SEGURIDAD VIAL

Cómo actuar si otro coche te acosa en la carretera

La agresividad en la carretera está penada con cárcel, multas de 500 euros y la retirada de seis puntos del carné

MADRIDActualizado:

El acoso vial, o lo que es lo mismo, la mala práctica de «pegarse al vehículo que circula por delante» o «adelantarle con gestos hostiles e insultantes y colocarse delante sin distancia de seguridad para obligarle a frenar» puede ser sancionado con penas de hasta dos años de prisión, además de multas por importe de 500 euros y la detracción de seis puntos en el carné de conducir.

La conducción también puede crear situaciones extremas que acaben en decisiones agresivas. Un coche que cierra el paso, uno que no se mueve inmediatamente cuando se pone en el semáforo en verde u otro que no guarda la distancia de seguridad por detrás, pueden ser suficientes para provocar agresividad en una gran parte de los conductores. En un estudio de Preventis, con una encuesta entre 1.000 conductores, se reflejó que el 40% de los conductores españoles se altera mucho con las incidencias de tráfico y sólo el 17% afirma que se mantienen inalterados.

Uno de estos ejemplos lo conocíamos el pasado mes de enero, cuando un vídeo se convertía en viral en redes sociales. En él se podía ver cómo un Nissan rojo daba varios frenazos en la A-30 en dirección a Murcia. El copiloto del coche de detrás se encarga de grabarlo todo. Y gracias a ello y tras la oportuna denuncia, el conductor del vehiculo acosador pudo ser identificado y sancionado.

Eso es precisamente lo que recomiendan las autoridades si somos víctimas de un acoso similar en carretera. En primer lugar hay que intentar apartarse del camino del conductor que actúa de manera agresiva, retirándose lo antes posible, si es necesario tomando la primera salida que haya en la carretera.

Otra recomendación es la de evitar en todo momento el contacto visual, ya que mirar a un conductor violento puede hacer que se enfurezca más. Lo mejor es ignorar todos los gestos que nos pueda hacer y continuar a nuestro ritmo. Desde la Guardia Civil de tráfico recomiendan además denunciar este tipo de conductas, para lo que suele ser un buen consejo, si viajamos con algún pasajero, que lo grabe todo en vídeo y llamar inmediatamente a la policía.

Código penal

Acciones como insultar a otros conductores, echar el corte de manga, verte inmerso en una pelea, o chocar contra otro vehículo y darse a la fuga, están recogidas como infracciones a la Seguridad Vial o como faltas leves o graves en el Código Penal.

Concretamente, el acto de insultar a otros conductores o hacer un corte de mangas, está encuadrada como una infracción a la Seguridad Vial -interpretando ampliamente la Ley-. Así lo indican Carmen Olivas y Macarena Cantalapiedra, abogadas del departamento Jurídico de Pyramid Consulting, quienes además detallan que, tal y como según establece el artículo 18 del Reglamento General de circulación, «el conductor de un vehículo está obligado a mantener su propia libertad de movimientos, el campo necesario de visión y la atención permanente a la conducción…». Los insultos leves son faltas castigadas en el código penal con multa de 10 a 20 días teniendo en cuenta las circunstancias personales y económicas del denunciado, pudiendo el impago llevar aparejado el cumplimiento de prisión».

Distancia de seguridad

La distancia de seguridad es clave para evitar la mayoría de las colisiones que se producen. Además, según estudios recientes el 21% de los españoles no la respeta.

La normativa explica que la distancia de seguridad es aquella que permita detener el vehículo por completo en caso de emergencia y frenazo brusco sin colisionar con el vehículo precedente, teniendo en cuenta la velocidad, las condiciones de frenado y la adherencia instantánea. Es decir, no existe un dato concreto para saber si circulamos con la separación correcta.

Sin embargo, hay consejos, datos y trucos que podemos utilizar para circular seguros en cuestión de espacio, siempre que las condiciones sean óptimas.

La normativa señala que todo conductor debe guardar una distancia de seguridad que permita detener el vehículo por completo en caso de emergencia sin chocar con el vehículo que va delante.

Para que ese espacio sea el correcto, hay que tener en cuenta que las condiciones del tráfico cambian constantemente y que no sirven las mismas referencias si se conduce en seco, mojado, con alta densidad de tráfico…, por lo que esa distancia varía y la vista puede engañar por falta de visibilidad. Sin olvidar, por supuesto, la degradación de los neumáticos o el sistema de frenos.

En todo caso, la distancia de seguridad resulta de sumar otras dos distancias o factores:

1. La distancia-tiempo de reacción: lo que recorre un vehículo desde que el conductor detecta un obstáculo hasta que toma la decisión de frenar. En condiciones óptimas (ojo, también del conductor) suele ser de 0,75 a 1 segundo.

2. La distancia-tiempo de frenado: lo que recorre el coche desde que se pisa el pedal del freno hasta que el vehículo se detiene. Para que sea la menor posible, deberemos llevar el coche en buenas condiciones, lo que incluye neumáticos, sistema de frenos, la carga… El mantenimiento del coche es básico.

La suma de ambos factores determina la distancia frontal de seguridad, la más usual al conducir sin hacer maniobras. Ahora bien, ¿cómo tenerlos en cuenta sin pararnos a hacer una tesis doctoral? Conduciendo hay que tener claro si lo hacemos de forma correcta.

En circunstancias normales puede valer el truco del 'medio metro': cuando circulemos detrás de un vehículo, multiplicaremos 0,5 por cada km/h al que vayamos. Esta sencilla operación dará una referencia segura en metros. Por ejemplo, si rodamos a 100 km/h serían 50 los metros que aproximadamente debemos mantener. Sencillo y fiable.

Este truco es más recomendable que otro cálculo más veterano: multiplicar el número de las decenas de nuestra velocidad por sí mismo. Es decir, si vamos a 120 km/h multiplicamos por 12 para obtener 144 metros de distancia. Como cabe apreciar, una operación más lenta para hacerla mentalmente, teniendo en cuenta el resto de factores a prestar atención mientras conducimos.

Pero si lo suyo no son las matemáticas, valore la conocida como 'Regla francesa de los 2 segundos'. En este y otros países existen diferentes cifras de espacio obligatorio o tiempo determinado en sus reglamentaciones, con importantes sanciones en caso de incumplimiento.

La regla de los 2 segundos también puede servir, utilizando un elemento de la calzada como referencia. Es sencillo: cuando el vehículo que va delante pase por un objeto significativo (una señal, un árbol, una baliza…), contaremos «un segundo, dos segundos». Si llegamos al punto que nos hemos prefijado tras pronunciar esas cuatro palabras, vamos bien. Si no da tiempo es porque viajamos algo pegados.

Como norma, en autopista viajaremos a3 segundos, dejando la 'distancia' de 2 segundos para circulación urbana. Una alternativa a los 3 segundos 'hablados' es decir en voz alta «1101, 1102 y 1103». Si llegamos a la señal/referencia tras este nuevo tiempo, vamos bien.