Celebra el Día Mundial de la Educación Ambiental con «10 gestos por la Biodiversidad»
Un grupo de activistas intenta sensibilizar de manera simpática sobre los efectos del calentamiento global - ABC
26 ENERO

Celebra el Día Mundial de la Educación Ambiental con «10 gestos por la Biodiversidad»

Desde 1975 la meta de la acción ambiental es «mejorar la relación de la humanidad con la naturaleza y de las personas entre sí»

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Tenemos por delante 365 días para conmemorar el Año Internacional de la Agricultura Familiar 2014, declarado así por Naciones Unidas.

La primera de las fechas a recordar relacionadas con la naturaleza está a la vuelta de la esquina: el próximo domingo 26 de enero se celebra el Día Mundial de la Educación Ambiental.

La meta de la acción ambiental es «mejorar la relación de la humanidad con la naturaleza y de las personas entre sí», tal y como se formula en la Carta de Belgrado de 1975, cuando se realizó el primer Seminario Internacional de Educación Ambiental en la actual capital de la República de Serbia, explican desde la Fundación Biodiversidad.

La Educación Ambiental debe considerar al ambiente en su totalidad, tanto el natural como el creado por el hombre (sistema ecológico, económico, tecnológico, social, legislativo, cultural y estético). Debe ser continua, tanto dentro como fuera de la escuela. Y desarrollarse a partir de un método interdisciplinario, ya que es vital la cooperación activa a nivel local, nacional e internacional para prevenir y solucionar los problemas ambientales actuales y futuros.

Diversidad de guiños

Con motivo del Día Mundial de la Educación Ambiental, el Área de Información y Documentación del Centro Nacional de Educación Ambiental de Valsaín (Segovia) ha elaborado un pequeño dossier que incluye una selección de libros y documentos de relevancia para trabajar en este campo: análisis de tendencias, necesidades y prioridades, metodologías y estrategias educativas, actividades didácticas, juegos...

Aprovechando el folleto elaborado por la Sociedad de Gestión Ambiental del Gobierno Vasco Ihobe os ofrecemos diez de los Cincuenta y dos gestos por la biodiversidad que proponen:

1. Respaldar a las asociaciones de protección de la naturaleza: puedes afiliarte a ellas, realizar donativos, adquirir sus publicaciones y productos, participar como voluntario en sus proyectos...

2. No perjudicar a los animales durante los paseos: nunca abandones los senderos marcados, haz el menor ruido posible y limítate a observar de lejos a la fauna que, como tú, sale de sus madrigueras y refugios para respirar aire fresco.

3. Conservar el móvil el mayor tiempo posible. En la República Democrática del Congo, de donde se extrae el coltán (principal materia prima de consolas, ordenadores y celulares), la extraordinaria biodiversidad de Kivu se encuentra en peligro: sin ir más lejos, los mineros cazan de manera ilegal gorilas y okapis para alimentarse y talan árboles con profusión para disponer de combustible para calentarse y de madera para ampliar sus minas (explotaciones que, además, erosionan y contaminan el agua, el suelo y la atmósfera).

4. Acoger a los animales autóctonos bajo el propio techo, instalando, por ejemplo, nidos debajo del tejado y los balcones; perforando un muro ancho y liberando los intersticios (para algunas abejas solitarias); o realizando orificios en los ladrillos (para los murciélagos).

5. Desconfiar del «Greenwashing». No dejes que te engañen con campañas de publicidad que presentan productos demasiado «ecológicos» para ser ciertos. Denúncielas si es necesario. Y lucha para que estas empresas reduzcan realmente su impacto negativo sobre el planeta.

6. Preservar las lombrices evitando el uso de fertilizantes o pesticidas químicos y trabajando la tierra con una horca de doble mango.

7. Comprar souvenirs de forma responsable. Comprueba que los recuerdos que traes de tus vacaciones no sean derivados de especies amenazadas. No adquieras objetos de coral, marfil, caparazón de tortugas marinas, madera de palisandro de Brasil...

8. No comprar prendas que requieran la limpieza en seco. La mayoría de las tintorerías emplean el percloroetileno (o tetracloroetileno). Este disolvente es tóxico para quienes lo manipulan: irrita la piel y las mucosas, provoca nauseas, dolor de cabeza y pérdida del conocimiento, se acumula en el organismo y probablemente es cancerígeno.

9. Dar nombre a una nueva especie gracias a BIOPAT (Patrons for Biodiversity). Se trata de una iniciativa respaldada por varios institutos y museos de ciencias naturales alemanes que te proponen bautizar a un taxón recientemente descubierto (rana, mariposa, araña, helecho, orquídea...) a cambio de un donativo.

10. Hacerse «Locávoro»: consumir alimentos producidos en tu zona para limitar las emisiones de CO2 a la atmósfera derivadas del transporte y para apoyar a los productores de tu región que cultiven o críen especies autóctonas. Ser locávoro también implica consumir frutas y hortalizas de temporada.