Por qué se empañan los cristales y cómo desempañarlos

Mantener una buena visibilidad a través de las lunas del coche es fundamental

MADRIDActualizado:

Las temperaturas han descendido de manera importante en toda España. Además, la lluvia y la nieve están presentes especialmente en la zona norte de la península, pero también en la Meseta y en el Mediterráneo. Es por ello que la visibilidad, a la hora de conducir, se hace más complicada. A los fenómenos atmosféricos hay que sumar que los cristales tienen más tendencia a empañarse. Esto se produce debido a la diferencia de temperatura entre el exterior y interior del cristal en un coche, por lo que el vapor de agua del ambiente se deposita en la cara interior de la luna y de los cristales laterales. Si el frío es intenso, y sobre todo si el coche duerme al raso, es posible que hasta los retrovisores estén empañados, como las ventanillas, dificultando sobremanera la visibilidad.

Según las recomendaciones del RACC, lo mejor para secar un cristal empañado es dirigir el aire caliente al foco del problema y así compensar el frío exterior. Para ello se deberá poner la calefacción y el ventilador al máximo.

La mayoría de los coches de hoy en día llevan aire acondicionado. Aunque parece una contradicción, hay que combinar el aire caliente con el aire acondicionado, ya que este está preparado para reducir la humedad. En este caso no se debe utilizar la recirculación, que en verano va muy bien pero para combatir el vaho es contraproducente.

Muchos de los coches modernos ya incorporan climatizador, y en general cuentan con un botón que tiene justamente como misión desempañar el parabrisas.

Antes de arrancar el coche también es necesario seguir unas cuantas recomendaciones. Cuando pones el coche en marcha, si practicamos un tipo de conducción eficiente, lo normal es salir inmediatamente para no consumir más combustible del necesario. Pero en invierno, sobre todo a primera hora de la mañana y con humedad ambiental merece la pena poner el coche en marcha y esperar hasta que el motor se empiece a calentar. De este modo se consigue que el parabrisas esté a una temperatura adecuada gracias a la calefacción, y no habrá problemas de visibilidad.

Ya en circulación, para evitar que los cristales vuelvan a empañarse hay que mantener una temperatura correcta en el habitáculo. Es suficiente con unos cómodos 18 ó 19 grados para que se note el efecto sobre los cristales empañados. No tiene sentido agobiarse dentro del coche y gastar combustible extra subiendo la temperatura por encima de los 20 grados.

En cualquier caso, lo peor que podemos hacer para desempañar el cristal es frotarlo con un trapo, un papel, o incluso con la manga de la prenda de ropa que llevemos puesta en ese momento. Limpiar el cristal por dentro es complicado si no se hace correctamente, y desde luego usar la manga del jersey no es la forma correcta. De hecho, si pensamos en esto la limpieza interior de nuestros cristales ayuda a que no se empañen, más aún si una vez limpios aplicamos una capa de producto antivaho.