserva; tejidos de los que se sirven cuando no encuentran alimento. Es en este momento cuando los tóxicos pasan al torrente sanguíneo, debilitando su sistema inmune. Por norma, los cetáceos albergan muchos parásitos, pero cuando están enfermos, éstos aumentan, por lo que cuando el delfín, el calderón o la ballena llegan a la costa su estado es terminal», pormenoriza Moll, que cifra en un 10% su tasa de supervivencia. Para las tortugas, en cambio, el porcentaje aumenta hasta el 80% «siempre que su condición sea óptima», matiza el experto.

Los cetáceos suelen alcanzar la costa en estado terminal

«En enero recuperamos el cadáver de una cría lactante de rorcual. Cuando le practicamos la necropsia descubrimos que su primera comida había sido un tetabrik: solo encontramos en su estómago, además de un invertebrado gelatinoso, el cartón de zumo aludido y dos trozos más de plástico, los cuales habían impedido una satisfactoria digestión a la ballena», recuerda el biólogo.

Por último, advierte Moll: «La situación del delfín común en el Mediterráneo es preocupante. Su población es la más mermada del planeta, aunque por suerte, el grupo del mar de Alborán se encuentra mejor que en el Levante. Por eso, hay que protegerla, para que sirva de puente genético entre los ejemplares del océano Atlántico y los del Mediterráneo».