¿Qué fue de los ganadores de la Lotería de Navidad?

Para algunos de los agraciados, el premio Gordo ha cambiado su vida; para otros muchos, ha significado un modo de vivir diferente aunque parecido

Actualizado:

Llega, una vez más, el esperado 22 de diciembre. Ese día en el que el despertador se cambia por las gargantas de los niños de San Ildefonso . Cuando quedan dos días para la Nochebuena, el Sorteo Extraordinario de la Lotería de Navidad se convierte en un símbolo de unión a lo largo y ancho del país.

Para algunos, las Navidades serán igual de felices que hasta ahora. Y para otros, también, aunque las vivirán con más dinero en el banco. Aquí, una pequeña recopilación de historias. De quienes sonrió la suerte en algún momento.

1. Cataluña: de las más premiadas

En el barcelonés barrio del Raval tocó el Gordo en 2016
En el barcelonés barrio del Raval tocó el Gordo en 2016 - INÉS BAUCELLS

Cataluña ha sido una de las comunidades históricamente más agraciadas por El Gordo de Navidad –ha tocado allí en hasta 64 ocasiones, aunque hace cuatro años que no ve un primer premio–. A pesar de esto, poco se sabe de los afortunados que han pellizcado estos premios, que habitualmente intentan pasar desapercibidos por temor a que, como les ha ocurrido a algunos o se teme, el éxito y el dinero les arruine la vida.

Es lo que ocurrió el año pasado, por ejemplo. Una administración del barrio del Raval de Barcelona repartió 40 millones del Gordo. El destino hizo que la administradora siguiera apostando por un número que desde hace muchos años ofrecía a sus clientes –curiosamente acabado en 13–, a pesar de que el lotero de Madrid al que lo compraba siempre hubiese cambiado de local y de número. Le ofrecieron otro con la misma terminación y no se lo pensó dos veces con tal de tener un número que contentara a los clientes menos supersticiosos.

El caso es que los 40 millones cayeron en un barrio humilde, trabajador, con muchos inmigrantes. Ninguno de los agraciados quiso airear entonces su fortuna con el 13, y lo máximo que se supo, a partir de lo que comentó su lotera sin dar grandes detalles, es que algunos de los que pellizcaron parte del premio se quedaron una pequeña parte y mandaron el resto a su país. Otros, como se suele decir, aprovecharon el dinero conseguido para tapar agujeros.

2. Castilla y León: una comunidad poco agraciada

En la Administración Nº2 de Aranda del Duero cayó el Gordo en 2003
En la Administración Nº2 de Aranda del Duero cayó el Gordo en 2003 - Félix Ordóñez Villafranca

H. Díaz

Valladolid

La suerte se ha mostrado esquiva con Castilla y León en los últimos años, así que para recordar una verdadera lluvia de millones del Sorteo Extraordinario de la Lotería de Navidad hay que remontarse cinco años atrás, cuando la administración de número 2 de Aranda de Duero (Burgos) repartía el segundo premio, que en su mayoría iba a parar a los 160 miembros de la peña «El Chilindrón», o todavía un poco más de tiempo, cuando en 2008, en plena crisis económica, Soria era tocada con la varita de la suerte gracias al tercer premio y a un pellizco del Gordo. Entonces, la fortuna llamaba especialmente a la puerta del bar Gari, establecimiento ubicado en la populosa barriada de Yagüe, una de las zonas más humildes de Soria. En total, gracias al número 80.076, el dueño del establecimiento hostelero, Ricardo Jiménez, repartió 97,5 millones de euros y pasaba a formar parte de la lista de millonarios de Soria, ya que además de llevar 15 décimos del tercer premio compartía otro del Gordo (que cayó en el 32.365) con unos amigos.

«Tengo familia e hipoteca; esto es una alegría para Soria pero voy a seguir trabajando», señalaba entonces el hostelero cuando era preguntado por el destino de esa lluvia de millones. Y así ha sido, ya que ayer mismo se levantaba para subir a primera hora de la mañana la verja del establecimiento que sigue regentando en la avenida de Valladolid, 55. «Tal y como vino se fue», señalaba Ricardo Jiménez a ABC. Parco en palabras, recordó que se gastó «enseguida» el premio porque «todo se queda corto» y que el premio apenas le cambió la vida.

