Llegada de los bombos de la Lotería de Navidad
Llegada de los bombos de la Lotería de Navidad - Ignacio Gil

La tecnología detrás de la Lotería de Navidad

El organismo encargado dispone de su propio desarrollo informático para la gestión de los juegos

MADRIDActualizado:

Más allá de cantar el Gordo de la Lotería de Navidad y más allá de sostener la suerte por bandera, esas deseadas bolas que buscan un ganador han venido incorporando en los últimos años diversos avances tecnológicos. El sorteo, es cierto, viene representándose de una manera tradicional y clásica, pero su presentación y registro quiere entrar por la puerta de la modernidad. Y lo ha hecho.

La Sociedad Estatal Lotería y Apuestas del Estado (SELAE) es la encargada de velar y administrar este entramado que mueve en España entre 2.400 y 3.000 millones de euros cada año. Ahí es nada. El organismo, además, dispone de su propio desarrollo informático para la gestión de los juegos. Y el peso de la tecnología es importante, representando el 30% de la plantilla. Unas 180 personas en particular.

La plataforma, que se puso en marcha en 2014, se denomina sistema AGIL (Aplicación Integral de Gestión de Loterías). A través de ella se tramitan las apuestas. Cuentan, además, con más de 12.000 terminales, los cuales pueden gestionar hasta 3.200 transacciones cada segundo. Todas sus tripas tecnológicas se ubican en el polígono de Fuencarral. No obstante, y pese a la irrupción de internet en nuestras vidas, la venta «online» tiene aún muy poco peso (menos de un 2% de los más de 8.800 millones de ventas, según datos oficiales).

Pero, ¿cómo funciona realmente? El hábito de comprar el décimo lleva detrás una infraestructura tecnológica cuidada. El reto es evitar posibles manipulaciones y lograr la mayor rapidez posible. Cuando el comprador lo adquiere, el sistema, mediante el Terminal Punto de Venta (TPV) ubicado en las diferentes administraciones, envía una señal en pocos segundos para certificar la autorización. Una vez registrada la compra, ésta se integra en una larga base de datos, no accesible para cualquiera (y menos al público) que permite extraer diversas estadísticas interesantes. Y durante el día grande, el Sorteo del Gordo de Navidad, se van añadiendo los resultados. En pocos instantes se han presentado y se puede conocer el premio.

Este tipo de sorteos tienen una larga tradición. Pero la transformación digital también ha llegado a este centenario producto que está envuelto en una gran ilusión. Es uno de los juegos de azar más populares del mundo. El auge de los dispositivos móviles conectados a internet y el desarrollo de estrategias de marketing de pantallas en el comercio han creado un puente para acercarse al nuevo consumidor omnicanal.

Muchas administraciones, por ejemplo, han comenzado a introducir en sus locales paneles dirigidos a sus clientes para mostrar los resultados y avanzar información relevante para los interesados. Con la cartelería digital, además de ofrecer una imagen más moderna y actual, se ha agilizado considerablemente todos los elementos de la comunicación. Más útil, práctica y rápida son las bases para este crecimiento y adopción de las nuevas tecnologías. Pero también tiene un encaje interesante que está relacionado con el Medio Ambiente; gracias a estas pantallas, por ejemplo, se ahorra en papel.

Gracias a la tecnología se pueden (y lo han hecho) incorporar nuevos jugadores que se suman a los ya habituales. Y gracias a ella es posible que desde el ente se puedan extraer datos estadísticos preciosos, como determinar la edad de los participantes, que por cierto ha bajado lo que implica un crecimiento de la masa joven que empieza a interesarse por este tipo de sorteos.

Otro ejemplo se encuentra en el mercado de aplicaciones, donde cada vez destacan más las «apps» de loterías. Entre todas ella destaca una, Scanloteria, diseñada para ofrecer una experiencia de loterías diferente, basando su desarrollo en un fuerte componente tecnológico como es su escaner. Así se sabe en muy poco tiempo se espera que esta aplicación esté validada. La experiencia, así, va más allá de la simple adquisición de un boleto y permite socializar con los premios.