La fuente de las ranas, paso previo para acceder al Palacio de Osuna
La fuente de las ranas, paso previo para acceder al Palacio de Osuna - isabel permuy

Parque de El Capricho: Fondos del Prado para vestir el Palacio de Osuna

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El Palacio de los Duques de Osuna, ubicado en el parque de El Capricho (Alameda de Osuna), abrirá sus puertas por primera vez al público y lo hará como museo. Con ese propósito, el Ayuntamiento de Madrid, propietario del lugar desde 1974, negociará con el Museo del Prado la cesión de obras para vestir lo que será un homenaje a la figura de la Duquesa de Osuna. Con 2017 en el horizonte, está prevista una reunión entre el Consistorio y la pinacoteca para abordar este asunto en un plazo inferior a un mes.

El palacete, construido entre 1787 y 1839, fue el lugar de residencia vacacional de los duques: María Josefa de Pimentel y Pedro Téllez-Girón. Se trata de una joya que, como el jardín en el que se encuadra, pasa prácticamente desapercibido. Declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en su conjunto, sólo puede visitarse los fines de semana o con cita previa. Según fuentes de la Unidad de Parques Históricos, la idea es potenciarlo pero siempre manteniendo los horarios, dadas sus singularidades arquitectónicas y el meticuloso trabajo de mantenimiento que demanda. En sus catorce hectáreas de superficie, se hallan todo tipo de esculturas del siglo XVIII, como fuentes y estatuas, así como un laberinto romántico único en la capital y otras construcciones de enorme interés cultural, como el Abejero, la Casa de la Vieja o el Casino de Baile.

La pretendida refundación de El Capricho, efectivamente, se apoyará en el palacio y en otro de los elementos desconocidos del espacio: el búnker anexo, centro de operaciones del general Miaja en la defensa de Madrid durante la Guerra Civil. En ambos casos, han permanecido ajenos al ritmo del jardín porque, hasta ahora, su estado de conservación era pésimo; incluso peligroso para visitarlo. Actualmente, el refugio antiaéreo está practicamente preparado para su apertura, pero en el caso de la antigua residencia de ocio de los Duques de Osuna aún queda mucho trabajo por realizar.

Según fuentes municipales, el proyecto de rehabilitación finalizará en 2016 (ya iniciado) y después se licitarán las obras. Una vez adjudicadas, se prevé que su ejecución sea, aproximadamente, a finales de 2017. Tanto la inversión como la distribución interior del palacio dependerá del concepto que se desarrolle, ya que lo único decidido es que será un museo en torno a la Duquesa, pero no de qué tipo.

Recuperar el espíritu

No obstante, las primeras obras acometidas ya permiten adivinar lo que puede albergar en el futuro. Estas se han centrado en la reconstrucción del techo, inexistente hace apenas unos años, y ya repuesto. Puesto que no hay documentos que reflejen fielmente cómo era durante la estancia de los duques, salvo los planos del edificio y alguna fotografía aislada, la nueva concepción estará marcada por la versatilidad que presenta el espacio, diáfano salvo en habitaciones concretas.

En este punto destaca lo que en su día fue la sala de Billares, un enorme salón de unos cien metros cuadrados que, en la segunda planta, previsiblemente albergará las pinturas. La ubicación es idónea porque fue el lugar en el que los duques exhibieron las obras de Francisco de Goya en propiedad. Hoy en posesión del Prado, el autor elaboró en 1788 un lienzo en el que figuraba el matrimonio y sus cuatro hijos. El óleo, de más de dos metros de alto, es un ejemplo de las inquietudes culturales de la Duquesa de Osuna y su predilección por Goya, de quien fue mecenas, al igual que del compositor italiano Luigi Boccherini.

A ambos lados del salón, hipotético eje del museo, se sitúan los dormitorios de los nobles. La disposición, inalterada a pesar de los desperfectos sufridos, se hace hacia dentro, de lo privado a lo público. Con forma circular, cuentan con frescos en techos y paredes (consolidados, a falta de la restauración definitiva) y exclusivos suelos de cerámica, con el mismo estilo que los asentados en el Palacio Real.

En su concepción, la Duquesa de Osuna ideó el palacio homónimo no solo como una residencia estival (entonces estaba a las afueras de Madrid), sino como un espacio de desarrollo cultural. Así, se pretende que su figura, avanzada para la época y marcada por la combinación de sus convicciones religiosas e inquietudes humanistas, centralice la personalidad del proyecto.

De hecho, en la visita que realizó en verano, Manuela Carmena puso en valor el importamte papel de la duquesa en el despertar de la mujer en España; así como su «capricho», configurado así por su significado lírico, activo ineludible de la ciudad de Madrid.