Cerca de 5.500 coches en España funcionan con gas natural
Cerca de 5.500 coches en España funcionan con gas natural - ABC

Razones por las que te acabarás comprando un coche a gas

Esta tendencia ya no es ninguna novedad pero crece a pasos agigantados ya que este combustible aporta ventajas a nivel económico, medio ambiental, de autonomía e impacto acústico

MadridActualizado:

El gas natural para vehículos, también denominado GNV (Gas Natural Vehicular), constituye una alternativa más económica y sostenible a los combustibles tradicionales. En poco tiempo, los coches híbridos propulsados de manera combinada a gasolina y gas están ocupando su espacio en una sociedad que cada vez se preocupa más del medio ambiente y la contaminación. De hecho, el interés en esta alternativa está aumentando, y prueba de ello es que en esta edición del RallyRACC Catalunya-Costa Daurada, que se celebró entre el 5 y el 8 de octubre, todos los coches de la organización fueron híbridos a gas.

Asimismo, según cifras de Gas Natural Fenosa, a principios de año, había cerca de 5.500 coches en España que funcionan con gas natural y la tendencia va a más porque este combustible aporta ventajas a nivel económico, medio ambiental, de autonomía e impacto acústico.

La oferta crece con rapidez y ya existe un amplia red de estaciones en toda España. En la actualidad, la infraestructura de estaciones de carga disponibles de uso público que suministran gas natural para vehículos en nuestro país es de 47,26 que están gestionadas por Gas Natural Fenosa.

Ventajas económicas

No importa si el trayecto es largo o corto, el ahorro es considerable. Un coche de este tipo cuesta entre 2.000 y 3.000€ más (siempre dependiendo de la marca o de los planes a los que te acojas) que el mismo modelo a gasolina, pero vamos a recuperar ese importe rápidamente porque gastaremos un 30% menos respecto a un diésel y hasta un 50% respecto a un gasolina, tal y como lo recoge el blog del RACC.

Por ejemplo, con un coche a gasolina al que echamos 20€, recorremos cerca de 280 kilómetros, con un diésel, hasta 375, y con un híbrido a gas podríamos hacer hasta 555, incluso 600. Y en conjunto, sin tener que parar para repostar, se pueden hacer en algunos casos más de 1.300 km.

Ventajas para el medio ambiente

El gas natural vehicular mejora la calidad del aire de las ciudades. El coche a gas puede reducir las emisiones de CO2 hasta un 24%, pero más del 85% de emisiones de óxido de nitrógeno y el 99% de partículas. Además, reduce notablemente la contaminación acústica, en un 50%. Y otra ventaja es que tienen un menor desgaste mecánico. Así lo recoge la RACC.

La etiqueta Eco que les corresponde representa ventajas fiscales: la exención del Impuesto de Matriculación y, en Barcelona y Madrid, un 75% de descuento en el Impuesto de Circulación. Además de la facilidad de acceso a algunas zonas restringidas de las ciudades, durante las restricciones por contaminación, y de aparcamiento de pago en las calles.

Tipos de gas y adaptación

El gas utilizado en los vehículos se denomina Gas Natural Vehicular, pero encontramos coches con dos tipos de gas natural, el GLP (Gas Licuado de Petróleo) y el GNC (Gas Natural Comprimido). Aunque, ¿cuál nos interesa más? El GLP es el gas utilizado mayoritariamente en automoción y que cuenta con una red de estaciones de servicio bastante extendida por el territorio. Pero tiene una desventaja: consume más que el GNC. No obstante, los vehículos a GNC y el número de estaciones de servicio de este tipo de gas son minoría respecto a los de GLP. Y es que si de GLP hay más de 9.000, de GNC hay tan solo alrededor de 60.

También existe la posibilidad de transformar nuestro vehículo para que pueda utilizar este combustible. Lo podremos hacer en coches fabricados a partir de 2001 y en talleres especializados. Tiene un coste aproximado de 2.000 a 3.000 euros, una inversión que quedaría amortizada con las ventajas económicas que ofrece este combustible.