El olor y la degradación que provoca el tabajo en el interior del coche devalúa su precio en el mercado de ocasión.
El olor y la degradación que provoca el tabajo en el interior del coche devalúa su precio en el mercado de ocasión.

Los coches usados de fumadores valen menos

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Un estudio de Autoscout24 confirma que el 42% de los españoles no compraría un coche de segunda mano de un fumador. El olor a tabaco y la degradación que el humo provoca sobre plásticos, guarnecidos y hasta vidrios, por no hablar de la suciedad y las quemaduras involuntarias que provoca la ceniza sobre el tapizado no resultan atractivos al acceder a un modelo donde el conductor fuma con regularidad. Y, como se ve, a muchos les impediría concebir su adqusición de ocasión.

Solo el olor es un factor de rechazo, como asegura el 16% de los encuestados, que afirma que los coches así muestran peor aspecto general. Por otra parte, el 61% afirma que nunca dejaría fumar en su coche, aunque un 20% contraviene si el acompañante «estuviese de buen ver»...

Eliminar o mitigar el olor del tabaco no es fácil, aunque en centros de limpiza integral de vehículos consiguen hacerlo, al menos de forma parcial, con lavados exahustivos de tapicería y otros paramentos internos. En esto también juegan un papel interesante los ionizadores.

Un «mal» que afecta a todos

De todos modos, los «males» de fumar a bordo no terminan ahí. Ahí están, por ejemplo, las distracciones que provoca, y que en no pocos casos han derivado en accidente por un cigarro que se cae dentro del coche, incluso al intentar tirarlo por la ventanilla (terminantemente prohibido hasta con pena de cárcel y motivo de incendio forestal en no pocas ocasiones), o las quemaduras que provocan sus cenizas sobre tapicerías e incluso ocupantes.

Para colmo de males, está demostrado que un niño que viaje únicamente 10 minutos sentado a diario en el asiento trasero de un coche donde un fumador lo hace delante cigarro en mano se expone a los efectos dañinos del tabaco hasta un 30% más, según publica Tobacco Control.

Los investigadores afirman que son efectos más perniciosos que los habituales en lugares públicos. Y es que los niños son muy vulnerables a los efectos del humo, según confirma un ensayo llevado a cabo con 22 evaluaciones de la calidad del aire en el interior de un coche estacionado con el motor arrancado tras fumar 3 cigarrillos en una hora.

En este caso se midieron los niveles contaminantes en el asiento trasero,a la altura de respiración de un niño, con las ventanillas delanteras bajadas y abiertas 10 cm. También se supervisaron los niveles exteriores de contaminación, pero los internos resultaron ser tres veces más altos.

Los investigadores calculan que con solo 10 minutos a 1697 g/m3 de contaminantes aumentaría hasta un 30% la exposición diaria de un niño y en un 18% a niveles de 1000 g/m3. El dato llega al hilo de la decicisión de la Cámara de los Comunes de Reino Unido, que ha votado de forma masiva a favor de prohibir fumar en vehículos que transporten a menores de 18 años en Inglaterra.