Las «Bestias» de Trump y Putin

Comparamos la limusina del presidente norteamericano con el flamante vehículo de orígen ruso estrenado la semana pasada por Putin en su cuarta ceremonia de investidura

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La semana pasada Vladímir Putin volvió a ser elegido presidente de Rusia por cuarta vez. El mandatario ruso aprovechó la ocasión para estrenar una nueva limusina de fabricación rusa, aunque con respaldo de fabricantes occidentales como Bosch y Porsche. Comparamos su nueva «montura» oficial con la de su homólogo norteamericano, Donald Trump, conocida como «la Bestia» por su elevado nivel de blindaje, aunque ya en proceso de jubilación.

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  1. «La Bestia» de Donald Trump

    «Es como un carrito de golf con el bastidor de un tanque». Así de sucintamente definió el expresidente norteamericano Barack Obama su flota de limusinas, que estrenó el 20 de enero de 2009, y que ahora están a un paso del desguace. Según la cadena norteamericana Fox, el sucesor de Obama, Donald Trump, recibirá una nueva flota de vehículos para su transporte a finales de este mismo verano. Estará formada por una docena de limusinas desarrolladas por Cadillac, perteneciente al fabricante General Motors.

    Hasta que llegue, el actual coche presidencial recibe el apodo de «la Bestia» por sus enormes barreras de protección, que lo convierten en un auténtico vehículo blindado, aunque su denominación oficial es Cadillac One. La limusina está blindada para proteger al presidente de cualquier tipo de ataque, incluso contra uno con armamento químico.

    La actual combina la estética de una limusina Cadillac con la estructura de una camioneta GMC, y su coste unitario ronda el millón de dólares. Por razones de seguridad, sus especificaciones son confidenciales aunque precisamente eso es lo que le sobra a este impresionante coche, a prueba incluso de ataques químicos.

    Está totalmente equipada con blindaje de tipo militar de 12,7 centímetros de espesor y unos neumáticos inmunes a los pinchazos. Tiene capacidad para siete personas y la parte frontal está dividida de la trasera por un vidrio. Los asientos son negros y reclinables individualmente. Incluso en una situación de emergencia, el auto puede ser sellado por completo permitiendo que sólo el servicio secreto pueda abrirlo.

    Además, una gruesa plancha de acero reforzado protege los bajos de una hipotética mina anticarro. Además, también tiene capacidad defensiva, gracias a cañones de gas, armas y cámaras de visión nocturna. Para dar asistencia médica al presidente, incluye un botiquín, oxígeno y bolsas de sangre de su grupo sanguíneo. Para mover todo este peso, incorpora bajo el capó un potente motor V8 con un consumo medio de 30 litros de gasolina.

    El nuevo vehículo que le sustituirá, del que solo se han filtrado algunas fotos espía, combinará elementos estéticos del SUV Escalade y del sedán CT6. Según la mencionada fuente, la Casa Blanca habría pagado más de 15 millones de dólares por el desarrollo y la construcción de los vehículos, por lo que el coste por unidad superaría con creces los 1,2 millones de euros.

  2. Aurum: Diseño ruso para el zar del siglo XXI

    En la toma de posesión de Vladímir Putin, el dirigente ruso aprovechó para presentar de forma oficial su nuevo vehículo. Se trata de una limusina fabricada en Rusia, con una estética similar a la de la marca de lujo británica Rolls Royce, según detalla Susana Gaviña.

    Esta nueva limusina permitirá jubilar a los Mercedes S600 que los dirigentes rusos empleaban hasta ahora. Pese a su ADN ruso y a que pretende ser un escaparate de lo que puede desarrollar la industria nacional de automoción -una versión más básica podría comercializarse más adelante por un precio que rondaría los 125.000 dólares-, medios internacionales apuntan a que emplea un motor V12 de origen Porsche y tecnología de la casa alemana Bosch.

    Pese a su espectacular apariencia, la limusina del nuevo «zar» ruso comenzó con mal pie. «El vehículo debió sufrir un percance porque fue retirado a un lugar al fondo del parque del Kremlin y Putin se subió después a su Mercedes», apuntaba el corresponsal de ABC, Rafael Mañueco, en su crónica sobre el acto.

    El vehículo alcanza casi los siete metros de longitud -lo que la convierte en la limusina presidencial más larga del mundo- y supera las cinco toneladas de peso, con un motor 12V de 6,6 litros y con 860 caballos, y cuenta con altas medidas de seguridad.

    El nuevo vehículo presidencial ruso, de la marca Aurus, forma parte del proyecto Kortezh (Cortejo), puesto en marcha en 2012. Su objetivo es el dotar de coche oficial, de fabricación nacional, a los altos mandatarios rusos, pero también el de «conquistar el mercado automovilístico mundial». Además de la limusina, el proyecto incluye un modelo sedán empresarial, un monovolumen y un SUV (para los guardaespaldas).