Seguridad Mercedes Vídeo: Así probaban los primeros Mercedes

La afamada reputación de la firma de la estrella en materia de seguridad responde al quehacer de Béla Barényi, que durante décadas comandó con mano férrea tan comprometida parcela

Ingeniero visionario, Béla Barényi (1907-1997) trabajó para Daimler —propietaria de Mercedes-Benz— de 1939 a 1974. Artífice de más de 2.500 patentes, muchas fijaron los principios de la seguridad del automóvil. Entre sus inventos figura la célula de seguridad del habitáculo, protegido por zonas de deformación.

Cuentan que cuando le preguntaron en su primera entrevista de trabajo por los aspectos que mejoraría en la gama de vehículos Mercedes-Benz, Barényi respondió con audacia que veía todo «bastante bien».

Al final, y por recomendación de Karl Wilfert, por entonces jefe de pruebas del área de desarrollo de carrocería, lo ficharía Wilhelm Haspel, miembro del consejo adjunto de Daimler-Benz AG. Dicen que quedó fascinado por el pensamiento no convencional de aquel joven austriaco de 32 años. En 1939, Barényi ya era responsable del flamante departamento de desarrollo de seguridad.

Sus ideas fueron innovadoras desde el principio: ya como estudiante en la década de los 20 ideó un diseño de coche con motor bóxer refrigerado por aire basado en un chasis a modo de 'espina dorsal'. Desde 1939, se dedicó a la mejora de los órganos internos de los turismos Mercedes-Benz en pro de la seguridad, y para 1941 patentó un mejorado bastidor particularmente robusto a la torsión. Pruebas de choque como las que se puden ver en el vídeo sobre estas líneas responden a sus iniciativas.

A partir de sus estudios en base a un diseño celular, Barényi desarrolló el concepto de célula de pasajeros rígida con zonas de deformación programada. Mercedes-Benz implementó esta patente, presentada en 1951, en la serie W111 de 1959. Esas zonas de deformación permiten absorber la energía cinética de la colisión de manera controlada, mientras que una robusta célula protege a los ocupantes. Desde entonces, esta clase de estructura se ha convertido en una parte esencial de cualquier vehículo de pasajeros en cualquier parte del mundo.

También puso de moda el eje de seguridad en la dirección para vehículos a motor. Esta tecnología, patentada en 1963, se estrenó como sistema de dirección de seguridad completa en la serie W123 de Mercedes-Benz, en 1976, predecesora de la actual Clase E. Sus ideas no acabaron ahí. Sin ir mas lejos, otra genialidad fueron los limpiaparabrisas ocultos bajo el capó para no dañar a los peatones en caso de atropello: tomarían cuerpo 28 años después, a bordo de la Clase S W126 de 1979.

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