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Probamos el Ford S-MAX 2.0 TDCi de 180 CV

La segunda generación del Ford S-Max tras su actualización en 2010 llega con muy buenos argumentos para convertirse en una buena opción de compra

Probamos el Ford S-MAX 2.0 TDCi de 180 CV
santiago ibáñez - abc_motor - Madrid - Actualizado: Guardado en: Actualidad

Aunque los monovolúmenes están de capa caída todavía quedan muchos usuarios, sobre todo familias numerosas, que necesitan un coche capaz de llevarlos a todos juntos de vacaciones y para ellos el nuevo Ford S-Max es una buena opción.

Ford S-Max 2.0 TDCI Titanium 180CV

Hemos probado el Ford S-Max 2.0 TDCI Titanium de 180 caballos y caja de cambios de doble embrague Powershift y nos ha dejado un buen sabor de boca.

Exteriormente los nuevos S-Max llegan con un frontal similar al del último Mondeo muy moderno y poderoso y por dentro también han recibido una cura de rejuvenecimiento que les ha sentado muy bien. Ya no tiene tantos botones en el salpicadero y éste resulta muy limpio.

La versión que hemos probado era la más alta y traía prácticamente de todo. Además de los siete asientos de serie, un espléndido techo de cristal panorámico que casi cubre todo el techo de coche. También esta versión venía con los asientos de piel y los delanteros climatizados y calefactables, además de un sistema de masaje un pelín primitivo pero que se agradece cuando llega el final del día. Todos cómodos aunque un poco cortos para las piernas y los de la última fila salvo para niños casi testimoniales si queremos hacer un viaje largo. Eso sí, en la versión probada la tercera fila se abate eléctricamente y el acceso a ellos no resulta incómodo pues los de la segunda se desplazan lo suficiente para dejar pasar sin muchos agobios. El maletero si no sacamos la tercera fila de asientos es grande con 700 litros de espacio, aunque tiene una pega importante y es que el estor que cubre el interior no llega hasta los asientos de la segunda fila con lo que es posible ver parte de lo que llevamos dentro.

Los asientos delanteros como ya he comentado son muy cómodos porque se pueden ajustar eléctricamente y los de la segunda fila resultan cómodos por la cantidad de espacio que hay y que permite viajar a tres adultos sin problemas.

En cuanto al salpicadero en esta versión más alta el cuadro de instrumentos viene con una pantalla en tres zonas digital bastante útil y sencilla de usar con toda la información posible: el ordenador de abordo, el sistema de audio, el navegador, etc. Y también una pantalla en el centro con el navegador y todo lo que puede configurarse.

Muchos caballos

El modelo que hemos probado venía con el motor diésel TDCI de 180 caballos y con la caja de cambios de doble embrague Powershift de seis velocidades resulta muy apropiado para mover el peso del coche.

Tal vez cargados un motor más pequeño pueda acusar cierto esfuerzo en una cuesta pronunciada pero no estamos subiendo cuestas todo el día y para eso se inventaron las reducciones de marcha.

En este caso este trabajo lo hace la caja de cambios automática con levas tras el volante. La verdad es que realiza los cambios sin apenas notarse aunque si queremos una conducción un poco alegre o adelantar con plenas garantías deberemos optar por la posición S de Sport pues en la posición D mover el peso del coche si no llevamos el motor revolucionado se muestra algo perezosa.

Los consumos tampoco son para tirar cohetes. Tratando de no consumir mucho no hemos conseguido bajar de los 8,6 litros y sin apenas circular por ciudad que seguramente los suba. Pero es lo que tiene un coche grande, pesado y potente.

Toda la seguridad

El nuevo S-Max viene tanto de serie como en opción con prácticamente todo lo disponible en el mercado. En la versión que hemos probado había dos cámaras, una trasera y otra delantera muy útil para aparcar pues el coche mide 4.8 metros de largo y casi dos de ancho (1.92m sin los espejos) y no en todos los sitios entras con semejante volumen, además de un climatizador de tres zonas.

Y en seguridad el modelo que teníamos venía con todos los asistentes: el de mantenimiento y salida de carril, el de reconocimiento de señales de tráfico que junto con el limitador inteligente de velocidad es capaz de adaptar la velocidad a la máxima permitida en cada vía. También un control de velocidad con radar y el de cambio automático de luces largas a cortas y viceversa bastante rápido.

Conclusión

El Ford S-Max es un monovolumen por su aspecto exterior e interior pero a los mandos se comporta casi más como una berlina que como un coche grande y voluminoso. En carretera planea sin apenas ruidos y con soltura y en las curvas se comporta muy bien sin apenas balanceos y las inercias de estos modelos.

La versión que hemos probado era muy potente pero en algunas situaciones parece que no tenga tantos caballos aunque para el uso diario y los viajes del verano es más que suficiente.

El equipamiento es completísimo pero hay que hacer un gran desembolso por él y algunas cosas tal vez no merezcan la pena.

Precio: Ford S-Max 2.0 TDCI Titanium de 180 caballos desde 33.800 €

Alternativas: Mercedes-Benz Clase V, Renault Espace, Volkswagen Sharan y SEAT Alhambra.

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