Tampoco a los dueños del establecimiento Sime de Valdeavellano de Tera (Soria), hasta donde viajó en 2010 desde Barcelona y compró cuatro décimos del Gordo (el 79.250), lo que permitió a la familia Hernández-García conseguir 1,2 millones de euros. Pero como ocurría en el negocio soriano, hasta ayer la vida seguía igual para los propietarios de este bar de la comarca de El Valle. «La cosa sigue igual, o incluso peor», sostenía al otro lado del teléfono uno de los miembros del clan familiar algo serio, muy lejos de la reacción que mostraban ante los medios hace ya siete años cuando se enteraban de que el décimo que habían intercambiado con un turista de la ciudad condal que visitaba regularmente el pueblo había resultado agraciado con el primer premio del Sorteo Extraordinario del 22 de diciembre.

3. Bailén: un décimo que cambió vidas

En 2013 el Gordo dejó su parte en Bailén (Jaén)
En 2013 el Gordo dejó su parte en Bailén (Jaén) - EFE

Nieves Mira

Bailén

Pocas personas podían imaginar que el domingo 22 de diciembre de 2013 la vida de un pequeño pueblo como Bailén (con 18.000 habitantes), al norte de la provincia de Jaén, cambiaría para siempre. No todos llevaban el boleto premiado en el Sorteo Extraordinario de Navidad de aquel año, el número 62.246, pero sí que vieron cómo muchos de sus paisanos lo celebraban en la calle más céntrica de la ciudad y llenaban las páginas de los periódicos. Con nueve años de trayectoria, la Administración número 3 de la ciudad, El Romerito, había hecho historia al vender en su ventanilla el número agraciado.

«Cuando vi que había salido El Gordo y que empezaba y terminaba en 6, igual que el que yo había comprado, llamé inmediatamente a mi hijo para que lo comprobara y fue él el que me avisó de que nos había tocado. No me lo podía creer», recuerda A.S. aquel domingo en el que se encontraba fuera de casa. «Cuando llegué a mi domicilio estaba la calle cortada, con muchas personas celebrando en la puerta. Bajé a la administración y se lo dije a Lola, que me había vendido el número, pero no quise hacerlo público». En su caso, compró el décimo premiado el mismo miércoles de antes del sorteo. «Me mandó mi hijo, que trabaja fuera, y me dijo: "Cómpralo en Bailén, que las mismas posibilidades de que toque hay”». Y, en su caso, tocó.

«Le pedí un décimo para la Navidad y ni levanté la vista. Le dije que me diera el que quisiera y así lo hizo. Solo vi cómo empezaba y terminaba, ni me fijé en el resto de números», recuerda la premiada. En su caso, tardaron muchos días en asimilarlo «y más porque no lo ves físicamente, porque no tienes la oportunidad de tocarlo». La verdad es que «tuvimos mucha suerte, porque llevábamos casi la misma cantidad de décimos que todos los años».

Además de pagar una parte de su hipoteca y de la de su hijo, repartieron una pequeña cantidad entre los hermanos del matrimonio y «celebraron la Navidad y Nochevieja todos juntos». Sobre la ilusión de este próximo sorteo, añade que comprará Lotería igual, porque «la ilusión ya no se pierde».

4. Madrid: angustiados por el paro y un premio de casualidad

Alcalá de Henares ha sido testigo de diversas celebraciones
Alcalá de Henares ha sido testigo de diversas celebraciones - EFE

Hay historias que por mucha emoción reflejen al ser plasmados por terceros, nunca transmitirán la realidad de aquellos que las han padecido y finalmente superado. Ejemplo de ello es el relato de Voica Cristian, un joven rumano de 30 años que, tras tres en paro, fue uno de los agraciados con el Primer Premio de la Lotería de Navidad de 2012. Residente en Alcalá de Henares, contó a Efe el mismo día que la suerte se convirtió en su aliada que había comprado el décimo por casualidad y aseguró, además, que le hacía «mucha falta» ante la delicada situación que atravesaba.

Pero aquel Gordo caído en la ciudad complutense dejó otros agraciados, también hasta entonces, angustiados por la situación de desempleo. La Administración Número 12, situada en el número 4 de la calle del Chorrillo fue la encargada de vender 130 series entre los vecinos de la zona. «Nos han tocado 400.000 euros. Estamos felices», no cesó de gritar un matrimonio, con una sonrisa de oreja a oreja. «Ayer estábamos en paro y hoy somos millonarios», prosiguieron.

Ambos vieron en un abrir y cerrar de ojos cambiar su suerte. «Mi padre nos regaló el décimo; también le ha tocado a él, a mi tío y a mi hermano», explicó a ABC la mujer sin parar de reír. Por aquel entonces su única hija tenía 6 años y sus planes inmediatos eran «comprarse una vivienda digna y un coche».

