Enzo Ferrari al volante de uno de sus coches
Enzo Ferrari al volante de uno de sus coches

Enzo Ferrari: la «vie en rouge» del genio de los motores

«Il Commendatore» nació en Módena el 18 de febrero de 1898 y murió el 14 de agosto de 1988 después de dedicar toda su vida al diseño de vehículos deportivos y de competición

MadridActualizado:

Ferrari no sólo es el equipo más laureado de la historia de la Fórmula 1, también es la firma responsable de los deportivos más prestigiosos que circulan por las calles desde hace casi setenta años. Una historia que nunca hubiera existido de no ser porque el padre de Enzo Ferrari decidió llevarle a ver una carrera en el circuito de Vía Emilia cuando tenía diez años. Corría el año 1908 y el pequeño Enzo, que más tarde sería conocido como «Il Commendatore», quedó completamente maravillado con el mundo de la competición. Fruto de esta admiración decidió ser piloto de carreras en lugar de cantante de ópera o periodista, las otras dos profesiones que más le atraían.

Así, en 1947, treinta y nueve años después de asistir a su primera carrera de coches, saldría al mercado el Ferrari 125 S. El primero en llevar por nombre el apellido de Enzo: el joven que soñaba con triunfar como piloto pero que lo hizo con sus diseños; el hombre que dio vida al «Cavallino Rampante», logotipo procedente del escudo familiar de Franciso Baracca, un héroe de guerra italiano que llevaba la silueta del caballo estampada en su avión.

Aunque el primer Ferrari viera la luz en 1947, hay que retroceder hasta 1919 para comprender el idilio de Enzo con los coches de competición. En aquel año disputó su primera carrera. Fue en la subida en cuesta Parma-Poggio di Berceto, donde terminó cuarto en la categoría 3 litros al volante de un CMN 15/20. Un año después consiguió un puesto como piloto para el equipo de Alfa Romeo, logrando una meritoria segunda posición en la prestigiosa carrera de Targa Florio. El resultado que Ferrari consiguió conduciendo el Alfa Romeo Tipo 40/60 fue el inicio de una estrecha colaboración de más de 20 años con la marca.

El 16 de noviembre de 1929 fundó «La Scuderia» Ferrari en Módena, que compitió utilizando vehículos de Alfa y que desarrollaría su actividad hasta finales de 1937. A principios del año siguiente, Enzo Ferrari fue designado responsable de Alfa Corse, la división de competición de la firma italiana. Sin embargo, al no ser competitivos en las carreras, Enzo decidió abandonar Alfa definitivamente el 6 de septiembre de 1939. Una semana más tarde, y en la misma sede donde comenzó sus pasos «La Scuderia», fundó Auto Avio Costruzioni para poder diseñar vehículos más competitivos.

Los primeros deportivos que nacieron de esta nueva aventura fueron dos 815 –así se llamaron– que compitieron en el Gran Premio de Brescia de 1940. Construidos sobre el chasis de un FIAT y equipados con motores de 1,5 litros y 8 cilindros, los dos pilotos de Ferrari –Alberto Ascari y el Marqués Lotario Rangoni Machiaveli– no consiguieron terminar la prueba por fallos mecánicos. Tres años más tarde la empresa se traslada a Maranello y en 1945 comienza el desarrollo del primer Ferrari de la historia. Equipado con un motor V12 de 1.496 cc que ofrecía una potencia de 118 CV, el Ferrari 125 S realizó su primera prueba en carretera el 12 de marzo de 1947. Aquel día nació el mito.

El Ferrari 125 S, el primero de la historia
El Ferrari 125 S, el primero de la historia- WIKIMEDIA

Este modelo cosecharía grandes éxitos en competición. Pilotado por Franco Cortese consiguió la victoria en la Mile Miglia de 1948 y en las 24 Horas de LeMans de 1949, y debutó en la Fórmula 1 en el circuito de Mónaco en 1950 de la mano de Alberto Ascari. En 1952 la carrera de Ferrari como constructor de automóviles deportivos alcanzaría su punto más álgido, hasta entonces, con la consecución del Mundial de Fórmula 1 por parte de Ascari –a los mandos de un Ferrari 500 F2–, que repetiría título al año siguiente. Desde entonces, Ferrari acumula 224 victorias en la competición más prestigiosa del mundo del motor gracias a haber contado con figuras de la talla de Niky Lauda, Gilles Villeneuve, Alain Prost y Michael Schumacher entre su elenco de pilotos.

