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Toyota Mirai: el futuro ya está aquí

Hemos probado el primer coche fabricado en serie que utiliza el hidrógeno como combustible

Un vehículo eléctrico, que no genera emisiones de gases contaminantes –tan solo sale agua de su sistema de escape-, con más de 500 km de autonomía, y con la facilidad de repostar en poco más de tres minutos, es decir, sin el inconveniente de las horas de recarga de los coches eléctricos que conocíamos hasta ahora.

Estas son algunas de las ventajas del Toyota Mirai, el primer vehículo que funciona con hidrógeno fabricado en serie, ya a la venta en Japón y en breve a disposición de algunos, tan solo algunos países europeos.

Será en Reino Unido, donde ya cuentan con 15 estaciones de repostaje de hidrógeno, en Dinamarca, con 7, y Alemania, hasta donde nos hemos venido a probar el vehículo, y donde ya cuentan con 50 “hidrogeneras” en las que llenar los depósitos del Mirai.

No todo iban a ser ventajas, porque la red de zonas donde disponer de hidrógeno, nuestro combustible, es todavía muy escasa en toda Europa. Y en España casi mejor ni mencionarlo, porque las perspectivas a corto plazo no nos hacen sentir precisamente felices. En la actualidad existen 5 estaciones de servicio situadas en Zaragoza, Huesca, Albacete, y 2 en Sevilla, pero de momento no completamente operativas. Para el año 2020 se prevé, según el Gobierno, que estén funcionando en nuestro país 21 estaciones de servicio de hidrógeno.

Interior del nuevo vehículo
Interior del nuevo vehículo- abc.es

Pero se trata, en todo caso, de una tecnología de futuro, una apuesta de la marca Toyota similar a la que hizo hace ahora 20 años con el Prius, y que con el paso del tiempo ha logrado popularizar los vehículos híbridos.

En un principio la producción va a ser limitada, muy limitada. En el primer año se prevé un volumen de 50 a 100 coches para toda Europa, y mayoritariamente se adoptará el sistema de “leasing”, a un coste que, según países, oscilará entre los 900 y los 1.200 euros. Eso si, incluirá todo el mantenimiento (menos repostaje), asistencia en carretera y seguro.

¿Cómo es el coche?

Es una berlina grande, de 4,9 metros de longitud. Con una línea exterior algo “extraña”, que anticipa la tecnología que esconde en su interior. Contamos con cuatro plazas y un maletero de 360 litros. Como ya hemos mencionado, la autonomía es de 550 km. Para hacernos una idea, y por compararlo con algo a lo que ya estamos más acostumbrados, el kilo y medio de hidrógeno cuesta en Hamburgo unos 10 euros. Y llenar un depósito nos costaría alrededor de los 45 euros.

En cuanto a las prestaciones, estamos hablando de 154 CV, con una aceleración que nos permite pasar de 0 a 100 en 9,6 segundos, y una velocidad máxima de 178 km/h.

A la hora de conducirlo, se comporta como un coche eléctrico normal. Desde un primer momento llama la atención lo silencioso que es, y la inmediata respuesta al pedal por parte del motor eléctrico. El interior es moderno y cómodo. Rápidamente nos acostumbramos a conducirlo, tanto en ciudad como en autopista y carretera. Es decir, como un coche normal. Lo extraordinario es cómo se consigue todo esto.

Un complejo trabajo de ingeniería

El Mirai es un híbrido que combina un grupo de pila de combustible con una batería. En su origen, la tecnología híbrida implica una combinación de dos tipos distintos. Generalmente, un vehículo híbrido es aquel que funciona de forma eficiente con una combinación de dos fuentes energéticas: un motor de gasolina y un motor eléctrico. Un FCV como el Mirai se diferencia ligeramente de los vehículos híbridos convencionales en que se trata de un híbrido que combina un grupo de pila de combustible y una batería como fuentes de energía para transmitir al motor eléctrico. La batería proporciona una energía adicional durante la aceleración, igual que en otras tecnologías híbridas encaminadas a conseguir un funcionamiento más potente y eficiente.

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