Lotería de Navidad 2016

«Al ver el número se lo recomendé a mis clientes y hubo quien no se lo quiso llevar»

Andalucía, Valencia, Cataluña, País Vasco, Madrid y Castilla y León acaparan la suerte, muy extensa, del segundo premio

Varias personas festejan el segundo premio, frente a una administración de Granada
Varias personas festejan el segundo premio, frente a una administración de Granada - EFE

Justo después de que Nicole Chungara y Youssef Salhi cantaran, a eso de las once y veinte, que cada décimo de la Lotería de Navidad del 4536 estaba premiado con 125.000 euros, una familia de Medina del Campo (Valladolid) se acercó hasta el quiosco de Juan Carlos y María Pilar para reconocer una de esas decisiones que cambian una vida. «Un día vinieron y yo les ofrecí este número, que me gustó mucho desde que lo vi, pero no se lo quisieron llevar y optaron por otro décimo», explica Juan Carlos Arribas, el hombre que tiene la culpa de que 6,5 millones de euros estén hoy en las cuentas corrientes de varios vecinos del barrio de Santo Tomás de la localidad castellana.

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«Es que le gustó a mi hermano y empezó a repartirlo», reconoce María Pilar, desbordada de alegría por entregar tanta felicidad a través de los décimos que «a mano» repartieron entre los vecinos. «Este es un barrio obrero, trabajador, de gente necesitada y por eso estamos contentísimos hoy», añade esta mujer, quien confiesa que desde su punto de venta salieron esos «55 décimos» que han cambiado 55 vidas.

«Me he puesto muy nervioso al escuchar el número, porque de tanto repetirlo para venderlo me lo sabía de memoria», confiesa Juan Carlos, quien añade que la «satisfacción» ya no se la va a quitar nadie, como tampoco va a pasar inadvertida la fama de su negocio: «En el año 1999 dimos 287 millones de pesetas y alguna vez también ha tocado la quiniela», subraya. Además, como le gusta recalcar, los décimos agraciados no eran del papel habitual, sino de los que él imprime desde el terminal de su establecimiento. «Al principio la gente los rechazaba, no los quería, pero la verdad es que sirven igual aunque nos cueste más venderlos», defiende Juan Carlos, que también deja claro que, en la Lotería de Navidad, «lo que importa es el número, no el papel que lo contiene».

Algo similar podrían decir en «La brujita generosa», una administración valenciana que ayer repartió 1,2 millones de euros de manera telemática. Su propietario, Juan Luis Lerma, explica a este periódico que el número agraciado fue uno de los escogidos para su venta exclusiva en internet, por lo que nunca estuvo disponible en ventanilla. Su caso, sin embargo, no es aislado, ya que Valencia ha sido, junto a Castilla y León, Andalucía, Cataluña, Madrid o País Vasco, una de las regiones más afortunadas tras recibir 30,8 millones de euros del repartidísimo segundo premio del sorteo de este año.

Turistas con suerte

También han repartido dinero por toda España desde la capital del Turia, aunque de una forma diferente a la de Juan Luis, las hermanas Alarcón desde la administración situada en el Centro Comercial El Saler, junto a la Ciudad de las Artes y las Ciencias y la Ciudad de la Justicia.

La propietaria del establecimiento, Amparo, trabajaba allí desde hace 19 años y nunca había repartido un premio importante. Hace un mes adquirió la administración y se ha estrenado por «todo lo alto», según explica a ABC su hermana, Mari Carmen, con la que trabaja. Ambas han dado un premio de 18,7 millones de euros con un número que les llegó «a través de consignación» y que fue vendido íntegramente en ventanilla. Los 150 décimos agraciados «se agotaron en verano, nada más salir a la venta», por lo que las loteras creen que la mayoría de agraciados fueron turistas. De hecho, ningún agraciado pasó ayer por la administración: «Hemos repartido la suerte por toda España». A pesar de que las hermanas Alarcón confiesan haber jugado «más de que lo pensábamos», no adquirieron ningún décimo del 4536.

También turistas se han llevado la suerte de «Los Gordos», una administración de la Puerta del Sol de Madrid donde vendieron un billete del segundo premio el pasado 1 de diciembre. «Suponemos que se lo ha llevado alguien de fuera porque por en esas fechas ya había mucho turista», vaticina Laura Pastor, una empleada de este céntrico establecimiento, un clásico madrileño junto a Doña Manolita.

En Alcalá de Henares, por su parte, también brindaron con champán gracias a unos décimos de terminal vendidos a última hora. «Llevamos 20 años en esto y ya nos tocaba dar un premio importante», celebra Mar Galdón, una empleada de esta administración, ubicada en la Calle Mayor de la ciudad cervantina donde, pese al premio y la celebración, también les hicieron trabajar ayer: «Alguna primitiva hemos tenido que sellar». Como en Getafe, donde la suerte partió de la Avenida de las Ciudades. «Lo vendimos por terminal y a última hora», indica Marifé Bermúdez, la dueña de la administración bendecida por la suerte, que se la vendió a «un vecino» de la zona.

Después de los champanes, hoy es el día para asimilar el cambio de vida, tanto para compradores como para vendedores. Y entre estos últimos brillará la sonrisa de Juan Carlos, que volverá a su puesto de trabajo para vender más lotería y prensa, donde esta vez será él quien cope titulares: «Estoy deseando verme», revela. Eso sí, seguro que entre tanta satisfacción se filtrará una gota de pena por aquella familia que regateó a la suerte: «Les dije que les iba a dar el Gordo».

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