Cómo se realiza la incorporación y la salida de una autovía

Si es necesario, debe ceder el paso y detenerse siempre al principio del carril de aceleración

MADRIDActualizado:

En numerosas ocasiones se puede ver cómo el carril derecho de la autovía circula vacío, sin coches, mietra que los situados a la izquierda están repletos de vehículos. Son muchos los conductores que argumentan que dejando el carril de la rerecha libre facilitan el acceso y la salida de la carretera, pese a que según las normas de circulación, es obligatorio circular por el carril de la derecha.

Más info: [Multas de 200 euros por no circular por la derecha]

Entrar y salir de una autovía o autopista es una maniobra que implica un cambio de la posición del vehículo en la vía. Por tanto, antes de ejecutarla es necesario preguntarse dónde se encuentran los demás vehículos.

En autopistas y autovías, al acceder a un carril de aceleración, el conductor debe coordinar varias acciones en pocos segundos: observar por los retrovisores la posición y la velocidad de los vehículos que circulan por la autovía, que tienen prioridad; y si la incorporación es posible, señalizar la maniobra y acelerar con marchas cortas para ganar velocidad y desplazarse progresivamente a la izquierda sin incomodar a nadie. En cambio, si no es posible, tendrá que ceder el paso e incluso detenerse, si es necesario, al principio del carril, con metros por delante para adquirir una velocidad adecuada y no convertirse en un obstáculo para el resto de conductores. La Dirección General de Tráfico recomienda esperar en vez de lanzarse a ciegas si existe alguna duda y si no se ve el ‘hueco’ necesario para incorporarse.

Pero las obligaciones en una incorporación no son exclusivas de los que se incorporan. Los conductores dentro de la vía también deben facilitar la maniobra, dentro de sus posibilidades, desplazándose al carril contiguo previa ojeada al retrovisor. Aunque, en ocasiones, será suficiente con dejar un poco más de espacio libre, delante o detrás, respetando o aumentando ligeramente la distancia de seguridad respecto al coche que nos precede. En especial si se trata de vehículos que transportan pasajeros –un autobús por ejemplo–, más lentos, pesados, voluminosos y seguramente, lleno de personas.