5. El restaurante alicantino que «conquistó» el mar

JUAN CARLOS SOLER

J. L. Fernández

Alicante

El dueño del restaurante La Cantera de Alicante había comprado una serie -como hacía siempre, para su familia- del número 30875, que resultó agraciado con el Gordo de la Lotería del Niño de 2013 y, tal como anunció al ir a celebrarlo en la administración de lotería, ha seguido «trabajando».

Más que eso, porque una parte de los dos millones de euros suyos -de los cuatro totales- los invirtió en su propio negocio, ampliando espacio con la compra de terrenos que le permite ahora ofrecer a sus clientes un balcón de grandes dimensiones tocando las aguas del Mediterráneo.

Con esta «conquista» del mar, el restaurador se ha convertido también en anfitrión de numerosos actos festeros e institucionales, por las vistas espectaculares de la bahía junto a la playa del Postiguet y la presencia habitual de veleros al tener al lado el Club de Regatas.

Aunque más de uno se habría retirado con esa fortuna, Jaime García ha seguido madrugando para acudir antes del amanecer a la lonja y proveerse de pescado y marisco fresco, tal como comentó el mismo día que mostraba los décimos premiados en la plaza Gabriel Miró junto a sus dos hijos.

6. La «bruja» de Abadiño

Adrián Mateos

Bilbao

La suerte ha establecido su capital en Abadiño, un pequeño municipio del sureste vizcaíno que se ha acostumbrado a ganar la lotería. Especialmente afortunados han sido los cerca de 4.000 habitantes del barrio de Matiena, donde el año pasado cayó el Gordo de Navidad y en 2015 se vendió un segundo premio. Por si fuera poco, este 22 de septiembre se repartieron otros 350.000 euros del Cupón Diario de la ONCE. Algunos ya comienzan a sospechar que la bruja de Sort tiene una hermana desconocida en la localidad vasca, donde los premios han ayudado, sobre todo, a «tapar agujeros».

Así lo afirma José Antonio Vadillo, uno de los gerentes de la administración de Hiru, que en los últimos años no ha dejado de dar alegrías a sus vecinos. Diez meses después de ganar el primer premio, el lotero todavía se emociona al recordar el momento en el que recibió la noticia: «Es lo máximo a lo que puedes llegar –asegura–. Una de las mayores alegrías que puedes tener en este negocio, cuando lo experimentas en tus propias carnes te das cuenta de que es algo increíble».

Buena parte del dinero, informa, ha ido a parar a la hipoteca y a los gastos urgentes, aunque añade que también ha caído algún coche nuevo. El propio Vadillo declaró nada más recibir la noticia que el premio hacía «mucha falta» a algunos de sus vecinos, a los que la suerte les dio un agradable respiro. Eso sí, también dejó espacio para algún que otro capricho: «Si antes mirabas el ir a un determinado sitio o coger un cierto hotel, por lo menos este año y el que viene me dará igual», alegó.

Vadilla espera repetir los éxitos del pasado en este nuevo sorteo. En este sentido, destaca que el municipio era antes «muy escéptico» respecto a la lotería, algo que ha cambiado gracias a la buena racha de los últimos años. De hecho, la fortuna de Abadiño ha motivado la llegada de muchos habitantes de otras zonas que este año han querido probar suerte aquí: «Estamos muy contentos –afirmó–. La gente se extraña de que una administración tan pequeña dé tantos premios».

7. La herencia millonaria del abuelo Mariano

El abuelo de Sonia Iglesias no le dejó en herencia tierras, ni dinero. Su legado fue la suerte. Esta vecina del municipio orensano de Oseira encontró en el 2000 una nota manuscrita, que más que un cariño de su abuelo Mariano, era la señal del advenimiento de la fortuna: «A mi nieta le quedan estas 50 pesetas para que las juegue al número 54.600», decía el papel, fotografiado por el diario La Región, después de estar en paradero desconocido durante más de dos décadas.

Sonia hizo lo propio, aunque no fue hasta el 2004 cuando pudo encargar el número a la popular administración de la Bruixa d’Or (Lérida). Adquirió siete décimos a repartir entre sus allegados. El 23 de diciembre de aquel año, a las nueve y trece minutos de la mañana, los niños de San Idelfonso alumbraron uno de los ‘gordos’ más madrugadores de la historia. La pareja formada Mohamed el Chaouati y Jesús Álvarez Abreuhan cantaron los dos millones de euros del premio y el número agraciado: el 54.600. Era número de la nota. Sonia Iglesias se hizo millonaria por obra y gracia de su abuelo Mariano.