Lotería de Navidad 2017

Los bombos de la Lotería de Navidad, una fabricación complicada e innovadora

Las piezas que permiten el sorteo fueron renovadas en 2006, para adaptarse a los cambios introducidos en la rifa

Los bombos del sorteo de Lotería de Navidad llegan al Teatro Real
Los bombos del sorteo de Lotería de Navidad llegan al Teatro Real - EFE

Los niños de San Ildefonso cantarán los premios y los espectadores permanecerán atentos a que coincidan con los números de sus décimos. El próximo martes se celebrará un nuevo sorteo de Lotería de Navidad con la ilusión que lo caracteriza. Los preparativos ya están en marcha: los bombos, las liras o las bolas, esos testigos mudos e imparciales que reparten suerte cada año, han llegado al Teatro Real. Siempre asociados a la rifa, ni su historia carece de interés, ni su construcción de pericia técnica. Rafael Vallejo, que los diseñó en 2006, lo explica a ABC.

«Los bombos se fabricaron a petición de Loterías del Estado», indica Vallejo. Este trabajador de la empresa Fluidmecánica Sur, dedicada a la maquinaria hidráulica y eléctrica para el sector naval, recuerda que recibieron el encargo con una «enorme alegría». Lo cierto es que la tarea era seria. Los nuevos bombos debían sustituir a los antiguos, de principios del siglo XX. También incorporar una tecnología más desarrollada, mediante la creación de un sistema eléctrico innovador. «La mayoría de las piezas son de bronce y latón. La estructura donde se apoya es de acero. Está formado por piezas pequeñas, de mecano. La unión entre esas piezas se atornilla y también se usa alambre de latón», concreta. ¿Y si hay fallos? No pasa nada, porque ya está previsto: «Todos los sistemas eléctricos están duplicados».

«Se hizo una copia del bombo antiguo, pero con mayores dimensiones», indica Vallejo. Su fabricación fue motivada por un cambio en el sorteo, cuando se pasó de las 66.000 viejas bolas a las 100.000 actuales. Entre cuatro y seis personas participaron en el proyecto, que exigió analizar los modelos originales. «Pasé por Madrid, miré el bombo existente y tomé medidas. Luego realicé los planos y estudios de materiales», añade. Lo cierto es que carecía de referencias. «Tengo entendido que no existen en ninguna otra parte del mundo. En los sorteos que se hacen semanalmente y en otros países, hay diferentes bombos que tienen diez bolas. Sin embargo, en este bombo, todas las bolas están en el interior», explica.

Aunque no fue el único reto al que se enfrentaron. Las liras —instrumentos donde se recogen las bolas del sorteo— fueron renovadas junto a los bombos. «También se hacen de latón», señala Vallejo. Fabricar el material solo fue una parte del trabajo. Ahora, cada año, vigilar que todo funcione bien durante los días previos al sorteo marca una rutina imprescindible. «Nos toca ir a Madrid a hacer la puesta en marcha. Como el bombo está parado prácticamente todo el año, hacemos una revisión de todas las conexiones, de las piezas, de la parte eléctrica. Asistimos al sorteo por si pasa algo», cuenta. En total, tres de los participantes de su construcción forman parte del público que asiste a la rifa en el Teatro Real, siempre atentos de cualquier problema que pueda surgir.

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