Victoria Besada dirige el Instituto Español de Oceanografía en Vigo desde 2015
Victoria Besada dirige el Instituto Español de Oceanografía en Vigo desde 2015 - MIGUEL MUÑIZ
DIRECTORA DEL IEO DE VIGO

Victoria Besada: «El mar tiene una fortaleza increíble»

Gestiona desde 2015 uno de los centros de investigación más reconocidos a nivel internacional, que este año celebra su centenario

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Victoria Besada, doctora en Ciencias Químicas, dirige desde 2015 el centro del Instituto Español de Oceanografía en Vigo, ciudad donde nació en 1961. La experta asegura que no va a perpetuarse en el puesto: «Soy una apasionada del trabajo de investigación». De hecho, trata de compaginar esta faceta con las tareas propias de la gestión, pero reconoce que es complicado. Como también lo es asegurar el futuro sostenible de los océanos. «Los científicos podemos intentar ayudar recomendando actividades que se puedan realizar en determinadas zonas que hemos estudiado para mejorar el rendimiento biológico del mar. Pero la conservación es un trabajo de todos los actores sociales».

¿Qué peso representa el centro que dirige dentro de la estructura del Instituto Español de Oceanografía?

El Instituto Español de Oceanografía (IEO) cuenta con nueve centros en la costa, siendo el de Vigo el más importante en cuanto al número de personas que trabajan en él (120, en la actualidad). Desarrollamos, además, sesenta proyectos de investigación; y en una gran cantidad de ellos participan investigadores de La Coruña, Baleares o Cádiz, por ejemplo. Ahí reside una de las fortalezas del IEO: la continua y estrecha colaboración que existe entre sus miembros.

¿Y con respecto a su influencia fuera de España?

Somos un organismo asesor del Gobierno central, de modo que asistimos a reuniones de distinto tipo; tanto las que se organizan en el seno de la Unión Europea (UE) como por parte de las organizaciones regionales de pesca o el Consejo Internacional para la Exploración del Mar. Por supuesto, un buen número de nuestros proyectos de investigación se han conseguido en convocatorias competitivas de la UE.

¿La labor del Instituto se conoce más allá de la comunidad científica?

Un gran número de vigueses desconocía la existencia del IEO en la ciudad, pese a llevar un siglo formando parte de ella. En los últimos años hemos llevado a cabo muchísimas tareas de comunicación y divulgación científica para solventarlo y porque pensamos, además, que se trata de una deuda que tenemos con la sociedad. Con motivo de la celebración de nuestro centenario, por ejemplo, hemos sacado el centro a la calle, ofreciendo talleres y jornadas de puertas abiertas en nuestros barcos. Asimismo, hemos preparado y compartido en la plataforma Youtube una serie de vídeos que explican las múltiples disciplinas en las que investigamos, englobadas en tres grandes áreas: pesquerías, medio marino y protección ambiental y acuicultura.

La contaminación de los océanos como consecuencia de los residuos plásticos que generamos los consumidores es un tema habitual en los medios. ¿Cuál es la magnitud real del problema?

Con respecto a los grandes plásticos ya se sabe desde hace años que su vertido al mar desde todos los sitios se ha convertido en un problema porque se acumulan en zonas que funcionan como remolinos de corrientes y llegan a las playas. ¿Cuál es el problema con respecto a los microplásticos? Éstos también llegan al medio marino a través de productos como cremas exfoliantes, pastas de dientes o productos de belleza, por ejemplo. Ahora sabemos que los sistemas de depuración no estaban preparados para tratar estos plásticos tan pequeños. Hemos publicado un estudio sobre niveles de microplástico presentes en los estómagos -parte que no es consumida por el ser humano- de distintas especies, y se detectaron, efectivamente, algunas fibras en su interior, pero en cantidades no muy grandes. También estamos trabajando en el análisis de microplásticos depositados en los sedimentos marinos. Y observamos que pueden darse, lógicamente, diferencias entre las zonas que se sitúan más próximas a la costa con respecto de las que se encuentran más alejadas de ella. Confío en que en el plazo de un año podamos ofrecer resultados más concluyentes.

