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El clan de proxenetas declara que los billetes de 500 euros incautados procedían de la ruleta

El matrimonio rumano niega haber obligado a varias jóvenes a prostituirse en Marconi y en la calle Montera

El clan tatuaba códigos de barras con la deuda si intentaban fugarse
El clan tatuaba códigos de barras con la deuda si intentaban fugarse - efe

Un matrimonio de origen rumano, acusado de pertenecer a uno de los clanes de proxenetasque controlaban el negocio en el Polígono de Marconi, ha declarado este miércoles en el juicio que los numerosos billetes de 500 euros que se les incautó en su vivienda procedían del juego de la ruleta.

Mihaela Daniela M. y Daniel L. han comparecido en el juicio que se celebra en la Audiencia de Madrid contra catorce acusados de integrar una organización de proxenetas que tatuaban la deuda en las muñecas de las mujeres. Los procesados se enfrentan a penas de entre siete y 60 años de cárcel por un amplio abanico de delitos.

La primera en declarar ha sido Mihaela Daniela M., la única de los catorce acusados que se encuentra en libertad. La fiscal sostiene que ella y su marido cobijaban en su vivienda a las jóvenes que luego obligaban a prostituirse, un extremo que ésta ha negado, así como exigirles el dinero que ganaban.

Según su relato, vivía con su marido y alquilaba la casa a unas chicas, que se dedicaban a la limpieza y a la hostelería. La mujer ha contado que su marido cobraba 30 euros al día como repartidor de publicidad, una cantidad que recibía diariamente en negro.

Tras ello, la fiscal le ha preguntado sobre por qué tenían tantos billetes de 500 euros, algo que captó una de las fotografiáis que la acusado realizó. A ello, ésta ha manifestado que a su marido le gustaba el juego y los gano en la ruleta.

También se le ha inquirido acerca de las armas que se le incautó en su vivienda, dos pistolas y una catana. Sobre las armas, ha asegurado que eran de su padrastro, un taxista español ya fallecido. De la catana, ha dicho que simplemente era un elemento de decoración, pero que estaba guardado porque se cayó de la pared donde estaba colgado.

Al igual que su marido, ha asegurado que no se acuerda de varios número de telefóno, cuyas escuchas delatan conversaciones telefónicas con otros miembros del clan de proxenetas. «No se si esos teléfonos eran míos porque ha pasado mucho tiempo», ha señalado en varias ocasiones.

Las declaraciones de los acusados se prolongarán hasta mañana y previsiblemente el viernes. Las víctimas comenzarán a testificar a finales de semana. Estaba previsto que el juicio concluya el próximo 3 de diciembre.

Niegan la explotación de mujeres

Los acusados obligaban a las mujeres a practicar la prostitución y entregarles después gran parte del dinero obtenido. Los responsables de los grupos aplicaban duras medidas de castigo a las mujeres que intentaban escapar, llegando incluso a tatuarles un código de barras en sus muñecas con la deuda contraída con la organización.

Según el fiscal, los imputados son responsables, de varios delitos de trata de seres humanos con fines de explotación sexual, un delito de prostitución coactiva en persona menor de edad, varios delitos de falsedad en documento oficial, varios delitos de prostitución coactiva en personas mayores de edad, un delito de detención ilegal, varios delitos de lesiones, un delito de resistencia y varios delitos de tenencia de armas prohibidas.

Los procesados constituían una organización que operaba en el polígono industrial de Marconi, en la calle Montera y en otros lugares donde se ejerce habitualmente la prostitución en Madrid.

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