Los mejores Ferrari «de calle» de papá Enzo

Además de por sus éxitos en competición, Ferrari es una de las marcas más prestigiosas de la historia por haber diseñado muchos de los deportivos más exclusivos de la historia. El primero de ellos fue el Tipo 166, el primer coupé de Ferrari. Presentado en el Salón de Turín de 1948, equipaba un motor V12 de 1.901 cc y 125 CV. Este primer modelo sentó las bases de la filosofía imperante en la fábrica de Maranello hasta nuestros días: crear los motores más potentes para vestirlos con las carrocerías y los interiores más lujosos.

Ferrari 166 de 1948
Ferrari 166 de 1948- FERRARI

A pesar de que no estén todos, estos son algunos de los Ferraris que más triunfaron bajo la dirección de Enzo hasta su muerte el 14 de agosto de 1988:

Ferrari 250

La primera línea que obtuvo un éxito rotundo fueron los Ferrari 250, que además confirmaron el talento como diseñador de Pininfarina. Este legendario modelo, que se fabricó entre 1953 y 1964, equipaba un motor V12 Colombo Tipo 125, cuya cilindrada era de 2.953 cc y ofrecía una potencia máxima de 240 caballos en su última versión, el Ferrari 250 GT Berlinetta Lusso. Sin embargo, la joya de la corona de esta primera etapa fue el Ferrari 250 GTO, que cosechó grandes éxitos en competición y que además ostenta el récord de ser el coche más caro de la historia: en 2014 un 250 GTO fue adquirido por 38,1 millones de euros.

Ferrari F40

El F40 salió al mercado en 1987 para conmemorar los 40 años del primer modelo de la marca. Fue diseñado para ser el deportivo más impresionante y rápido del momento. Y lo consiguió. Su motor V8 de 2.936 cm3 con doble turbo, doble intercooler y sistema de inyección secuencial Weber Marelli rendía a 478 caballos y alcanzaba los 324 km/h de velocidad punta. Además, existía una versión mejorada que incluía un árbol de levas distinto y turbos más grandes que aumentaban la potencia de este súperdeportivo en 200 caballos más. El Ferrari F40 no sólo fue una bestia mecánica, también fue concebido como una obra maestra del diseño por Pininfarina. Utilizando kevlar y fibra de carbono se consiguió reducir el peso de la carrocería, que contó con una aerodinámica superdotada para mejorar la adherencia al asfalto. Este fue el último gran Ferrari que vio nacer el padre del «Cavallino rampante» y del que él mismo dijo que fue «la suma de todos los esfuerzos de Ferrari a través de los años».

Ferrari Testarossa

Sólo cinco años antes de la salida al mercado del F40, Ferrari había sorprendido al mundo del automovilismo con uno de sus modelos más famosos: el Testarossa. Una poderosa máquina nacida para sustituir al Ferrari 512 BB y que marcó a toda una generación de conductores además de ser todo un éxito de ventas. Entre las modificaciones más importantes que se incluyeron en el Testarossa destaca la sustitución del radiador frontal por dos laterales, que dejaban espacio para el equipaje en la parte delantera. Además, Ferrari consiguió reducir el consumo del Testarossa y aumentar la potencia hasta los 390 caballos gracias al sistema «Quattrovolte»: cuatro válvulas para cada cilindro del motor bóxer V12 de 4.942 cc que montaba y que alcanzaba una velocidad punta de 293 km/h. El Testarossa, que se fabricó entre 1984 y 1996, fue uno el buque insignia de Ferrari en los 80 y uno de los modelos más venerados por los fans de la marca italiana.

Ferrari 365 GTB/4 (Daytona)

Otro de los Ferrari más importantes producidos durante el periodo en el que Enzo estuvo al frente de «La Scuderia» y que marcó un hito en la historia de la casa fue el 365 GTB/4. Popularmente conocido como Ferrari Daytona, se presentó en el Salón de París de 1968, y fue el último en montar el motor en la parte delantera del coche. Diseñado por Pinifarina y construido por Scaglietti, su motor V12 de 4.4 litros y 352 caballos alcanzaba los 278 km/h y aceleraba de 0 a 100 Km/ en tan sólo 5,4 segundos.

Después de la muerte de Enzo, Ferrari ha seguido asombrando al mundo con sus potentes y lujosos deportivos. Sin embargo, la historia no hubiera sido la misma si aquel niño de diez años no hubiera asistido a ver la carrera de coches que marcó su vida y cambió el mundo del automovilismo para siempre. Sin la aportación de Enzo Ferrari, además de los modelos mencionados, el mundo se hubiera perdido auténticas joyas de cuatro ruedas como el Ferrari F50, el 360 Modena y Spyder, el Dino 246 o el California. Un hombre que cimento su éxito en la pasión que puso en cada uno de sus motores, de los que decía que tenían alma, y en un constante esfuerzo por mejorar con cada nuevo modelo.