¿Estos billetes le harían feliz?
¿Estos billetes le harían feliz? - REUTERS

Lotería de NavidadFreud y Miguel Ángel, en contra de que el dinero dé la felicidad...Prestigiosas universidades defienden lo contrario... ¿Con qué se queda?

Antes de jugar un décimo lea estas línas para sacar conclusiones acerca de cuánto puede llegar a cambiar su vida en caso de resultar ganador.

MADRIDActualizado:

Cada vez que, después de ver ilusionados a los niños del colegio San Ildefonso cantar los números ganadores del esperado Gordo de Navidad y aún sabiendo que no hemos ganado, buscamos en Internet si nuestro número se ha llevado algún céntimo. Cuando la respuesta es negativa nos compensan con la típica frase: «Lo importante es la salud».

Es lo que nos repetimos los perdedores una y otra vez. Pero aparte de la salud hay otra frase recurrente: «El dinero no da la felicidad». ¿Pero es realmente así?

La Oficina Nacional de Estadísticas (ONS) de Reino Unido publicó hace dos años una investigación en la que decía que sí: el dinero nos hace más felices.

Según el informe, recogido por Reuters, el tamaño de los activos, como las cuentas bancarias, las acciones y los ahorros de los hijos, que en conjunto comprenden la riqueza financiera neta de los hogares, están más estrechamente relacionados con el bienestar personal.

Eso sí, no cualquier riqueza nos da bienestar: las posesiones físicas como los automóviles, el arte o las antigüedades tendían a aumentar la satisfacción con la vida entre los más ricos, pero tenían poco efecto. El mayor ingreso familiar tendió a mejorar la satisfacción y la felicidad de la vida, pero no redujo la ansiedad ni aumentó la autoestima.

Sin embargo, otro estudio realizado por la Universidad de Hardvard y la de Columbia (británica) publiado en «PNAS» aseguraba que «en todo el mundo, el aumento de la riqueza ha producido una consecuencia inesperada: una creciente sensación de escasez de tiempo. Pero, usar dinero para invertirlo en tiempo puede actuar como un amortiguador contra esa falta de horas que sentimos le faltan a nuestros relojes, promoviendo así la felicidad. Utilizando muestras de Estados Unidos, Canadá, Dinamarca y Países Bajos, mostramos que las personas que gastan dinero en servicios de ahorro de tiempo reporta una mayor satisfacción con la que si se invierte en objetos materiales».

Evaluando estos dos estudios podría concluirse que el dinero da la felicidad pero no necesariamente cuando pensamos en invertirlo en relojes, ropa, restaurantes, casas o viajes...Si no en aquello que nos aporte valor a largo plazo.

En cualquier caso, contradice a grandes pensadores como el padre del psicoanálisis, Sigmund Freud que decía: «La felicidad es el cumplimiento tardío de un deseo prehistórico. He aquí por qué la riqueza nos hace tan poco felices. El dinero nunca fue un deseo de la infancia». Freud explica que los niños no confunden el dinero con la felicidad. Este asociación surge cuando nos hacemos adultos y en una sociedad moderna como la del pasado siglo XX (también aplicable al XXI).

Artistas, escritores e intelectuales reflexionaron sobr esta pregunta tan antigua como la existencia misma del dinero y la felicidad. Miguel Ángel, por su parte, llamaba irónicamente (o no tanto) «pobre» a aquellos que dependían del dinero para realizarse: «Es un pobre hombre quien manifiesta gran anhelo de ser rico». «¿De qué puede servirnos la riqueza, si no la logramos en la edad en que se disfruta de ella?», decía Molière. Ramón y Cajal, premio Nobel de Medicina espetó: «En cuanto el alma pierde la aureola juvenil, los generosos torneos por el aplauso son sustituidos por las egoístas competencias por el dinero».