Si no te gustan los filetes de labrador ¿por qué comes hamburguesas?
Joy se pregunta por qué algunas personas separan a los animales que aman de los que se comen. No estableciendo una conexión entre ambos hechos - ABC

Si no te gustan los filetes de labrador ¿por qué comes hamburguesas?

Actualizado:

La psicóloga estadounidense Melanie Joy defiende que el consumo de carne sólo se basa en la creencia errónea de que es «natural, normal y necesario» (las 3 N), y se pregunta qué diferencia hay entre comernos una mascota y un animal de granja.

La respuesta la ofrece en su obra «Por qué amamos a los perros, nos comemos a los cerdos y nos vestimos con las vacas» (Editorial Plaza y Valdés), traducida a nueve idiomas. Esta profesora de la Universidad de Massachusetts (Boston) realizó la presentación el viernes en un restaurante vegetariano de Madrid acompañada por Javier Moreno, cofundador de Igualdad Animal, ONG a la que se destinará la recaudación del libro.

La psicóloga ha acuñado el término «carnismo» (carnism.org), que consiste en el sistema de creencias que condiciona al hombre a comerdeterminados animales.

Según ha dicho, tras una «lenta» evolución personal, la visión de una hamburguesa le produce, hoy, la misma sensación que si viera un filete de golden retriever. Y un vaso de leche de vaca es igual que si tuviera que beber leche de cobaya o de cerdo.

Todo nació a raíz de su propia experiencia personal, cuando tuvo que ser hospitalizada tras consumir una hamburguesa en mal estado, y decidió abandonar la carne, sin que intervinieran elementos éticos. Fue más tarde cuando se dio cuenta de que participaba en «un sistema que cometía atrocidades globales», contrario a sus valores, y centró su tesis doctoral en el tema. Para ello entrevistó a médicos, vegetarianos, científicos, miembros de la industria del sector cárnico etcétera.

Descubrió en todos ellos un nexo común: separaban a los animales que amaban de los que se comían. No establecían conexión entre ambos hechos. A consecuencia de ello, decidió «dar a conocer este sistema invisible» que bloquea al ser humano a pensar y sentir, y que distorsiona lo que en realidad son los animales.

Testigos activos

«Comer animales -ha asegurado- no es una decisión individual sino el resultado de un sistema opresivo. La pregunta no es por qué no debemos comer animales sino por qué los comemos».

La justificación de por qué lo hacemos son las «3 N»: es normal, natural y necesario -relacionado con la ingesta de proteínas animales-. Esto último, según Joy, está cambiando en países como Estados Unidos, Alemania y Reino Unido.

Durante los últimos años, EE.UU. ha reducido su consumo de carne y cada vez hay más adeptos a sustituir la proteína animal por la vegetal -libre de problemas como el colesterol o las grasas saturadas- dentro del estamento médico y científico, ha explicado. De hecho, «uno de los animales más fuertes del planeta, el elefante, que no es carnívoro».

La solución, según la psicóloga, pasa por uno mismo, no comiendo o reduciendo la cantidad de carne en la dieta y también por ser «testigos activos de esta realidad y no silenciarla». En su opinión, muchos ciudadanos tienen que hacer verdaderas «acrobacias mentales para seguir comiendo animales».