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Madrid

El origen histórico del dicho «De Madrid al cielo» y de otros refranes castizos

¿Sabías que el refrán «ser más chulo que un ocho» nació en un tranvía? ¿Qué era la casa de Tócame Roque? ABC te descubre cómo nacieron estas frases populares de la jerga madrileña

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«De Madrid al cielo...»

El cielo de Madrid al atardecer desde el cerro Garabitas- wikimedia
marta r. domingo - @ABC_Madrid - Madrid - Actualizado: Guardado en: Madrid

Madrid recibe a los conductores que acceden a la ciudad por la M-30 con uno de sus dichos más populares. Quienes pasan por debajo del puente peatonal que une el Parque de Roma con Moratalaz pueden leer que se dirigen «De Madrid al cielo». Es decir, que como en la capital no se está en ningún sitio.

El origen de esta repetidísima frase está algo difuso. Al parecer, pudo hacerse famosa a finales del siglo XVIII a raíz de las reformas que Carlos III realizó en la ciudad para embellecerla. Gracias a ellas Madrid dejó de ser la anticuada villa castellana y pasó a convertirse en la regia capital de un vasto imperio.

Existe otra teoría que afirma que en el Cerro Garabitas, en la Casa de Campo, se reunen todas las noches las almas de los difuntos madrileños y desde allí ascienden al cielo. Esta creencia la alimentan los vecinos del parque que aseguran que ven luces que ascienden por las copas de los árboles. Es probable que sean luciérnagas o fuego de San Telmo.

No obstante, la tesis más fiable relaciona el refrán con la obra del dramaturgo del Siglo de Oro, Luis Quiñones de Benavente, titulada «Baile del invierno y del verano». En ella hay unos versos que dicen:

«Pues el invierno y el verano,

en Madrid solo son buenos,

desde la cuna a Madrid,

y desde Madrid al Cielo».

«Más chulo que un ocho»

Uno de los primeros tranvías que circulaban por el centro de Madrid- archivo abc
marta r. domingo - @ABC_Madrid - Madrid - Actualizado: Guardado en: Madrid

Para encontrar el origen de este modismo hay que remontarse hasta el Madrid de principios del siglo XX. Por aquel entonces, el tranvía número 8 recorría la capital desde la Puerta del Sol hasta San Antonio de la Florida. Era el medio de transporte que cogían los «castizos» que querían dirigirse al baile del Parque de la Bombilla.

Especialmente, cada 15 de mayo, festividad de San Isidro, sus vagones se llenaban de «chulapos» que se desplazaban hasta la verbena. Se comenta que fueron los vecinos de Manzanares los que viendo pasar los vagones llenos de chulos acuñaron esta expresión. Comentaban que no podían haber más chulería que la de un tranvía repleto de «chulapos».

Pronto el dicho dejó de ser exclusivo de Madrid y ahora se puede escuchar en cualquier parte de España. El tranvía por el que se utiliza ha desaparecido pero sigue habiendo gente «más chula que un ocho».

«Más orgulloso que Don Rodrigo en la horca»

El retrato equino es obra de Rubens, en la actualidad está expuesto en el Castillo de Windsor- wikimedia
marta r. domingo - @ABC_Madrid - Madrid - Actualizado: Guardado en: Madrid

Proviene de la ejecución en la Plaza Mayor de Madrid. de don Rodrigo Calderón, Marqués de Sieteiglesias y militar al servicio de Felipe II. En realidad no fue ahorcado sino degollado porque en aquella época (fue ejecutado el 21 de octubre de 1621) la horca era considerada una pena infae, solo propia de villanos. Los aristócratas tenían el «privilegio» de ser degollados. Se dice que la actitud displicente que mantuvo durante la ejecución fue el origen del dicho.

Por su personalidad insolente, fue especialmente odiado por los enemigos del duque de Lerma, ya que él era su valido. Cuando la Reina Margarita murió durante un parto en octubre de 1611, Calderón fue acusado de haber utilizado brujería contra ella. Fue arrestado la noche del 20 de febrero de 1619 en su palacio de Valladolid y conducido a Madrid donde fue salvajemente torturado para conseguir que confesase los cargos que contra él pesaban de asesinato y brujería.

«Esto parece la casa de Tócame Roque»

La obra de Manuel García Hispaleto (1836-1898) retrata la corrala de la casa de los hermanos Juan y Roque- abc
marta r. domingo - @ABC_Madrid - Madrid - Actualizado: Guardado en: Madrid

Esta casa estuvo en la esquina de las calles Barquillo y Belén. Era una corrala con varios patios y muchas viviendas, y vivían allí varios «chisperos» (herreros) que trabajaban el hierro en los patios. Dice la tradición que estos vecinos se amotinaron y decidieron dejar de pagar el alquiler a los caseros, y les impidieron la entrada en la vivienda. Después, el inmueble fue heredado por dos hermanos, Juan y Roque, que casi siempre andaban a la gresca y no encontraban puntos de común acuerdo.

Ambos discutían porque consideraban que la herencia les correspondía por completo:

– Juan: «Tócame, Roque»

– Roque: «La casa tócame a mí, Juan»

Y como la disputa duró años, la casa se quedó con la fusión nombre: Tócame Roque. En 1850 fue derribada porque impedía la comunicación de Barquillo y Belén con la calle de Fernando VI.

