Noche de reyes en el teatro de Rojas

El Shakespeare más festivo

antonio illán illán - Actualizado: Guardado en: Actualidad

Shakespeare de nuevo en el Rojas toledano en versión (con muchas libertades) de Yolanda Pallín y con la dirección de Eduardo Vasco. Noche de reyes es una obra clásica actualizada con una concepción fresca y genial, que hace del de teatro una fiesta y ofrece al público ingredientes suficientes para que quede verdaderamente satisfecho del ágape escénico.

A esa perfecta actualización de la comedia shakespeariana contribuyen la excelencia de la interpretación de los actores y actrices de la compañía Noviembre (a muchos de los cuales los hemos aplaudido tantas veces en la Compañía Nacional de Teatro Clásico), la estética escenografía de Carolina González, la medida iluminación de Miguel Ángel Camacho, la presencia de la música y la espectacularidad del vestuario obra del diseñador Lorenzo Caprile.

Noche de reyes, título que traduce muy libremente el original Twelfh Night or What You Will (La duodécima noche lo que queráis) es una comedia con enredo, equívocos, intriga y amores en una atmósfera alegre y satírica, que pone en solfa el mundo de los poderosos, la ambición, el valor del amor y también del dinero. La locura y la cordura, lo apolíneo y lo dionisíaco. Esta obra supone una deliciosa recapitulación de la materia cómica de Shakespeare y contiene algunas de las escenas más brillantes del dramaturgo, especialmente aquellas en las que lo cómico y lo sentimental se mezclan con exquisito gusto y equilibrio y, después de haber insinuado la tragedia (amor imposible de Olivia por Viola-Cesario), cae en plena farsa (burla a Malvolio). Excelente es el juego que imagina Eduardo Vasco en la escena entre Viola y Orsino, en la que nos muestra la pasión tímida y ardiente, que se exalta en un sueño imposible. En conjunto, sobre todo la parte final de la comedia, nos recuerda las mejores farsas de Molière. Un acierto son, así mismo, las escenas más cómicas que giran en torno a los personajes don Andrés Carapálida (José Ramón Iglesias) y don Tobías (Fernando Sendino), quienes logran la frecuente sonrisa del público cuando no la carcajada por su muy lograda actuación y complicidad. Si dejamos la acción aparte, lo especialmente significativo de esta comedia es la creación extraordinariamente perfilada de los personajes: tipos fijos, animados por la maestría shakespeariana y reafirmados por la no menor maestría de Vasco, son el duque Orsino (Daniel Albadalejo), enamorado del amor, lánguido y zalamero, el clásico “dolido”; la condesa Olivia (Rebeca Hernando), también una sentimental, que toma actitudes de hermana inconsolable y cede ante el primer estremecimiento de simpatía, o la dama de compañía, María (Maya Reyes), llena de ingenio, y Malvolio (Héctor Caballero) quienes completan unos pasajes cómicos bellamente trabados. Figura central es Feste, el bufón que se burla de todo, incluso del luto de la condesa Olivia; este personaje, magistralmente interpretado por un actor tan versátil como Arturo Querejeta, que canta, baila y habla con ingenio, sirve de hilo conductor y lleva al espectador, cual “cicerone” a realizar un recorrido por diferentes realidades sociales y ambientes, desde el cortesano del duque de Orsino y la condesa Olivia al de la soldadesca. Pero, sin duda, la gran creación de esta obra es Viola, la mujer que se envuelve en el traje viril, pero que en la que se intuyen siempre sus emociones y afectos, cuyo papel lo borda Beatriz Argüello.

Enredo y alegría, crítica y desenfado, afectos y pasiones, comicidad… son elementos que hacen del espectáculo un divertimento que proporciona un verdadero disfrute por su ingenio, sutileza y gracia. Eduardo Vasco ha demostrado una vez más algo a lo que ya nos tenía acostumbrados en la CNTC, que es un maestro del conocimiento teatral, solvente en la dirección de actores y capaz para el atrevimiento y la actualización de clásicos con arte como esta Noche de reyes que hemos disfrutado en el teatro de Rojas de Toledo.

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