Los fallos en las baterías y los neumáticos fueron las averías más comunes este verano

El RACE cierra su operación especial de asistencia en verano con más de 162.000 ayudas en carretera, un aumento del 12,5% respecto a 2016

MadridActualizado:

El club automovilístico RACE lleva más de medio millón de salidas desde el inicio de 2017 y sólo en los meses de verano se realizaron 162.000, con problemas de batería como primer problema. A estas siguieron problemas de neumáticos y en tercer lugar problemas mecánicos.

El RACE anticipaba antes del verano que, durante el periodo estival, se produciría un aumento de las averías en carretera, una conclusión a la que se llegó tras analizar los fallos mecánicos acumulados durante el primer semestre del año. Los datos finales muestran que este incremento se ha situado en el 12,5%, destacando el aumento que se produjo en el mes de julio, con más de un 13% de incremento de las asistencias. Muchas de estas averías se podrían haber evitado con una revisión del vehículo.

El Barómetro de Averías, un análisis que realiza el departamento técnico de asistencia del RACE de forma periódica, trata de conocer las causas que provocan los problemas mecánicos en carretera, y su evolución en el tiempo. Así, en el informe obtenido tras evaluar el alto volumen de llamadas y asistencias realizadas en momentos concretos del verano, y tras estudiar en profundidad los elementos que provocaron la avería, se observa que la ola de calor del mes de julio provocó un aumento del número de fallos mecánicos.

Este aumento de las temperaturas, unido al esfuerzo al que se somete al motor en los largos desplazamientos, y un mayor volumen de carga, provocaron que durante el mes de julio se produjeran más de 82.000 expedientes de asistencia por desfallecimiento mecánico.

In situ

En casi la mitad de los 162.000 casos en los que se produjo una avería, el servicio de asistencia del RACE pudo resolver el percance en el mismo lugar del incidente, un porcentaje que llegó al 95,2% en el caso de los problemas con la batería, primera causa de fallo mecánico.

Por tipo de avería, las baterías se sitúan a la cabeza de los fallos mecánicos que sufren los conductores, con más de 34.700 casos en julio y agosto, y que sufren un aumento del 9,5% respecto al mismo periodo de 2017. En segunda posición se encuentran los problemas con los neumáticos (pinchazos, reventones, desperfectos en la rueda., robo…) con más de

18.000 casos, y lo que es más preocupante: un aumento de más del 24%. En tercer puesto encontramos los problemas de motor, de muy difícil reparación en el lugar del problema, y que superan los 10.500 expedientes. En cuarto lugar, la asistencia del RACE ayudó a 8.400 conductores que sufrieron un accidente de tráfico y que requirió la presencia de un servicio de asistencia, una situación que aumentó un 11,4% respecto a 2016. En el quinto lugar de este ranking, las averías con la bomba o los inyectores de los motores Diesel, que también sufre una variación al alza del 11%.

Entre los problemas que más crecen respecto al verano 2016, están los fallos en el pedal del embrague, que aumentan al doble; los fallos en el filtro de partículas de los motores Diesel; los errores en el repostaje de combustible, con casi 1.400 casos y un incremento del 48%; y problemas con el radiador, subiendo un 41,8% los casos. En total, el RACE ha analizado 143 criterios de reparación, del total de 162.000 expedientes abiertos este verano.

En 2017, las averías aumentan un 11,3%

Desde el 1 de enero hasta el 31 de agosto, el RACE ha realizado más de medio millón de asistencias en carretera, lo que supone un 11,4% más que durante el mismo periodo de 2016. Por meses, la variación más importante se produjo en el mes de enero, donde los problemas mecánicos aumentaron un 17,8%, y en el mes de junio, incrementándose las averías un 14,8%.

Por ello se recomienda un correcto mantenimiento del vehículo para evitar una avería mecánica, o en el peor de los casos, un accidente de tráfico. Una revisión de los elementos de desgaste, con visitas programas al taller, reduce el riesgo de avería mecánica en el vehículo, sobre todo ante grandes desplazamientos, en los que se somete al vehículo a un mayor esfuerzo. Además, el mantenimiento periódico mejora la eficiencia del vehículo, reduce los consumos y las emisiones, alargando la vida del coche.