«Bárbara reina, bárbaro gusto, bárbara obra, bárbaro gasto»

El retrato de la infanta portuguesa Bárbara de Braganza y la consorte de Fernando VI- Jean Ranc
marta r. domingo - @ABC_Madrid - Madrid - Actualizado: Guardado en: Madrid

«Bárbara reina, bárbaro gusto, bárbara obra, bárbaro gasto» es un dicho popular referido al Monasterio Real de la Visitación de Nuestra Señora, más conocido con el nombre de Convento de las Salesas Reales, sito en Madrid, por su desorbitado coste y pésimo gusto para la época. Fue mandado construir por la Reina Bárbara de Braganza, esposa de Fernando VI.

«Tonto del bote»

Ilustración del Tonto del bote publicada por la revista taurina «Palmas y Pitos» en 1914- BIBLIOTECA NACIONAL
marta r. domingo - @ABC_Madrid - Madrid - Actualizado: Guardado en: Madrid

Entre los tontos insignes hoy convertidos en personajes proverbiales se encuentra un mendigo llamado Julián que vivió en Madrid a principios del siglo XIX. Su mote ha pasado a la posteridad: el «Tonto del bote».

Su peculiar forma de pedir limosna, con un bote de suela en la mano, había hecho popular a este «desgraciado imbécil», según relata Dionisio Chaulié al describir a los pedigüeños de su época en el libro «Cosas de Madrid» (tomo I. «Memorias íntimas». Madrid, 1886). «En Madrid los había tradicionales. Entre otros, un desgraciado imbécil a quien se le conocía con el nombre de "Tonto del bote", porque recogía la limosna en un bote de suela que agitaba en la mano, sentado en una silla a la puerta de San Antonio del Prado. Aún me parece verle en sus últimos años, inmóvil, con su sombrero de alas anchas, su ropón o túnica parda, limpio, y lanzando a intervalos una especie de sonido gutural para llamar la atención de los transeúntes».

«Das más lata que Cascorro»

La estatua de Eloy Gonzalo, el protagonista de la plaza del Cascorro- abc
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La figura del héroe de Cascorro, Eloy Gonzalo, se hizo muy popular en Madrid por la gesta que realizó en la guerra de Cuba. Se conocen pocas anécdotas del soldado pero desde entonces ha quedado la frase «das más lata que Cascorro» como reflejo de la actitud que tuvo el madrileño a lo largo de su vida. En 1897 el Ayuntamiento de Madrid decidió homenajearle y le dedicó una calle (la calle de Eloy Gonzalo) y levantó una estatua en el popular Rastro. La estatua fue esculpida por el escultor segoviano Aniceto Marinas e inaugurada en 1902 por el Alfonso XIII. Se trata de un soldado común, rifle al hombro, llevando una soga y una lata de petróleo.

«Madrid, nueve meses de invierno y tres de infierno»

El agua de la fuente de la diosa Cibeles helada por las bajas temperaturas registradas en Madrid- efe
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«Madrid, nueve meses de invierno y tres de infierno». «En invierno, el aire de Madrid, procedente de la sierra de Guadarrama, frío y seco». Estos son dos de los muchos refranes que describen el clima extremo de la capital. Ambas frases se comenzaron a hacer populares en el siglo XVIII.

«Esto es la octava Maravilla»

El monasterio de San Lorenzo de El Escorial- wikimedia
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El nombre de «Las siete maravillas del mundo antiguo» se otorgaron a los siete monumentos más notables de la época, que fueron: las pirámides de Gizeh; los jardines colganes de Babilonia; el templo de Diana en Éfeso; el templo de Júpiter Olímpico en Élida; el sepulcro de Mausoleo; el faro de Alejandría, ; y el Coloso de Rodas. Posteriormente se dio el nombre de octava maravilla al célebre Monasterio de San Lorenzo del Escorial, con el cual decían los madrileños que no podía competir ninguno de los más suntuosos edificios del orbe.

«Eso no te atreves a decírmelo en Cuatro Caminos»

Gervasio Manuel Sánchez Nieto, asesino de Cuatro Caminos, en el momento de ser conducido a la cárcel en 1911 - Teodoro Naranjo Domínguez
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«Eso no te atreves a decírmelo en Cuatro Caminos». Esta frase proverbial solía atribuirse a los valientes y matones de oficio. Aludía a la fama de pendencieros que tenían los que vivían en esta barriada madrileña, una de las más camorristas de la capital a principios del siglo XX.

«Aquí va a haber un 2 de mayo»

La estatua en honor a Daoíz y Velarde en la plaza del 2 de mayo de Madrid- abc
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Esta locución proverbial solía repetirse en boca de los madrileños que temían que ocurriera un gran desastre como sucedió en la Guerra de Independencia. Aluden a las desgracias que ocurrieron en la Villa y Corte de Madrid el 2 de mayo de 1808 cuando los paisanos se toparon con las tropas francesas que comandaba Murat.

«Hacer una vicalvarada»

La plaza del antiguo pueblo de Vicálvaro- Teodoro Naranjo Domínguez
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«Hacer una vicalvarada» en la jerga madrileña equivale a ejecutar algo de improviso; a hacer una cosa que sale al revés de lo que se habían propuesto sus autores. El dicho alude al alzamiento de O'Donnell y los generales que se sublevaron con él en Vicálvaro el 30 de junio de 1854, que fueron fácilmente vencidos por las tropas de Isabel II.

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