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HISTORIA

Las joyas arquitectónicas del Madrid de los Austrias

La capital conserva buena parte de las construcciones que nacieron para dar esplendor a la capital del Reino en los siglos XVI y XVII; rincones, plazas y palacios que hoy siguen en pie

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Plaza Mayor

Vista aérea de la plaza Mayor de Madrid- ABC
ADRIÁN DELGADO - Actualizado: Guardado en: Madrid

La Plaza Mayor es uno de los enclaves urbanos más hermosos, transitados y emblemáticos de lo que se conoce como el Madrid de los Austrias. El rectángulo de la plaza, conformado por los edificios de viviendas de tres plantas que la delimitan, mide 129 por 94 metros y dispone de un total de nueve puertas.

Concebida como un monumental escenario, los numerosos balcones que miran al interior de la plaza –237 exactamente– han sido desde sus orígenes palcos privilegiados para todo tipo de acontecimientos multitudinarios; acontecimientos que en el presente son festivos, pero que antaño no excluyeron los autos de fe contra los supuestos herejes y las ejecuciones de los condenados a muerte.

Sobre la antigua plaza del Arrabal

El origen de conjunto urbanístico se remonta a 1581, cuando Felipe II encarga a Juan de Herrera que proyecte la reordenación del espacio de la antigua plaza del Arrabal. Se trataba de dotar a la ciudad de infraestructuras dignas de su recién estrenada capitalidad y, sobre esta base, Diego Sillero inicia en 1590 la construcción de la Casa de la Panadería, que será el primer edificio de la futura Plaza Mayor.

Felipe III encarga la consecución del proyecto a Juan Gómez de Mora, que completa el recinto porticado en 1619. Tal y como la conocemos hoy en día, sin embargo, la Plaza Mayor es obra del arquitecto Juan de Villanueva, al que se encarga su reconstrucción tras el último de una cadena de graves incendios, el sufrido en 1790. Villanueva realizó cambios importantes, como reducir la altura de las viviendas de cuatro a tres pisos y cerrar las esquinas, antes abiertas, con arcos.

La estatua ecuestre de Felipe III que se eleva en el centro de plaza data de 1616, aunque no se instaló en tan señalado emplazamiento hasta el siglo XIX, y es obra de Juan de Bolonia y Pietro Tacca. La urbanización del rectángulo interior de la plaza también ha sufrido remodelaciones diversas; la última, entre 1967 y 1969, la libró del tráfico rodado y permitió habilitar un aparcamiento bajo su superficie. La más reciente de las actuaciones sobre la Plaza Mayor se ha centrado en la colorista decoración mural –a cargo de Carlos Franco–.

Arco de Cuchilleros

ADRIÁN DELGADO - Actualizado: Guardado en: Madrid

El edificio de viviendas en el arco de Cuchilleros forma parte del perímetro de la Plaza Mayor; su peculiaridad reside en que fue construido por Juan Gómez de Mora –que completó las obras de la gran plaza madrileña en 1619–, para compensar el gran desnivel existente entre el recinto de la plaza y la actual Cava de San Miguel.

Para ello, el edificio tiene tres pisos más que el resto del conjunto, lo que por varios siglos le valió el título de ser el más alto de Madrid. El arco de Cuchilleros, que es sin duda el acceso más célebre de la Plaza Mayor, se abre en el ángulo suroeste de ésta y desciende mediante una escalinata que salva el mencionado desnivel. El arco de Cuchilleros y los típicos mesones que proliferan en sus cercanías ofrecen los atractivos del Madrid turístico más tabernario y popular.

Casa de la Villa

ADRIÁN DELGADO - Actualizado: Guardado en: Madrid

La Casa de la Villa, antigua sede del Ayuntamiento de Madrid, se encuentra en la plaza de la Villa, un espacio en el que también se levantan otros dos edificios singulares: la Casa de Cisneros y la Casa y Torre de los Lujanes. El concejo municipal celebraba sus sesiones en la desaparecida parroquia de el Salvador, en la calle Mayor, hasta que bien entrado el siglo XVII e instalada ya la Corte en Madrid, se considera la necesidad de dotar al Ayuntamiento de una sede apropiada.

