Así son las motos de la Guardia Civil

Salvo por los dispositivos de transmisión e iluminación de emergencias incorporados, son esencialmente idénticas a las motos de serie. En la actualidad, la primacía de los modelos de BMW es absoluta en La Agrupación

MadridActualizado:

La Guardia Civil de Tráfico inició su andadura en 1959, a partir de la entrada en vigor de la Ley 47/1959 de regulación de la competencia en materia de tráfico, que encomendaba "la misión de vigilancia, protección y auxilio en las vías públicas".

En lo que toca a sus motos, la Benemérita contó en origen con modelos de la española Sanglas, producidos en la localidad catalana de Manlleú. Estaban inspiradas en las alemanas equivalentes de la época, como las BMW y DKW, que usaban diversos organismos oficiales, y también en las británicas BSA y Matchless. Las versiones 350 y 400 serán recordadas para siempre como las motos por excelencia de La Agrupación de Tráfico hasta la llegada y masiva introducción, sobre todo, de las BMW, a principios de los 90, de las que contaría con modelos como las R 80 bóxer y K 100 RT, entre otras.

En nuestros días, son motos dotadas de lo último en cuanto a tecnología: inyección electrónica, sistema antibloqueo de frenos ABS y control de tracción, pantalla regulable y puños calefactables...

Desde hace 3 décadas, la firma de la hélice copa el grueso del material al servicio de La Agrupación, tanto por su eficacia como por la fiabilidad que han demostrado sus diversas versiones Authorities.

Casi de calle

Son declinaciones de los modelos equivalentes de calle, en el caso de la Guardia Civil de Tráfico centradas en la actual R 1200 RT-P (durante años también ha utilizado las R 80, K 100 y R 800 RT, que a España no llegó en versión civil pero que sí se comercializó en Francia y Alemania, entre otros mercados).

Es decir, vienen así de fábrica, listas para patrullar y con pocos añadidos. Sobre estos, agregan defensas metálicas, sistema de iluminación y sirenas, así como preinstalación de radio (con equipo eléctrico independiente y batería auxiliar), decoración y reflectantes exclusivos, y extintor.

Junto a esto, añaden la correspondiente emisora, GPS, mandos para gestionar todo ello y diversos soportes (como los instalados dentro de la maleta vertical trasera, que por cierto ocupa el sitio reservado en las motos de calle al acompañante). Los últimos permiten llevar a bordo, por ejemplo, el Bluetooth para el casco y los cargadores de PDA e impresora. Ahora también incorporarán nuevos radares portátiles para medir velocidad.

Sin embargo, y pese a los miles de kilómetros que realizan al cabo del año, el motor es el de serie (en la versión R 1200 RT, que cuesta 19.250 euros, un 1.200 cc de 125 CV), como el grueso de las suspensiones. Y todo a pesar del incremento de peso que soportan estos vehículos.