La japonesa que encontró un «milagro» en Toledo
Taeko Kawai posa en una terraza toledana - abc
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La japonesa que encontró un «milagro» en Toledo

Taeko Kawai lleva más de diez años viviendo en la capital castellano-manchega, donde ha encontrado su casa. Esta periodista y fotógrafa se siente ya una toledana más

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Es una mujer alegre, vital y risueña a la que el destino y su «confusión» lingüística trajeron a Toledo.Taeko Kawai, nacida en Odawara-shi Kanagawa en Japón, cuenta que llegó a esta ciudad por casualidad, en el año 2002. Antes, había vivido en Madrid, allá por los años 90. Toledo quedó pendiente porque viajó a Taiwán, París y a muchas otras ciudades. Ventajas que tiene ella ya que habla cinco idiomas: japonés, inglés, español, francés y chino.

Pero llegó el año 2002. Taeko Kawai recuerda -entre risas y frases entrecortadas-, que la visita a Toledo estaba pendiente. El nombre de Toledo le recordaba a las ciudades de Trevi (Italia) y a Lourdes (Francia), que tienen similar pronunciación en japonés. En esos momentos, Taeko estaba buscando «la fuente» en la que el milagro se hiciera realidad. Y ocurrió: «buscaba una ciudad donde vivir y cuando contemplé una foto de Toledo, decidí venir a conocerla. Me encantó», afirma esta periodista y reportera gráfica, que no duda en afirmar «aquí soy feliz», aunque esos primeros días fueron de desconcierto porque no conocía a nadie.

Y la casualidad hizo que Taeko encontrara la misma noche que llegó a Toledo a una compatriota suya. Maki, casada con un español y que regenta el bar «Cafetería Zocodover», en la céntrica calle Ancha. Ella le presentó a Yuki, otra japonesa que trabaja desde hace varios años en la Fundación Ortega y Gasset de Toledo. Serían ellas las encargadas de ayudarla en esos primeros días, en los que su casa fue el hostal «Estrella», en Santiago de Arrabal. A partir de ahí, ha vivido en diferentes zonas del Casco Histórico, aunque ahora ha decidido marcharse al barrio de Azucaica.

Y sigue tan feliz porque considera que «Toledo es un espectáculo» y esta designación se debe a que Taeko descubrió el ambiente de los bares. Con especial cariño recuerda el bar «El Dehesa», ubicado cerca del Arrabal y donde pudo ver parte del Mundial de Fútbol de Japón y, especialmente, el encuentro Corea-Japón. Después vendría el encuentro Corea-España, una pesadilla para ella porque todo el mundo «dejó de hablar conmigo porque pensaban que soy coreana. Pero fue maravilloso. No pare de reírme».

Y ya que habla de bares, se refiere a algunos locales donde «me he encontrado a gusto». En primer lugar, el bar de su amiga Maki, el «Ludeña», que regenta Pepe y que tiene las mejores carcamusas; «Casa Antonio«, por su ambiente y el «Rincón de Peter», por su tortilla de patatas, pizza y «porque allí pude reunirme con gente a la que le gusta el flamenco», afirma. Y para demostrar su destreza en el arte, se pone a bailar una sevillana, sin parar de reír. Pura vitalidad.

Esta periodista no duda en recomendar Toledo a sus compatriotas. «A la gente le digo que Toledo es magnífico para conocer Madrid» y que «deben pernoctar en esta ciudad que encierra tanto arte». Los patios, los monumentos, las calles y sus plazuelas. Y sus palabras fluyen para rememorar el primer reportaje que hizo sobre los patios toledanos, punto de partida para establecer una colaboración permanente con los medios de comunicación de Japón.

Luego vendrían más peticiones de revistas y de otros medios: escribir sobre la historia de la Ciudad Imperial, las casas de Toledo, incluida la de su amiga Renata Thakenberg, la Catedral. Y así hasta siete artículos diferentes, sobre la cultura, el arte, el patrimonio y la vida que ha descubierto esta japonesa a lo largo de sus más de once años en Toledo. También ha escrito sobre otras ciudades: Madrid, Andalucía, Granada, Sevilla y lugares que «pueden interesar a los japoneses», dice, porque «me gustaría que vinieran a disfrutar de esta ciudad milenaria».

Y sus lugares favoritos y donde se ha sentido «fascinada» pasan por la judería de Toledo, las sinagogas del Tránsito y de Santa María La Blanca, el paisaje que puede contemplar en San Cristóbal, el silencio de la iglesia de San Román, la Catedral, un lugar único y que suele visitar a menudo.

Taeko está trabajando ahora en su proyecto «KimiPlanet», una iniciativa con la que quiere ofrecer paquetes turísticos a sus compatriotas y productos españoles. El resto de tiempo seguirá disfrutándolo con sus amigos de Toledo y de Japón. «Todos me han ofrecido cariño y me han acogido como una más. Soy una afortunada porque me pude integrar en esta ciudad». El proyecto más inmediato: leer el artículo que se escriba sobre ella porque su rostro ya es familiar. Acaba de realizar un programa para una televisión japonesa en la que habla de Toledo desde diferentes puntos de vista. Y también en revistas, en Televisión Española. Taeko no para. Ha llegado a Toledo para quedarse. Eso es seguro.