Decenas de personas con entrada aguardan ante el Pabellón de Cristal para acceder, el domingo a mediodía
Decenas de personas con entrada aguardan ante el Pabellón de Cristal para acceder, el domingo a mediodía - óscar del pozo
Arnold classic europe

Caos en el Madrid Arena por un nuevo exceso de aforo

Los «antidisturbios» actuaron porque, solo en una planta, había 700 personas de más. Decenas de personas se colaron en el recinto por las puertas de emergencia y principal

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El caos, las quejas y la desinformación marcaron el Arnold Classic Europe, celebrado este fin de semana en el recinto municipal de Madrid Arena. Concretamente el sábado y ayer, cientos de asistentes que habían comprado su entrada con antelación y otros muchos que quisieron adquirirla en el momento no pudieron acceder al evento por las sospechas de sobreaforo. Madrid Destino, empresa municipal gestora del espacio y también encargada de la seguridad, y la organización se culparon mutuamente, sin dar solución a tantísimos afectados. Incluso tuvieron que actuar los «antidisturbios» del Ayuntamiento y organizar el masivo flujo de personas en el interior del recinto, algo inédito.

Los hechos comenzaron a las 10 de la mañana del sábado. Una patrulla de la Policía Municipal se personó en el recinto para inspeccionarlo, antes de que abriera. Había 2.079 personas ya dentro, entre trabajadores y atletas. A las 11.30, cuando llegó Schwarzenegger, mito del culturismo, empezaron los problemas de aforo, indicaron fuentes de la investigación. Sobre todo, en la planta alta. Había colas de personas no controladas por la organización.

El público previsto era de 6.500 personas: 3.160 en la planta baja, 1.640 en la entreplanta y 1.700 en la alta. A las 11.45 horas, se sobrepasaba el aforo en más de 700 personas. El director de Seguridad de Madrid Destino ordenó que se cerrara el acceso al pabellón y la venta en taquilla, por los graves problemas de aglomeración tanto dentro como fuera del recinto. Se habían vendido 6.899 tiques.

Apenas había porteros

La Policía Municipal activó el nivel medio de peligro y, para evitar altercados, se llamó a las UCS o «antidisturbios». A las cuatro de la tarde, la gente que esperaba desesperada para entrar empezó a hacerlo sin control por las salidas de emergencia y el acceso principal. Los pocos porteros eran incapaces de poner orden en la masa de gente. También participaron en el dispositivo el CNP, el Samur y las UCS tuvieron que controlar la planta alta, «con sobreaforo y grave riesgo para las personas», según fuentes policiales.

«Había una gran descoordinación en los responsables del evento y una falta de efectivos de seguridad y vigilancia», añadieron. Tan fue así, que los agentes tuvieron que filiar a los responsables de la empresa promotora, ACE Expo Madrid. A las ocho de la tarde, se desalojó el edificio.

«Es una vergüenza»

«Es una vergüenza; llevamos casi dos horas al sol y no nos dejan pasar, aunque tenemos la entrada desde hace semanas», apuntaba ayer Manuel (nombre ficticio), junto a su novia y dos amigos. El grupo sostenía que la única explicación recibida es que el aforo está completo, algo que no entendían. «Lo único que se me ocurre es que han vendido de más», sentenciaba.

El Arnold Classic insistía ayer en que no había cometido ninguna irregularidad y acusaba a la empresa municipal de ser la «única responsable» por unas «medidas desproporcionadas» de seguridad que «no se ajustaban a la realidad y no estaban justificadas».

La decisión «no se corresponde en absoluto con lo ocurrido dentro del recinto», pues todavía había capacidad para «unas 1.500 personas», contabilizadas por las sillas que quedaron vacías para ver los eventos deportivos programados. El Arnold Classic cifra en torno a los 150.000 euros las pérdidas económicas –por la prohibición de venta y las devoluciones– y estudia demandar a Madrid Destino.

Más problemas ayer

Si bien el sábado fue el día en el que más problemas hubo, el domingo no estuvo exento de ellos, sino que fue una mera repetición, con enormes colas a las puertas del recinto. «Aunque el volumen de asistentes era mucho menor», añadía la organización, «se siguió el mismo procedimiento».

«El domingo no había aforo y en las plantas se cortaron los accesos entre una y otra; pasaban cincuenta personas por cada cien salidas. Los pisos estaban casi vacíos y la gente en la calle sin poder entrar», decía la promotora. Decenas de personas esperaban para acceder a una planta superior mientras los gimnasios instalados en la inferior funcionaban pausadamente. Ayer solo estaba abierto el Pabellón de Cristal (los días anteriores abrieron Madrid Arena y el Satélite).