Suciedad en el río Manzanares
Suciedad en el río Manzanares - ISABEL PERMUY
Medio Ambiente

El Manzanares, un río muerto

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El Manzanares, al menos a a su paso por la capital, nunca ha sido un río de catálogo. Apenas se conocen postales que recojan el paso del caudal por la ciudad. Pero la situación que vive en la actualidad va camino de convertirlo en un estercolero. Si es que no lo es ya. Así lo vienen denunciando los vecinos de la zona; pero ahora también un informe técnico aporta datos muy concretos del estado de abandono y de la pérdida de especies en sus aguas. El PSOE pedirá cuentas al respecto hoy a la delegada municipal de Medio Ambiente, Inés Sabanés; su partido, Ahora Madrid, había prometido mejoras y parece que han caído en el olvido.

El deterioro tiene olor y forma de detergentes, grasas y demás sustancias contaminantes, que forman balsas en la superficie del río y que son «perjudiciales para la fauna y la flora, como metales pesados cadmio, zinc y plomo». De ahí las aguas turbias que bajan en el cauce urbano y que «reducen el nivel de oxígeno del agua y afectan negativamente a lo peces y las aves del río».

El concejal socialista del ramo, José Manuel Dávila, denuncia que el Consistorio que dirige Manuela Carmena «sigue sin reponer la fauna del río Manzanares a su estado original, diez años después de que las obras de la M-30 provocaran la desaparición de 400 patos y cisnes, de más de 10.000 peces y un número indeterminado de galápagos».

Los más veteranos recuerdan cómo en 1983, el entonces regidor, Enrique Tierno Galván, introdujo los ánades en el río. En los años 90, la población de estos animales era de 550 ejemplares. Ahora queda la mitad, según el referido informe, al que ha tenido acceso este periódico.

Las obras de soterramiento del tercer anillo, en 2004, fueron el punto de inflexión. Los patos y los cisnes se fueron río abajo o fueron trasladados por el Ayuntamiento hasta el tramo norte, entre la presa de El Pardo y el Puente de los Franceses. A fecha de hoy, solo quedan algunos patos silvestres, que se han acomodado al cauce semiseco pero en una cantidad muy inferior y que sobreviven pese a que se han eliminado las casetas que servían como refugios.

Diez son las especies (dos de ellas, autóctonas) que prácticamente han quedado extinguidas en el cauce urbano del Manzanares: barbo común, carpa común, carpín, gobio, boga de río, gambusias, black-pass, pez sol, lucio y pez gato. Ello, sin contar la apreciable colonia de galápagos que allí tenía su hábitat. El mal mantenimiento del río, la falta de caudal, los continuos desembalses y el escaso nivel de oxígeno del agua son las principales causas de este «atentado ecológico»; mientras, los próceres municipales se afanaban en plantar árboles y arbustos en el entorno, para el denominado parque Madrid Río.

2 millones de euros al año

El mantenimiento del tramo urbano del Manzanares no es precisamente barato: 2 millones de euros al año «para una conservación que no se está realizando, como limpiar el cauce y las márgenes del río; dar de comer a los peces y a los patos; limpiar las casetas; velar por la calidad de las aguas, y retirar los residuos flotantes». «El Gobierno municipal sigue haciendo la vista gorda y mantiene el Manzanares en un penoso estado de conservación», añade el edil Dávila.

Por si fuera poco, no es ese el único problema actual del tramo urbano. El pasado 21 de enero, siendo aún alcaldesa Ana Botella (PP), el Consistorio adjudicó, a través de la empresa municipal Madrid Calle 30, las actuaciones de mejora en la pasarela número 6, entre el Puente de Segovia y el de Toledo. Pues lleva cinco meses de retraso, lo que impide a miles de ciudadanos atravesar de una margen a la otra. El importe de las obras asciende a 261.658 euros y el plazo de ejecución previsto era de 15 semanas. Los trabajos consisten en reparar las compuertas de apertura y cierre de los aliviaderos, fijar los anclajes y reforzar la cimentación. Deberían haber terminado en mayo. Esta dejadez contribuye al almacenamiento de basuras y de algas en el río.

Los socialistas denuncian, además, que Calle 30 no es competente para licitar y adjudicar estas obras: «Sus competencias se limitan al mantenimiento de los túneles y la infraestructura viaria de la M-30, y no a la realización de obras en el río, que son atribuciones exclusivas del Área de Medio Ambiente y Movilidad».

Sin pesca y con ratas

Por todo ello, el grupo municipal va a solicitar en la comisión de hoy la puesta en marcha de un plan de rehabilitación integral «que acabe con el mal estado en que se encuentra el tramo urbano del río Manzanares».

Las reclamaciones al respecto no son solo políticas. Como adelantó ABC el pasado año, los ciudadanos que viven junto a las márgenes y el colectivo de pescadores, sobre todo aquellos a los que les afecta el tramo que discurre entre Virgen del Puerto y Reina Victoria, denunciaron el escaso caudal. Desde marzo de 2013 ya no se podía pescar: «Constituye una agresión al medio ambiente, ya que han erradicado por completo a la población piscícola y más concretamente en el espacio desde la presa número 3 al puente de la Reina Victoria, único lugar donde esta autorizada la pesca deportiva en el río», manifestó Fernando Porta, portavoz del colectivo de pescadores.

Incluso una plaga de ratas comenzó a ganar terreno en la zona, alimentadas por los contenedores de basura vecinales. Tampoco faltaban las cucarachas, sobre todo en época estival. «Esta situación viene propiciada por la urbanización mediante taludes de tierra de la ribera, constituyendo un hábitat ideal para su proliferación pese a la actuación constante de la Unidad de Vectores del Ayuntamiento», relató Porta.

La respuesta del Consistorio fue ubicar nuevas papeleras, especialmente en las zonas del margen del río más transitadas, sobre todo por pescadores, para evitar la acumulación de residuos; «porque son el principal problema en esta zona en cuanto a la proliferación de vectores»; por otra parte, anunció «la ubicación de arquetas especiales para poder realizar una desratización controlada y dirigida en dicha zona».