La «boina» regresa y ahoga Madrid

La falta de lluvia y viento y la inversión térmica disparan la contaminación

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2015 no ha hecho más que empezar, y los niveles de contaminación atmosférica ya se han disparado tres días de tres que lleva el año. El dióxido de nitrógeno, que procede mayoritariamente del tráfico rodado, se acumula estos días en el aire madrileño a consecuencia de las especiales circunstancias climatológicas: sol espléndido, ausencia total de lluvias y viento, y la ya conocida «inversión térmica» que corona Madrid con una antiestética e insana «boina» de polución.

Según los datos oficiales de la página web municipal, en los últimos tres días se han producido «picos» de dióxido de nitrógeno en las últimas horas de la tarde en varias de las estaciones madrileñas. Concretamente, se han registrado valores por encima de los 200 microgramos por metro cúbico en Escuelas Aguirre, Avenida de Ramón y Cajal, Moratalaz, Avenida de Fernández Ladreda, Puente de Vallecas o Barrio del Pilar. Y también se registraron subidas de las partículas en suspensión en varias estaciones.

La organización Ecologistas en Acción denunciaba ayer también la situación, advirtiendo de este «subidón» del dióxido de nitrógeno en nueve de las 24 estaciones de medición de la calidad del aire de la ciudad, y en dos de la región –Alcalá de Henares y Collado Villalba–.

A juicio de esta organización, los niveles han sido suficientemente altos como para que se hubiera informado a la población y tomado medidas. Además, advierten, el tiempo anticiclónico que se disfruta en el inicio del año, y que se espera que continúe, permiten pronosticar que los umbrales de contaminantes volverán a superarse en los próximos días.

Clima y aire

De hecho, la aparición periódica de la «boina» sobre la ciudad, especialmente en los meses de invierno, tiene mucho que ver con la climatología. Y, concretamente, con la llamada «inversión térmica», un fenómeno que se produce cuando hay una diferencia brusca de temperatura entre el día y la noche: cuando cae el sol, las heladas son habituales. El aire «sucio» y contaminado, que es más frío, no puede elevarse en una zona de inversión térmica, y por tanto permanece ahí, acumulando día tras día más contaminación, y sin que la lluvia o el viento ayuden a «limpiarlo».

Esto es lo que está ocurriendo en Madrid en estos primeros días de 2015. Ayer sábado, por tomar los últimos datos conocidos, el panorama a las 13.00 horas era de 23 estaciones con aire en buenas condiciones, y una –Barrio del Pilar– que presentaba una calificación de «admisible», por un «pico» de dióxido de nitrógeno.

Lo peor, la tarde-noche

A las 20.00 horas, la situación había cambiado dramáticamente:eran 18 las estaciones que ya no presentaban la calificación de «buena» sino la de «admisible», y una –Avenida de Fernández Ladreda– aparecía como «deficiente», con un «pico» de dióxido de nitrógeno que superaba los 270 microgramos por metro cúbico.

El Ayuntamiento de Madrid tiene en marcha un programa de lucha contra la contaminación atmosférica, que se ha traducido en una significativa bajada de todos los niveles en los últimos años. Sin embargo, el dióxido de nitrógeno se sigue resistiendo a la estricta normativa europea que mide los niveles máximos permitidos de este contaminante. A las medidas que se puedan tomar –entre ellas, las restricciones al tráfico–, se le añade una variante que no controla ningún gobierno, al menos de momento: la climatología.