La Torre de los Lujanes, vista desde los tejados de la Casa de la Villa, tras finalizar su remodelación
La Torre de los Lujanes, vista desde los tejados de la Casa de la Villa, tras finalizar su remodelación - matías nieto

La torre de los Lujanes revive

Actualizado:

La Torre se recorta sobre el cielo madrileño en la plaza más característica de Madrid: la de la Villa. Es, de hecho, el edificio civil más antiguo de Madrid. La adquiere el señor de Luján en un viaje en que vino a la ciudad, en el siglo XV, acompañando a la infanta de Aragón, que venía a casarse con Juan de Castilla. Desde entonces, claro, ha llovido y mucho en la capital; las casas del entorno han cambiado, aunque la plaza de la Villa ha seguido siendo el centro de la vida municipal de la ciudad durante siglos.

Tras los cambios de uso, el abandono y la recuperación posterior como sede de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas (RACCMYP), ahora la torre acaba de salir de una profunda restauración, llevada a cabo con mimo por el arquitecto Gabriel Ruiz Cabrero.

La decadencia

Por la torre pasó, dicen, el rey francés Francisco I, cuando llegaba a Madrid prisionero tras perder ante el emperador Carlos V la Batalla de Pavía. Cuenta Lope de Vega –que fue el primero que lo dijo– que se alojó en este lugar mientras acondicionaban el Alcázar. Poco después, los Lujanes –dueños también de las casas anexas– se trasladan a la calle de Toledo, y la torre comienza a decaer. Mesonero Romanos habla de su mal estado en alguna de sus obras.

En el siglo XIX, levantaron un cuerpo en su parte superior para instalar allí un telégrafo óptico, de espejos, uno de los «inventos» más modernos del momento, en aquel edificio que era el más alto de la ciudad.

La torre ha tenido sus momentos de peligro: a finales del siglo XIX, se pensó en derribarla, para levantar en su espacio casas modernas. Pero el marqués de la Vega de Armijo, que fue gobernador de Madrid y también ministro de Gobernación y de Fomento, defendió su mantenimiento. En este mismo inmueble se instaló, en 1866, la sede de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, que era «el “think tank” de la época de la Restauración española», explica Ruiz Cabrero. A su juicio, «el hecho de que instalaran allí la Academia salva el edificio». Allí permanece en la actualidad.

Remodelación de la plaza

De hecho, puede decirse que fue la presencia de la RACCMYP la que «salvó» la Torre y Casas de los Lujanes: ya a finales del XIX se realiza la primera remodelación del conjunto, que intenta unificar estéticamente ambos inmuebles, añadiendo almenas y arcos e igualando las ventanas.

Ya entrado el siglo XX, el arquitecto municipal Luis Bellido remodeló toda la plaza: la fachada de la Casa de la Villa, y también hizo nueva la torre de la Casa de Cisneros, además de la de los Lujanes, incorporándola al llamado «estilo toledano», de tapial con verdugadas de ladrillo.

Vivienda del conserje

En su interior, la torre también ha sido casi de todo: hasta vivienda de un conserje de la Real Academia, lo que llevó a que en la última remodelación, la que se acaba de inaugurar, se encontraran con un retrete tapiado tras un muro. «Era un espacio secundario». El trabajo de Gabriel Ruiz Cabrero se ha dirigido, principalmente, a «dignificar la torre», según sus propias palabras.

Así, en la fachada se han retirado las bajantes, los cables y todo lo que la afeaba. Se han retranqueado las ventanas, recuperando el sentido de torre, limpiando los muros de ladrillo –de 1,5 metros de ancho– y redistribuyendo los espacios en el interior para que al entrar se sea consciente de estar, precisamente, en una torre. Y allí, en sus tres plantas, hay ahora zonas de trabajo y biblioteca, que recoge parte del extraordinario capital con que cuenta la Real Academia, compuesto por más de 200.000 ejemplares.

En la última planta de la torre se ha eliminado un falso techo de escayola para dejar al aire la estructura de madera original utilizada cuando estuvo allí el telégrafo. En total, la remodelación de esta parte ha costado 300.000 euros, que han salido del presupuesto del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.