¿Cómo se puede atajar el problema de la contaminación por plásticos en los océanos?

Hay que concienciar sobre la necesidad de cambiar, por ejemplo, algunos procedimientos en las industrias, para que éstas no incluyan el plástico profusamente en sus productos. Desde los medios tampoco se puede dar un mensaje alarmista diciendo que todo el mar está lleno de microplásticos y que se puede convertir en un gran vertedero. Y nosotros mismos también deberíamos emplear menos bolsas y botellas de plástico en nuestro día a día; aunque nos hayamos acostumbrado a él porque es barato y tiene múltiples usos.

¿Es cierto, tal y como alertan desde distintas organizaciones internacionales, como la FAO, y no gubernamentales, como Oceana, que la sobrepesca supone una grave amenaza para muchas especies?

Sí que es verdad que algunas especies han sufrido las consecuencias de esta práctica y pueden seguir teniendo problemas debido al exceso de capturas que hubo en el pasado. Además, es cierto que hoy en día, aunque se intentan controlar todos los aspectos relacionados con la pesca sostenible y que se cumplan los parámetros de legalidad exigidos, resulta complicado conseguirlo por completo. Pero considero que en materia de pesca se está intentando proteger al máximo a todos los niveles tróficos y a todas las pesquerías objeto de estudio por parte de los diferentes gobiernos en aguas nacionales, europeas y de las organizaciones regionales.

La acuicultura surgió como una técnica al servicio de la conservación.

Y también para que pudiéramos disponer de más alternativas al medio natural: el planeta alberga a miles de millones de habitantes y necesitamos asegurar su suficiente alimentación. El IEO de Vigo, sin ir más lejos, fue pionero en el estudio biológico del rodaballo: se cerró su ciclo y se transfirió a la sociedad, a las industrias, para que pudieran cultivarlo. El rodaballo ahora es una de las especies que podemos adquirir sin problemas en cualquier mercado. Con esta labor proseguimos, intentando cerrar los ciclos biológicos de más especies que se puedan criar en cautividad y sean, al mismo tiempo, importantes para el consumo de la población.

Muchos ciudadanos desconocen que un porcentaje alto del pescado que consumen procede de granjas. Sin embargo, la acuicultura aún no goza de una buena percepción social.

La gente cuando compra salmón piensa que es salvaje, cuando, en realidad, nos llega de granjas de Noruega. No puedo hablar del pescado que procede de otras zonas del mundo, pero la regulación en Europa es muy estricta: en todas las instalaciones se siguen unos procedimientos validados, confrontados y legales. Las lubinas de acuicultura, por ejemplo, reúnen las mismas garantías en cuanto a seguridad alimentaria y sanitaria que el pescado que se obtiene del medio natural. Hay que cambiar el chip.

Como experta en contaminación marina, y especialmente en lo que se refiere a metales pesados, ¿cómo se ha recuperado la costa gallega tras el hundimiento del petrolero Prestige hace 15 años?

Se ha recuperado muy bien. Puede haber contaminación en alguna zona muy puntual debido a que haya quedado en los sedimentos alguna pequeña capa de fuel porque, al final, parte de éste acabó depositándose en el fondo del mar. No obstante, hemos observado, a partir de los organismos que empleamos como indicadores de contaminación, como el mejillón de roca, que los niveles de hidrocarburos han descendido a los límites que se registraban antes del vertido del Prestige. Y en lo que se refiere a las diferentes pesquerías que en su momento pudieron verse afectadas tampoco hay ya ningún tipo de problema. Esperemos que un accidente de estas características no ocurra de nuevo porque fue una situación desastrosa. Por suerte, el mar tiene una fortaleza increíble y la vida en el medio marino vuelve a estar en las mismas condiciones que antes del Prestige, según las redes de vigilancia que teníamos entonces en 2002 y que mantenemos.