Aspecto exterior de la edificación
Aspecto exterior de la edificación
mejorada del campo

La catedral de Justo: un futuro incierto de ladrillo y plástico

El anuncio de Aquarius colocó a Mejorada del Campo en el mapa. Casi una década después vuelan sobre el porvenir de la edificación más incertidumbres que certezas

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Bajo una cúpula inacabada de 40 metros de altura, un anciano enjuto es rodeado por una veintena de niños que reclaman su autógrafo. Cada semana varios colegios visitan al hombre que se propuso levantar una catedral con sus manos. Los niños quedan fascinados con Justo Gallego.

Sin embargo, el futuro de la obra está plagado de dudas puesto que ni el Ayuntamiento ni el Obispado de Alcalá de Henares quieren asumir el coste de legalizar la catedral. «El Ayuntamiento no hace nada. Ellos cobran impuestos y luego no barren ni la escalera, ni ponen indicadores de dónde está la catedral», denuncia el padre del templo.

Justo Gallego (Mejorada del Campo, 1925) lleva invertidos 52 años de su vida en la persecución de un sueño que durante años le ganó la fama de loco del lugar. Sin estudios de arquitectura, este labrador de 88 años ha levantado una construcción de 50 metros de largo y 20 de ancho dedicada a la Virgen del Pilar. Inconfundible con su mono azul y su gorro rojo, Justo reconoce sus limitaciones: «Yo no tengo dinero para acabarlo. Si lo tuviera, en tres años estaría terminado. Lo más difícil ya está hecho». En 1961, a causa de una tuberculosis, fue expulsado del convento de Santa María de la Huerta (Soria) —donde residía como novicio— y regresó a su pueblo natal para comenzar la faraónica ambición que ha dado sentido a su vida. «Lo único que me mueve es buscar la voluntad divina del Padre y Creador».

«Ellos ganaron mucho dinero pero a mí sólo me dieron 6 millones de pesetas», explica el octogenario en referencia al anuncio de Aquarius que le hiciera famoso en 2005 bajo el eslogan de «el ser humano es imprevisible». A raíz de aquello, el proyecto de catedral fue expuesto en el MoMA de Nueva York, junto a las 35 edificaciones españolas más significativas que estaban construyéndose en el año 2006. Tras medio siglo en pie, el templo se erige como un desafío a todos los cánones arquitectónicos.

Testamento

En el crepúsculo de su vida, Justo Gallego se queda sin tiempo. Ni el Ayuntamiento de Mejorada ni el Obispado de Alcalá de Henares parecen dispuestos a poner un céntimo en un monumento que atrae a miles de personas cada año. «Hice un testamento para que la catedral pase a ser propiedad de la Iglesia. El vicario dice que antes hay que hacer una fundación y que un arquitecto avale el proyecto», sostiene Justo.

«Lo cierto es que la catedral no tiene licencia de obra porque no existe ningún proyecto visado por el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid», comenta el concejal de Urbanismo, José Ángel Parilla. «Esto no quiere decir que en ese terreno no pueda haber una catedral, solo que al no tener planos y la documentación técnica el Ayuntamiento no puede otorgar legalidad». Algo más de compromiso muestra el Obispado de Alcalá de Henares: «La cesión está ahora mismo en fase de estudio, en concreto se quiere crear una fundación con el fin de conservar el edificio. La diócesis estaría en el patronato de la organización, pero no podemos decir si en el futuro el templo será destinado al culto público».

Riesgo arquitectónico

No obstante, parece complicado que algún arquitecto quiera asumir el riesgo de vincularse al proyecto. «El arquitecto que firme eso estaría loco, la responsabilidad civil si se mata alguien sería de él» , opina Andrés Cánovas, profesor de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid. «Yo no llevaría nunca a mis hijos a pasar una tarde allí, incumple todas las normas de seguridad», manifiesta.

Cánovas, Premio Nacional de Restauración y Conservación de Bienes Culturales en 2012, argumenta que «el aspecto de la catedral es de una simplicidad que raya el límite de la mecánica constructiva». La normativa de seguridad, además, prohíbe la entrada de personas ajenas a la obra y exige la utilización de cascos. «La Administración hace dejadez de sus funciones. ¿Y si se mata alguien? El Ayuntamiento debería obligar a cumplir la ley. Queda mal decir a Justo Gallego que tiene que demoler el fruto de su vida: resta votos».

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