Los descuidos mecánicos más habituales pueden hacer que te quedes sin coche

Los españoles gastamos 85 euros mensuales en conservar el vehículo en buen estado, pero repostar el combustible erróneo y no vigilar los niveles de aceite pueden provocar que acabes con el coche en el taller

MADRIDActualizado:

Según estudios del sector de la automoción, los españoles gastamos 85 euros mensuales en conservar el vehículo en buen estado. Pero no en todos los casos se presta la atención debida al mantenimiento del vehículo, y en ocasiones tareas tan rutinarias como repostar pueden provocar una avería bastante grave en el vehículo. Además hay que tener en cuenta que siete de cada diez fallos mecánicos se produce en coches con más de 10 años, de los cuales un 57% ronda entre los 10 y 15 años. entre las averías más comunes en los coches viejos destaca el desgaste de la correa de distribución, que de no sustituirla a tiempo supone riesgo de rotura, dañando gravemente el motor.

El embrague es también víctima de la edad provocando el denominado ‘efecto patinado’ y también las piezas de frenado que poco a poco y debido al uso reducen su capacidad de frenar. Por último, la avería de los sistemas de seguridad como los anclajes de los cinturones y los tubos de escape que son propensos a presentar ciertas fisuras con el tiempo y conviene revisarlos, pues se encargan de reducir la emisión de gases a la atmósfera.

Desde Autingo han realizado una recopilación de los seis descuidos en el mantenimiento del coche que pueden salir muy caros y han calculado el coste de cada reparación a través de su plataforma.

La correa de distribución. Es una de las piezas vitales para el funcionamiento del vehículo y si no se presta una minuciosa atención en su mantenimiento es la más cara de reparar si se rompe. Según el coche, su uso y el ambiente en el que se mueve, se aconseja cambiar la correa de distribución al alcanzar entre los 80.000 y 120.000kms o cada cinco años. Según los datos de Autingo, renovarla por una nueva es una reparación menor y su coste es de unos 380 euros. Pero el problema surge cuando el conductor no hace caso a las recomendaciones del fabricante y ésta llega a romperse. La rotura puede dañar gravemente al motor y a la mayoría de sus componentes, dejándolo en ocasiones inservible. El coste de su reparación puede variar desde los 1.500 euros hasta los 4.000 euros, dependiendo de las piezas afectadas, o en el peor de los casos lo mejor es acabar comprando un coche nuevo.

Repostar gasolina en un coche diésel. Puede parecer una tontería e incluso impensable que esto pueda llegar a pasar. Pero a veces, ya sea porque vamos con prisas o pensando en otras cosas, resulta muy sencillo equivocarse de manguera o surtidor y repostar el combustible erróneo. Un descuido como éste puede ser fatal para el vehículo. Si nos damos cuenta a tiempo y aún no nos hemos puesto en marcha, basta con llamar a la grúa del seguro para que un mecánico extraiga el combustible y listo. Pero si ya hemos arrancado el vehículo e iniciado el rumbo, pronto notaremos su mal funcionamiento y hemos de prepararnos para reparaciones costosas. El coste de reparar este despiste varía desde los 200 euros por un simple vaciado y limpieza, hasta los 2500 por un cambio de camisas, pistones, bielas y un largo etcétera.

Agua en el depósito del combustible. Éste es un problema que no ocurre muy a menudo, pero requiere fijar especial atención en ello para resolverlo de manera inmediata. Su origen puede ser por no haber cerrado bien la tapa superior de combustible o que entrara agua durante el último repostaje. Las consecuencias pueden ser fatales provocando la oxidación del depósito, daños en el filtro e inyectores de combustible o incluso arruinar el pivote del inyector. La reparación de este descuido puede suponer entre los 200 por el vaciado y limpieza hasta los 3000 euros por reparar la rotura de bomba inyectora, los inyectores, la rotura de culata, etc.

Exceso de aceite en el motor. Muchos llevan a raja tabla ese típico dicho de ‘cuánto más, mejor’, pero en el caso del aceite del coche esto es contraproducente. El exceso de aceite en el motor puede llevar a que éste salpique a los cilindros y por consecuencia se queme más aceite de lo normal, pudiendo alcanzar la cámara de combustión. También un excedente de aceite ocasiona que éste se airee demasiado, convirtiéndose en una especie de espuma que hará que el motor no se engrase lo suficiente, llevando a un sobrecalentamiento del mismo y bloqueos. Si se detecta a tiempo basta con vaciar el exceso de aceite cuyo coste es de unos 40 euros, pero si ya ha afectado a piezas claves para el funcionamiento del vehículo la reparación puede llegar incluso a los 1.500 euros.

Sin aceite en el motor. Tan malo es el exceso como quedarse sin aceite en el motor. Gracias al uso del aceite lubricante, las piezas móviles del motor pueden soportar grandes esfuerzos sin sufrir fundiciones, roturas o fisuras por culpa del rozamiento o las elevadas presiones. Controlar asiduamente los niveles de aceite previene de graves daños y el coste medio de un cambio de aceite es de unos 75 euros, dependiendo del modelo del coche. Pero cuando el motor se queda sin aceite y no nos hemos molestado en revisarlo, todas esas piezas que son vitales para su funcionamiento pierden su lubricación, lo que ocasiona los rozamientos y la subida de temperaturas que acaban con la rotura y gripado del motor. En este caso, la reparación es muy costosa, que en ocasiones lleva a la sustitución del motor. Dependiendo de las piezas afectadas el coste puede superar los 3.500 euros.

Quedarse sin líquido refrigerante. Este elemento es vital si queremos que el motor de nuestro coche siga con vida. El líquido refrigerante, como bien indica su nombre, sirve para refrigerar el motor y que éste no se sobrecaliente, evita la corrosión, si es anticongelante lo protege de las bajas temperaturas exteriores, y también previene las formaciones calcáreas. Lo mejor es revisar con asiduidad los niveles del líquido refrigerante y si es necesario, rellenarlo tiene un coste medio de 70 euros, según el vehículo. En cambio, si no prestamos atención a que el depósito nunca se quede sin este líquido puede suceder todo lo contrario a lo anteriormente descrito y tendremos que decir adiós a nuestro motor, éste se caliente y puede ocasionar la rotura de la culata. En esta ocasión, la reparación dolerá mucho al bolsillo pues su coste podría alcanzar los 3.000 euros.