Los niños de San Ildefonso, durante el ensayo del año pasado previo al sorteo
Los niños de San Ildefonso, durante el ensayo del año pasado previo al sorteo - ABC

Lotería de NavidadLa participación de los niños en la Lotería de Navidad

Mucho antes de lo que ellos mismos creen se inundan de esta tradición, con la venta de papeletas por actividades extraescolares o con la ilusión de que su número sea «el Gordo»

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¿Qué niño, desde su casa, no ha deseado convertirse en uno de los protagonistas del 22 de diciembre? Eso de «mamá, el año que viene quiero ser uno de esos niños cantores» y más frases relacionadas que hacen soñar a más de uno. Explicarle qué es la Lotería de Navidad a los niños no es un trabajo fácil, pero sí es una forma amena de pasar un día escuchando números y cifras.

Es en algunos colegios donde, muchas veces, tienen el primer contacto con esta tradición española. Días previos a la mañana «de la suerte», los profesores suelen dar a los alumnos un boleto con una participación para la lotería, un número que todo el colegio tiene. Los niños suelen tener ese día la responsabilidad de que el «décimo» llegue a casa, así como de llevar al día siguiente a clase el dinero de la participación. Es una forma de hacerles partícipes de ello, de que tengan conciencia de la importancia del dinero y de su cuidado a la hora de llevarlo encima.

Así, el 22 de diciembre provoca en los niños ilusión y alegría. Esto último porque suele ser el día que dan las vacaciones de Navidad; lo primero, porque pueden estar delante de la televisión con la esperanza de que su número sea «El Gordo».

Además, también es normal que en grupos de actividades extraescolares, asociaciones o eventos que los niños tengan fuera del colegio, puedan repartirse papeletas para jugar a un número de la lotería. Aquello de «¿Me compras una?» se acentúa más en esta época del año.

Por tanto, la implicación de los niños con la Lotería de Navidad comienza mucho antes de que ellos puedan darse cuenta. Vive y crece con ellos de forma natural, como una tradición que se repite cada año y que mantiene viva la confianza en la gente. Algunos pueden, incluso, fantasear con qué juguete se comprarían si les tocase el primer premio.

Mantener ese día la fantasía y la esperanza con los números con los que se juega es la clave para jugar «al Gordo» en familia. Y para hacer que los niños aprendan este juego de forma sencilla, sin complicaciones.