El maestro mayor de la Villa, Juan Gómez de Mora, comenzó la construcción en 1626 y a éste le sucedió en 1648 su discípulo José de Villarreal. En 1690 Teodoro Ardemans decoró las paredes del llamado Patio de Cristales, por estar cubierto por una gran vidriera –restaurada recientemente–, y en 1692, año en que terminó la primera fase de las obras, Antonio Palomino pintó los frescos de la bóveda del salón de Plenos.

Otras estancias destacadas del edificio son el salón de Goya, la capilla, que también cuenta con frescos de Palomino, y la gran escalera central. En 1771 Juan de Villanueva realizó la columnata de orden jónico de la calle Mayor. La fachada principal de granito y ladrillo cuenta con dos portadas, decoradas por José del Olmo y Teodoro Ardemans, debido a la inicial función doble que el edificio iba a tener: cárcel y concejo. Ambos extremos de la Casa de la Villa se rematan con torres cubiertas con pizarra, al igual que los tejados. Es una de las estampas más representativas del Madrid de los Austrias.

Casón del Buen Retiro

Casón del Buen Retiro de Madrid - ABC
ADRIÁN DELGADO - Actualizado: Guardado en: Madrid

El Casón del Buen Retiro, junto con el edificio que albergó el Museo del Ejército, son los únicos restos arquitectónicos que quedan –y con notables modificaciones–, del conjunto de edificios que formaba el complejo palaciego del Buen Retiro, mandado construir por el conde-duque de Olivares para Felipe IV. El Casón fue levantado en 1637 como salón de baile según el diseño de Alonso Carbonell, pero del edificio original sólo se conserva el núcleo central, con bóveda pintada al fresco por Lucas Jordán a finales del XVII.

Tras la invasión francesa el edificio sufrió distintas restauraciones y fue aprovechado para diversas funciones. En mayo de 1886 un ciclón asoló Madrid y dejó el Casón prácticamente destruido. La nueva restauración de la fachada occidental fue encomendada a Ricardo Velázquez Bosco, que la compuso a base de una columnata jónica sobre un alto basamento de granito. La fachada oriental, de composición clasicista como en el caso anterior, corrió a cargo de los arquitectos Peró, Capó y Carderera, y se divide en dos cuerpos: el bajo, compuesto por tres arcos de medio punto, y el alto, por seis columnas jónicas rematadas por un ático, tal y como las podemos ver en la actualidad.

El edificio se encuentra ubicado en la calle de Alfonso XII con vuelta a Felipe IV. La apertura de estas calles hacia 1870 separó definitivamente el Casón de los jardines del Retiro, que también habían sido parte en sus orígenes del complejo palaciego del Buen Retiro. En la actualidad el Casón es un anexo del Museo del Prado.

Casa de Lope de Vega

Interior de la Casa de Lope de Vega en Madrid- ABC
ADRIÁN DELGADO - Actualizado: Guardado en: Madrid

La Casa de Lope de Vega, paradójicamente ubicada en la calle de Cervantes, fue construida en el siglo XVI. Don Félix Lope de Vega adquirió el inmueble en 1610 y vivió en él hasta su muerte, en 1634. A partir de ese punto y hasta el siglo XIX, los sucesivos propietarios sometieron a la vivienda a transformaciones tan abundantes que su estructura original se perdió prácticamente. Cuando la casa ya había sido adquirida por la Real Academia de la Lengua se abordó una cuidadosa reconstrucción –al inicio de los años 30–, que devolvió al edificio la distribución original, tal y como lo habitó el ilustre dramaturgo.

Se recrearon así las antiguas dependencias, incluidos el estudio, el oratorio que el escritor preparó poco antes de su ordenación religiosa y el amplio huerto trasero. Convertida en casa-museo, algunos de los muebles e imágenes que actualmente ocupan las estancias pertenecieron realmente al escritor, porque pudieron ser recuperados del convento al que habían sido donados por una hija de Lope de Vega; otros elementos del mobiliario y la decoración son fieles reproducciones, diseñadas según las pautas que ofrecen las pinturas del siglo XVII.

