Nuria Chinchilla, Doctora en Dirección de Empresas del IESE

«Hay que dejar de parchear la ley y hacer una nueva sobre el tiempo en el trabajo»

/ ÉRIKA MONTAñéS Ir al artículo
Nuria Chinchilla es doctora en Dirección de Empresas del IESE y profesora de Dirección de Personas en las Organizaciones
Nuria Chinchilla es doctora en Dirección de Empresas del IESE y profesora de Dirección de Personas en las Organizaciones
Empresario Cataluña Entre 51 y 60 años

Licenciada en Derecho por la Universidad de Barcelona y doctora en Dirección de Empresas en la escuela de negocios IESE, es una de las pocas mujeres que se cuela en el listado de los mejores directivos de España. Nacida en Barcelona en 1960, es ponente habitual en universidades europeas y americanas y su discurso tras el atril viene preñado de palabras como conciliación y flexibilidad horaria. A sabiendas de que su mensaje es políticamente incorrecto, adelanta que llegan nuevos tiempos para los que es necesaria una apertura de miras.

¿Cómo puntúa a España en materia de conciliación?

Con un 5. Cuando empezamos a tratar de la conciliación en 1999, nadie se atrevía a hablar de ello. Hoy hemos «roto roca» y superamos la etapa de sensibilización, donde estamos en un 7-8; pero en la práctica estamos peor. La conciliación es una competencia de liderazgo. En el fondo es saber vivir, y para liderar a otros lo primero que hay que saber es liderarse a uno mismo. La empresa sabe que, o ayuda a que la gente reconcilie su vida, o la pierde. Es una visión cortoplacista pensar que vas a retener a empleados productivos si no estás permitiendo que tengan vida después del trabajo. Y eso significa que tengan tiempo y energía suficientes para hacer vida al salir de la oficina.

¿De quién es mayoritariamente la culpa de ese 5?

Es un tema con múltiples causas. Por la parte política, no tenemos en España la perspectiva de familia para legislar. Y si no lo hacemos, no se construye sociedad. Hace tiempo que pedimos un Ministerio de Familia. Invertimos en familia la mitad del porcentaje del PIB que en Europa. El Gobierno ayuda a las familias cuando tienen problemas, pero no las apoya para que tengan hijos y se les eduque mejor. También tiene que ver el empresario: la ley que blinda los contratos de las madres hasta los 12 años del hijo es una aberración, un bumerán contra las mujeres embarazadas, o las que podrían llegar a estarlo. Esto ha llevado a las empresas a negarse a dar tiempos parciales cuando la mujer pide una reducción de jornada, en lugar de ayudar a una cultura proniños como tiene Francia. Hay que retocar la legislación laboral. Además, la eficacia vista de modo incorrecto está llevando al empresario a la ceguera: no ve lo que deja de ganar flexibilizando el horario. La familia es un «stakeholder» de la empresa, debe ser lo primero. Hay que repensar el valor del tiempo del trabajador. Dejar de parchear la ley y hacer una nueva sobre el tiempo en el trabajo. Si se trabaja con la gente de manera reduccionista, también reduces tus beneficios. Las empresas son un 19% más rentables con el empleado satisfecho.

Ya ha llegado el anuncio de salir a las 18.00 horas del trabajo. ¿Habrá una ley de conciliación en 2017?

Es un primer paso, sí, al que ya se comprometió Rajoy. No sé si el Gobierno se atreverá a hacer una ley de reforma horaria. En Cataluña, desde el consejo asesor para la Generalitat está ya listo el primer borrador. A veces, como pasó con la ley antitabaco, se trata de decir «se acabó».

¿Seremos capaces de volver al horario Greenwich?

Estoy convencida, es un tema de sentido común. Hasta el Rey, en audiencia con la Comisión para Racionalizar los Horarios, se interesó por el obstáculo que se pone a una jornada más racional. Si queremos mejorar el tema de la conciliación, la sanidad, las horas de sueño, de comida, de prime-time... hay que hacer un cambio y acercarnos más a Europa. Lo primero es volver al ritmo circadiano que es seguir al sol. Se puede hacer en marzo y no cambiar la hora.

Empresario Cataluña Entre 51 y 60 años
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