El coche es un lugar seguro en medio de una tormenta eléctrica

En España caen más de 1.300.000 rayos al año, según la Agencia Estatal de Meteorología, y la mayor parte de las tormentas eléctricas se producen coincidiendo con los meses de operación salida y retorno de vacaciones

MADRIDActualizado:

Cada año se dan en España un promedio de 1.300.000 descargas eléctricas, especialmente en el periodo estival comprendido entre junio y septiembre. Sin ir más lejos, un ciclista valenciano de 37 años falleció el pasado día 26 tras ser alcanzado por un rayo cuando circulaba por la carretera TE6014 entre los términos de Cascante del Río y Valacloche, en la provincia de Teruel.

Según datos de la Agencia Estatal de Meteorología, AEMET, la mayor parte de las tormentas eléctricas se producen coincidiendo con los meses de operación salida y retorno de vacaciones. Las tormentas han llegado de nuevo a gran parte de España, coincidiendo además con el regreso vacacional de muchos conductores. Evidentemente, en medio de una tormenta hay que reducir la velocidad y prestar mucha más atención a la carretera que en condiciones normales, pero si nos pilla una tormenta eléctrica también es fundamental mantener la calma, ya que el interior de coche se puede considerar un lugar seguro. No bajar del coche, cerrar las ventanillas y apagar la radio serían las tres recomendaciones básicas.

Por extraño que resulte, es uno de los mejores sitios para guarecernos de una posible descarga eléctrica. De hecho, según el meteorólogo Emilio Rey, si nos encontramos en el campo en mitad de una tormenta, lo mejor será meternos rápidamente en nuestro vehículo y cerrar las ventanillas. Así lo explica: «Los coches cerrados son un seguro de vida, y no por el aislante de las ruedas, sino por el llamado efecto «jaula de Faraday», que hace que la electricidad se derrame por las superficies metálicas exteriores y no afecte al interior». Así que, ya sabes, si tienes un coche cerca, métete y espera allí a que pase la tormenta lo más tranquilo que puedas.

Si circulamos dentro de un núcleo urbano será bastante difícil, por no decir casi imposible, que nos alcance un rayo, pero no ocurre lo mismo si lo hacemos por carretera, lejos de la ciudad. No en vano, los rayos pueden transportar corrientes de 30.000 amperios de intensidad y 800.000 voltios de tensión y generar una energía en forma de calor de unos 8.000 ºC, aunque, en líneas generales, el interior de nuestro automóvil es un lugar seguro para hacer frente a una tormenta con aparato eléctrico. si nos detenemos, será mejor hacerlo en un lugar seguro, alejado de vallas metálicas, tendidos eléctricos o balsas de agua, y permanecer dentro del coche procurando no entrar en contacto con las partes metálicas del vehículo.

Rey destaca que es «relativamente seguro volar en una tormenta», pues el mencionado efecto «jaula de Faraday» también nos protegerá en este caso de la descarga, «haciendo que el rayo se distribuya por el fuselaje del avión y siga su camino hacia la tierra, sin afectar a los pasajeros». No en vano, y como apunta el meteorólogo, la descarga podría afectar al instrumental de cabina o a alguno de los motores, en cuyo caso lo lógico sería aterrizar lo antes posible.

Donde nunca deberías estar si hay peligro de tormenta es en la playa, la piscina o la montaña. Respecto a los dos primeros, y puesto que el agua es conductora de la electricidad, parece lógico que nos alejemos de ella si queremos evitar una descarga. Si estamos en un barco en pleno mar, es lógico que el rayo nos seleccione para el impacto. Sin embargo, no te alarmes en exceso, ya que las embarcaciones suelen ir equipadas con sistemas pararrayos en los palos mayores.

Respecto a la montaña, el hecho de encontrarnos en un sitio especialmente elevado nos hace un objetivo especialmente apetecible para el rayo. En estos casos, cuando hay previsión de tormenta, deberemos informarnos perfectamente de las condiciones meteorológicas que nos encontraremos antes de salir de ruta o de escalada a la montaña.

Si la tormenta eléctrica nos pilla en casa, deberemos cerrar las ventanas y cualquier elemento que provoque corrientes de aire. Los rayos son muy amigos de esas corrientes, y muchas veces las siguen. Se han dado casos de rayos que entran por una ventana y salen por otra, y en esa fugaz visita que hacen por dentro de la casa es mejor que no nos encuentren delante.