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Probamos el Opel Crossland X, un mini-SUV práctico y urbano y hecho en Zaragoza

El nuevo todocamino pequeño de Opel llegará en junio a los concesionarios españoles

Opel Crossland X - ABC
Unai Mezcua Venecia - Actualizado: Guardado en: Motor Novedades

Los todocamino están de moda y las marcas están dispuestas a estirar el segmento todo lo que dé de sí. En esta estrategia se encuadra el nuevo Opel Crossland X, un vehículo a medio camino entre un SUV (del inglés Sport Utility Vehicle, todoterrenos light pensados para un uso por carretera) y un turismo tradicional, que busca aunar lo mejor de ambos mundos, ofreciendo más espacio y una posición de acceso y de conducción elevada manteniendo unas dimensiones y unos precios bastante contenidos.

El Crossland X, que se sitúa en cuanto a tamaño antes del Mokka X y del Grassland X (previsto para noviembre), cumple a la perfección con esos atributos. Con una longitud total de 4,21 metros, es 16 centímetros más corto que un Astra y, a la vez, 10 centímetros más alto. Sus dimensiones le encuadran en el segmento B, en el que también se clasifica el Corsa, si bien su altura y su diseño le hacen parecer un vehículo mucho mayor. Es, además, muy estable, gracias a su tamaño contenido y a su corta batalla.

Con estas credenciales, el Crossland resultará especialmente atractivo para familias que deseen utilizarlo para un uso eminentemente urbano y puntuales escapadas vacacionales. Para ello se ha trabajado mucho en el interior, donde la sensación de amplitud es mayor gracias a las ventanillas, de buen tamaño, y a la posibilidad de elegir como opción el techo solar. La posibilidad de ajustar longitudinalmente los asientos traseros, que pueden extraerse hasta 150 mm, ofrece una gran versatilidad, al permitir incrementar la capacidad del maletero de 410 litros a 520.

El Crossland X también incorpora la buena conectividad característica de Opel mediante el paquete OnStar, que ofrece un punto de acceso WiFi 4G LTE, Apple CarPlay y Android Auto compatible con IntelliLink (para poder visualizar las aplicaciones en la pantalla de 8 pulgadas del vehículo), carga inalámbrica inductiva del teléfono y hasta la posibilidad de buscar aparcamiento y reservar hoteles a través del vehículo.

La oferta tecnológica se completa con un Asistente Automático de Aparcamiento, apertura y arranque sin llave, asientos y volante calefactado, avisador de cansancio y de cambio de carril, cámara de visión trasera de 180° y un Head-up display que muestra la velocidad y las indicaciones del GPS.

En cuanto a motorizaciones, se ofrecen tres de gasolina (con opción de GLP) y dos diésel, todos ellos íntegramente de aluminio y pensados para ofrecer unos consumos reducidos. La gama en gasolina parte de un 1.2 de 81 CV (5,2 l/100 km) y sigue con dos 1.2 turbo de inyección directa de 110 CV y 130 CV (5,4 y 4,8 l/100 km). En diésel, los motores son de 99 y 120 CV (4,0 y 3,6 l/100 km).

En ABC hemos probado los motores más potentes de ambos combustibles, combinados tanto con la caja de cambios manual (5 y 6 velocidades) y automática (6). Ambos ofrecen un desempeño más que correcto, aunque hacen temer que los propulsores más pequeños de la gama se queden algo cortos. Además, aunque el habitáculo está bien aislado, el motor diésel se percibe incluso a bajas velocidades.

En el plano estético, el Crossland X destaca por su techo flotante en tres colores (blanco, negro o del color de la carrocería) y su frontal, que conecta el logo de Opel con las ópticas LED con función de curva.

El Crossland X llegará en junio a los concesionarios españoles con un precio que parte de 18.042 euros. Sin embargo, ya está en territorio español desde el 2 de mayo, cuando empezó a fabricarse en la planta zaragozana de Figueruelas, en las instalaciones antaño ocupadas por el Meriva.

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