Colegiata e instituto de San Isidro

ADRIÁN DELGADO - Actualizado: Guardado en: Madrid

La colegiata de San Isidro, en la calle de Toledo, fue la catedral provisional de Madrid hasta 1993, aunque en sus orígenes no fue concebida como tal catedral ni se dedicó al santo labrador. En su lugar estuvo el primer establecimiento que la Compañía de Jesús tuvo en la capital, el cual fue demolido a principios del siglo XVII para edificar el complejo arquitectónico –templo y centro docente–, que ha llegado hasta hoy.

El conjunto fue costeado por María de Austria, hermana de Felipe II, y las obras corrieron a cargo de Pedro Sánchez y Francisco Bautista. La nueva iglesia, de amplias proporciones, planta de cruz latina, grandes capillas laterales y enorme cúpula, se inauguró en 1661. Tras la expulsión de los jesuitas un siglo después, se encarga su reforma a Ventura Rodríguez, quien adecuó la decoración interior al gusto neoclásico y habilitó un pedestal en el altar mayor donde poder acoger el féretro de San Isidro. La llegada de las reliquias en 1769 supuso la conversión de la iglesia en colegiata, mientras que el título de catedral provisional databa de 1885 y se mantuvo hasta que la Almudena tomó el relevo.

En la fachada barroca del templo, muy monumental, destacan las dos recias torres-campanario. En cuanto al interior, pueden destacarse el retablo de la Sagrada Familia o la capilla de Jesús del Gran Poder. Adosado al templo, el Colegio Imperial donde los jesuitas impartieron sus clases de Gramática y Retórica es actualmente un instituto de enseñanza secundaria, siempre dentro de una trayectoria docente en la que destacaron alumnos como Lope de Vega, Quevedo, Baroja, Aleixandre... El patio interior del instituto es una obra maestra del barroco madrileño.

Palacio de Santa Cruz

Palacio de Santa Cruz, sede del Ministerio de Asuntos exteriores- ABC
ADRIÁN DELGADO - Actualizado: Guardado en: Madrid

El palacio de Santa Cruz se encuentra situado en la plaza de las Provincias y fue en sus orígenes la Cárcel de Corte. La construcción, de planta rectangular con dos patios gemelos, se inició en 1629 sobre un proyecto de Juan Gómez de Mora en el más puro estilo herreriano. Del edificio original pueden destacarse la portada principal –con tres puertas y tres balcones flanqueados por columnas–, el gran escudo central y las dos torres con chapiteles que flanquean la fachada.

Tras un incendio que duró cinco días, en 1791, la reconstrucción del palacio quedó en manos de Juan de Villanueva. Posteriormente, ya en el siglo XX, fue restaurado y ampliado respetando el estilo original.La portada de granito, en contraste con el ladrillo rojizo de la fachada, realza a un edificio que no es sólo una de los más monumentales ejemplos del Madrid de los Austrias, sino una obra maestra de la arquitectura española.

Según parece, la prisión fue trasladada en tiempos de Carlos III a un edificio existente en la trasera de la Cárcel de Corte, al que dicen los historiadores que fueron a dar con sus huesos personajes como Luis Candelas o Espronceda. Liberado de su uso como penal, el palacio de Santa Cruz fue sede de los juzgados municipales y de la audiencia territorial antes de convertirse en Ministerio de Ultramar y, desde 1901, en Ministerio de Asuntos Exteriores.

El antiguo Museo del Ejército

ADRIÁN DELGADO - Actualizado: Guardado en: Madrid

El palacio que albergó el Museo del Ejército en Madrid, situado en la calle Méndez Núñez, se levanta sobre uno de los escasos fragmentos arquitectónicos conservados del conjunto palaciego del Buen Retiro, concretamente sobre el Salón de Reinos. Aquel extenso complejo residencial fue mandado construir por el conde-duque de Olivares para el recreo de Felipe IV; además del palacio real, contaba con numerosas edificaciones auxiliares, plazas, jardines, estatuas y fuentes que se extendían hasta el paseo del Prado.

