El consumo de alcohol y drogas tiene una clara incidencia sobre la seguridad vial
El consumo de alcohol y drogas tiene una clara incidencia sobre la seguridad vial - AMDA

Razones por las que se conduce bajo los efectos del alcohol y las drogas

La psicóloga general sanitaria Leticia Palomeque detalla en un estudio de AMDA cuales son los principales comportamientos y razones para que una persona llegue a poner su vida en riesgo y la de los demás usuarios de la vía

MadridActualizado:

En los últimos 20 años, el consumo de alcohol al volante era un problema importante en nuestra sociedad por lo que durante todos este tiempo se ha hecho mucho hincapié en dar a conocer los peligros de conducir bajo sus efectos. No obstante, esta realidad está cambiando y las drogas han tomado el relevo del alcohol, por lo que saber reaccionar a tiempo es muy importante.

Por su parte, la Dirección General de Tráfico (DGT) esta incrementando progresivamente las pruebas salivares para la detección de la presencia de drogas en los conductores con la idea de llegar a generalizarse tanto como las que se hacen para la detección del alcohol. Un incremento consecuencia del alto porcentajede conductores que conducen con presencia de drogas y alcohol al volante.

Ya nadie puede negar que el consumo de alcohol y drogas tiene una clara incidencia sobre la seguridad vial y está muy presente en los accidentes de tráfico más graves, es decir, aquellos que conllevan la muerte. Según datos de la DGT, de los 2.476 conductores sometidos al test salival para comprobar la presencia en el organismo de drogas, 860 resultaron positivas, es decir el 35% del total. De los 860 conductores, a 857 se les abrió expediente sancionador por vía administrativa, mientras que a los 3 restantes se les han instruido diligencias para su posterior traslado a la autoridad judicial.

Debido a esto, la Asociación Madrileña de Distribuidores de Automóviles (AMDA) ha elaborado un informe acudiendo a una especialista en psicología para determinar cuales son los principales comportamientos y razones para que una persona llegue a poner su vida en riesgo y la de los demás usuarios de la vía. Aunque también hay que saber que muchas gente abusa de ellas en su vida cotidiana como un mecanismo de adaptación. Por ejemplo, «le puede resultar más sencillo relacionarse con otras personas, dar una apariencia de seguridad en sí misma o soportar mejor jornadas largas de trabajo», detalla Leticia Palomeque, psicóloga general sanitaria.

El consumo de alcohol y drogas tiene una clara incidencia sobre la seguridad vial y está muy presente en los accidentes de tráfico más graves

Entre estos positivos siempre hay conductores que llaman demasiado la atención por el riesgo en el que han puesto, ya no su vida, si no la de los demás. Un ejemplo fue un conductor de un autobús que transportaba 60 pasajeros desde la localidad cordobesa de Hinojosa del Duque a Benalmádena que dio positivo en cannabis.

Ante esta situación, Palomeque asegura en el informe de AMDA que este tipo de conductores pueden «tener personalidades irresponsables que incumplen las normas sociales con respecto a los comportamientos legales», a lo que añade que «curiosamente, suelen tener una ausencia total de remordimientos y se sienten indiferentes del hecho de haber herido, maltratado o robado a alguien. A menudo minimizan las consecuencias dañinas de su conducta o incluso sienten indiferencia. Toman las decisiones de manera irreflexiva según el momento, sin meditarlas antes y sin tener en cuenta las consecuencias para uno mismo o los demás».

¿Cómo actúa la ley?

Estas actuaciones pueden conllevar penas mayores. La pena de prisión es de tres a seis meses de cárcel o multa de seis a doce meses o trabajos en beneficio de la comunidad de 30 a 90 días, y privación del derecho a conducir de uno hasta cuatro años. Además, si te niegas a someterte a las pruebas, las penas de prisión van de entre los seis meses y un año y privación del derecho a conducir de uno a cuatro años.

Ante esto, Leticia Palomeque asegura que «en muchos casos se trata de un déficit cognitivo debido a una falta de información sobre las consecuencias de conducir bajo el efecto del alcohol y las drogas, como la pérdida de reflejos que conlleva el consumo de algunas sustancias, y en otras se trata de un desconocimiento de las consecuencias legales. Estos conductores llegan a hacer razonamientos erróneos como, por ejemplo, si “todo el mundo lo hace, por qué no lo voy a hacer yo”. Lo perciben como algo común en la sociedad y, en algunos casos, desde la infancia lo han visto en familiares o conocidos».

«La sensación de control que se produce bajo el consumo de un nivel medio de alcohol y algunas drogas concretas (por ejemplo, cocaína) puede contribuir a que la persona crea que se encuentra en un estado óptimo para ponerse al volante», añade Palomeque.

Educación en el núcleo familiar

Ante estas estadísticas, también es muy importante que se eduque a los niños y adolescentes desde el núcleo familiar para evitar que cometan errores en su etapa adulta. «La familia y en especial los padres son figuras relevantes a la hora de explicar conductas de riesgo relacionadas con la conducción bajo el efecto de las drogas. Una falta de control y supervisión junto a la carencia de normas dentro del funcionamiento familiar influyen en la mayor predisposición a adoptar conductas de riesgo. El hecho de que los adolescentes (o jóvenes al principio de su vida adulta) perciban que sus padres aprueban o consienten su consumo excesivo de alcohol hace más probable que conduzcan bajo sus efectos», explica la psicóloga.

Asimismo, «éstos son fácilmente influidos por sus compañeros o amigos, ya que muestran una baja confianza en sí mismos, baja autoestima o tienen dificultades para comportarse de forma asertiva, para decir “no”, siendo más vulnerables a la hora de decidir no participar en conductas de riesgo», concluye Palomeque.