Lotería de Navidad El Partido Comunista reparte 38 millones de euros en un pueblo de Granada

El número 04.536, agraciado con el segundo premio, deja en la provincia un total de 58 millones

Si la alegría tuviera un sonido, en Pinos Puente sería el de las palmas y las guitarras, el de los gritos y los llantos felices. El municipio granadino, a unos 20 kilómetros de la capital, se llevó el segundo premio de la Lotería de Navidad. Un total de 56 millones de euros, repartidos en su mayor parte por el Partido Comunista de España e Izquierda Unida, que vendieron 258 de los 451 boletos agraciados. Casi todos fueron distribuidos por la administración lotera del municipio; el resto, por hasta 13 administraciones más de la provincia que vendieron números sueltos de la serie 04.536.

La importante red del Partido Comunista en Pinos Puente ha permitido la distribución de los números por todo el pueblo y parte de los alrededores. Algún que otro diputado provincial de PP y PSOE también se llevaron ayer el premio gracias a Carmen Capilla, representante de Izquierda Unida en la Diputación de Granada. Simpatizantes y militantes se congregaron frente a la sede del partido en el pueblo: un pequeño y sobrio local que será reformado próximamente con el dinero del único boleto que se reservó la formación comunista.

A las puertas de la administración número 1 de Pinos Puentes se concentraron decenas de personas a las que Alfonso Entrena, el dueño del negocio lotero, les ha cambiado la vida. «Esta administración no habrá dado tanto dinero en toda la historia junta, y ya era hora», señaló Entrena, impregnado de la emoción de sus vecinos, que hicieron lo propio. Descorcharon la pertinente botella de champán y mostraron su alivio vital, el desahogo de aquel que de pronto recibe 125.000 euros para tapar los afamados agujeros; todo ello entre los ecos flamencos de un pueblo eminentemente gitano.

Una millonada para otro futuro

La fama precede a Pinos Puente. El municipio, de apenas 11.000 habitantes, parece de anclado en el pasado. Hace años que no le llegan inversiones industriales a un pueblo cuya principal actividad es la agrícola. Aunque no conste en ningún registro oficial, uno de los principales cultivos es el de marihuana, que ha servido para paliar la alta tasa delincuencia por la que se ha caracterizado el municipio en las últimas décadas. Miles de plantas de cannabis crecen en las casas abandonadas –contrastan con los coches de alta gama– de un pueblo en el que late la división entre payos y gitanos.

Muchos se mostraban ayer esperanzados. Coinciden en que el premio «hacía mucha falta». Bancarios, políticos y jornaleros ven ahora una oportunidad única para revertir la situación. Otros, menos optimistas, tienen claro que el dinero no hará sino aumentar las plantaciones de marihuana, a la par que se solucionan futuros e hipotecas. Sólo el tiempo dirá qué hace el pueblo con los 57 millones que han recibido, una cantidad seis veces mayor que su presupuesto municipal. Algo es seguro: ningún pinero olvidará jamás la fiesta de un jueves tan frío como histórico.

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