Las obras, dirigidas por Alonso de Carbonell, comenzaron en 1629, y aunque el rey inauguró el nuevo palacio en 1632 los trabajos continuaron hasta 1653. El palacio disponía de dos plantas y era de traza cuadrangular, con torres en las esquinas que remataban con los típicos chapiteles de pizarra de la arquitectura madrileña de la época; estaba construido con materiales modestos como el ladrillo y la madera, y su riqueza se encontraba en la ornamentación interior, especialmente en este Salón de Reinos, bautizado así por su techo decorado con los escudos de los reinos que formaban parte del Imperio español en el siglo XVII.

Entre 1808 y 1813 el complejo palaciego fue ocupado por las tropas francesas, que provocaron graves daños, y a la postre, su casi total demolición posterior, con dos únicas excepciones: el área del palacio donde se hallaba el mencionado Salón de Reinos –que albergó el Museo del Ejército hasta que fue trasladado a Toledo–, y el pabellón de baile del Casón del Buen Retiro. A ello hay que añadir que el parque del Retiro también formó parte en sus orígenes del complejo palaciego.

Capitanía General

Palacio de los Duques de Uceda, sede de la Capitanía General y del Consejo de Estado-
ADRIÁN DELGADO - Actualizado: Guardado en: Madrid

El edificio de Capitanía General, ubicado en la calle Mayor, es también conocido como palacio del Duque de Uceda, y es uno de los más importantes entre los que se levantaron en Madrid durante el siglo XVII. La construcción –iniciada entre 1613 y 1618–, corrió a cargo de Gómez de Mora según unos autores, y de Alonso Turillo según otros. El ambicioso duque de Uceda, valido de Felipe III, es quien lo encarga edificar en las cercanías del Alcázar real, en una evidente demostración del poder que ostentaba.

Se trata de una sólida construcción de planta rectangular, con dos patios interiores, que sentó las bases de la arquitectura palaciega de la época. Carece de las características torres cuadrangulares cubiertas de pizarra –perdidas probablemente en un incendio–, pero conserva intacta su fachada principal, de ladrillo y granito, con escudos del ducado de Uceda y dos portadas flanqueadas por columnas dóricas.

Los balcones están adornados con frontispicios triangulares en la planta baja y semicirculares en la primera planta. Desde que fue adquirido por el Estado en 1717, el palacio de Uceda ha sido ocupado por diversos organismos; fue sede por ejemplo de los consejos de Castilla e Indias, circunstancia a la que debe el nombre alternativo de palacio de los Consejos. En el presente reparte sus estancias entre Capitanía General y el Consejo de Estado.

Quinta y parque de la Fuente del Berro

Quinta y parque de la Fuente del Berro de Madrid- ABC
ADRIÁN DELGADO - Actualizado: Guardado en: Madrid

Ubicado entre las calles Enrique D´Almonte, Alcalde Sainz de Baranda y la avenida de la Paz, no se sabe quién fue el artífice del parque de la Fuente del Berro, pero sí que la quinta de recreo a la que pertenecía fue adquirida en 1630 por Felipe IV. La propiedad fue cambiando de titulares a lo largo de los siglos hasta que en 1941 el jardín fue declarado de interés histórico-artístico y la finca fue adquirida en 1948 por el Ayuntamiento de Madrid.

En las más de siete hectáreas del actual parque público se alza una gran variedad de árboles; los ejemplares más señalados están destacados formando una senda botánica. Se puede decir que es un parque en ladera donde se alternan zonas de solana y umbría, las más numerosas, lo que ha determinado las características de su vegetación. Existe también una importante riqueza ornitológica.

Cerca de la zona dedicada a jardín inglés está el grupo escultórico de Gustavo Adolfo Bécquer y el busto en bronce de Enrique Iniesta. En otra zona del parque se encuentra un estanque circular de 13 metros de diámetro y junto a la entrada principal se halla el palacete de estilo clasicista. En sus inmediaciones se encuentra la estatua en bronce dedicada al poeta ruso Alexander Pushkin.

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