Gallegos y extremeños son los españoles que más dependen del coche

La mitad de los conductores aseguran que no podría vivir sin coche en su día a día

MADRIDActualizado:

Puede parecer que los más jovenes cada vez muestran menos interés por los automóviles, superados por los teléfonos inteligentes, las videoconsolas y las series «online». Sin embargo, el sector ha recuperado este año cifras de ventas y matriculaciones similares a las de la etapa previa a la crisis económica, con un 7,7% más de turismos matriculados en 2017 respecto a 2016.

El avance en el transporte público, las bicicletas y los coches eléctricos han creado una nueva forma de movilidad que podría revertir la dominación del automóvil heredada del siglo XX. Sin embargo, la comodidad, flexibilidad y rapidez que caracterizan al transporte privado sigue imponiéndose ante el coste o los posibles problemas de aparcamiento que conlleva su uso, como muestra el hecho de que el 45% de los españoles afirma que el motivo por el que suele coger el coche a diario es porque lo prefiere al transporte público.

Aun así, un 28,4% de los ciudadanos prefiere usar otros vehículos diferentes al automóvil para desplazarse, como por ejemplo la motocicleta o la bicicleta.

El 45% de los españoles suele coger el coche a diario porque lo prefiere al transporte público, y más de la mitad de los españoles asegura que no podría vivir sin coche. Así se desprende del ‘IV Estudio de Comparación Online hacia el Ahorro Inteligente’, realizado por el comparador Rastreator.com. La encuesta refleja que a pesar de que la preocupación por el medio ambiente y la evolución tecnológica están transformando las ciudades, hasta un 48,5%de los españoles asegura que depende del coche diariamente. Además, esta dependencia llega a ser tal que incluso el 51,7% de la población afirma que no podría vivir sin coche.

Extremeños y gallegos

En lo relativo a las diferencias por regiones, según el estudio Extremadura es la comunidad autónoma con mayor dependencia del coche, tal y como afirman seis de cada diez extremeños, superando a la media nacional en más de once puntos porcentuales, y seguida de cerca por Galicia (59,5%) y Andalucía (55,2%). Sin embargo, si hablamos de no poder vivir sin coche, no son los extremeños sino los asturianos los que lo afirman en mayor medida (67,4%), diferenciándose de la media nacional en casi 16 puntos porcentuales, y seguidos por los castellanomanchegos (63,8%) y los castellanoleoneses (59,1%).

En el lado opuesto en cuanto a dependencia al coche se encuentran los vascos como los menos dependientes del automóvil en su día a día (34,1%), junto con los aragoneses (37,9%) y los madrileños (39,2%). Además, los vascos también se sitúan entre los que aseguran no poder vivir sin coche en menor medida (39,8%), junto a los baleares (31%) los más destacados en este aspecto, y los madrileños (46,5%).

El estudio de Rastreator.com también muestra cómo el tamaño de los municipios influye a la hora de depender del coche. Así, son precisamente los municipios más pequeños – de menos de 50.000 habitantes – los más dependientes del coche en su día a día, como afirma un 55,4% de sus habitantes (frente al 42% de los municipios de más de 200.000 habitantes) e incluso el 56,7% de sus ciudadanos asegura no poder vivir sin coche (frente al 46,8% de los municipios más grandes).

Esto coincide además con el hecho de que los municipios más pequeños son los que más suelen coger el coche diariamente porque lo prefieren al transporte público, según un 49,9% de sus habitantes, algo lógico si se tiene en cuenta que el avance del transporte público y su expansión suele ser más habitual en las grandes ciudades.

Hombres y mujeres

Según este estudio, es posible observar cómo los hombres son más dependientes del coche que las mujeres: el 52,8% de ellos afirma que depende del coche diariamente frente al 44,1% de ellas. Del mismo modo, los jóvenes de entre 25 y 34 años son los que más afirman depender del coche para sus desplazamientos diarios (55,3%) pero son los adultos de entre 45 y 54 años los que aseguran no poder vivir sin coche en mayor medida que el resto de franjas de edad (53,7%).