Madrid

Medio Ambiente arranca la reforestación de los montes de Robledo y Valdemaqueda

La Comunidad plantará más de 260.000 ejemplares de ocho especies de árboles y arbustos

MIGUEL OLIVER - Actualizado: Guardado en: Madrid

La Comunidad de Madrid ha arrancado la segunda fase del Plan de Reforestación de la Sierra Oeste tras el grave incendio que en agosto de 2012 arrasó 1.546 hectáreas entre Robledo de Chavela, Valdemaqueda y Santa María de la Alameda. Tras los trabajos de limpieza del monte, la retirada de los restos quemados, la urgente protección del suelo frente a la erosión y la comprobación de la propia regeneración natural del monte, el Ejecutivo, según ha podido saber ABC, ha comenzado ya la fase de reforestación.

Se trata un proceso que necesariamente deberá prolongarse durante años y que tiene prevista la plantación de al menos 260.000 árboles y arbustos en la zona, doce veces, por ejemplo, el número de árboles del parque de El Retiro.

Medio Ambiente destinará más de 2 millones de euros al proceso, lo que se convertirá en el mayor Plan de Reforestación de la historia de la región. La iniciativa era un compromiso del presidente regional, Ignacio González, en su debate de investidura.

La Consejería que dirige Borja Sarasola utilizará plantas y semillas certificadas autóctonas de esta zona de gran valor medioambiental de la Sierra Oeste, tal y como habían solicitado los vecinos de los municipios afectados y colectivos conservacionistas: fresnos, encinas, olivillas, cornicabras, perales silvestres, madroños o acirones, entre otros.

Especies vegetales

Así, la reforestación se acometerá con especies vegetales autóctonas, propias del bosque mediterráneo y de esta zona de la Sierra Oeste, y empleando técnicas de bajo impacto como el ahoyado manual o mecanizado con pequeña maquinaria. El objetivo final es lograr una masa forestal que favorezca la biodiversidad y multifuncionalidad propias del monte mediterráneo original, respetando la vegetación natural que haya sobrevivido al incendio y a la regenerada tras las llamas.

El grueso de la plantación, allí donde no se ha producido regeneración natural de la zona o donde haya sido insuficiente, va a tener lugar en este primer trimestre de 2014 coincidiendo con el invierno. Aunque en principio el objetivo era comenzar en otoño, las condiciones meteorológicas de los primeros meses de esta estación, con ausencia de lluvias copiosas y temperaturas más elevadas de lo habitual, ha retrasado la reforestación hasta comienzos de año en esta zona incluida dentro de la Zona Especial de Conservación (ZEC) del Espacio Protegido Red Natura 2000 de las Cuencas y Encinares de los ríos Alberche y Cofio.

Hasta el momento se ha comenzado la preparación del terreno y se han plantado mediante métodos poco agresivos y de bajo impacto 6.200 pies de frondosas con protector individual en las zonas de bajo monte, y se han sembrado en las primeras 24 hectáreas bellotas de encinas certificadas de la Sierra de Guadarrama. En las próximas semanas se va a continuar con la plantación de 1.240 unidades de frondosas en envase forestal, incluyendo apertura de hoyos con retro-araña, reparto de la planta, plantación, tapado, suministro y colocación de protector de malla para evitar la predación por parte de animales silvestres, entre otras, de fresnos, encinas, majuelos, olivillas, cornicabras, perales silvestres, madroños, acirones o sabinas albares.

En hoyos abiertos

Asimismo, próximamente se van a plantar 10.500 ejemplares de encina y pino piñonero en hoyos abiertos con retroexcavadora. Igualmente, en las zonas más pedregosas donde no es viable la apertura de hoyos, se sembrarán unos 120.000 piñones y bellotas.

La plantación continuará después en el último trimestre del año evitando la primavera y el verano, tras las lluvias del otoño. Como sucede en cualquier plan de reforestación tras un incendio, serán necesarios varios años para que la zona pueda volver a tener su aspecto original, de forma que las labores de plantación por parte de la Consejería se prolongarán al menos hasta el año 2018, en función de la evolución natural de las especies, hasta completar los 260.000 árboles y arbustos previstos.

Apenas un mes después de producirse el incendio, y tras realizar el inventario de los daños, la Comunidad acometió la primera fase, la más urgente, de limpieza y retirada de los árboles y restos quemados. El objetivo fue tratar de salvar el suelo y la cubierta vegetal (muy frágil tras un incendio), corrigiendo la erosión, y asegurando que quedara en el mejor estado que permitiera la regeneración natural de la zona. En total, se han extraído 33.000 toneladas de madera quemada.

Así, con el fin de proteger y minimizar la pérdida de suelo vegetal a consecuencia de las lluvias, los árboles quemados retirados se aprovecharon para la construcción de 31.000 metros de fajinas y 180 albarradas a modo de contenciones del terreno. De esta forma además se evitaron los arrastres de cenizas y restos quemados hacia los cauces de los ríos de la zona.

Además de la reforestación propiamente dicha, se han acometido actuaciones para restaurar la biodiversidad, de forma que se mejore el hábitat de la fauna salvaje mediante la construcción de charcas para que sirvan de refugio a los anfibios y reptiles de la zona, así como la construcción de refugios para las pequeñas aves existentes.

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