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Mazapán, legado del Toledo republicano a México

Día 01/01/2013 - 22.40h
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Todos los años, cuando llega el mes de diciembre, el espíritu toledano de la Navidad se hace presente en Ciudad de México en forma de mazapán

Desde 1939, los Mazapanes Toledo endulzan la Navidad de los mexicanos. La familia García-Galiano dispone hoy de cuatro tiendas abiertas en el D. F
El niño Luis García-Galiano, primero izquierda, fotografiado en 1910 junto a sus padres, Vicente y Rosa, y su hermano Emilio (Colección familiar)
Luis García-Galiano fotografiado en México en los años sesenta (Colección familiar)
Moisés Gamero de la Fuente y Luis García-Galiano, a la izquierda, los exiliados toledanos que llevaron el mazapán hasta tierras mexicanas (Colección familiar)
La nostalgia española siempre ha estado presente en los almanaques de esta empresa (AMT, Colección Luis Alba)
Anuncio de automóviles Ford publicado en el diario toledano El Castellano, 10 de junio de 1928
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Todos los años, cuando llega el mes de diciembre, el espíritu toledano de la Navidad se hace presente en Ciudad de México en forma de mazapán. El milagro se produce desde el año 1939. Su artífice fue el industrial y concejal republicano del Ayuntamiento de Toledo Luis García-Galiano, quien derrotado en la guerra civil arribó al puerto de Veracruz desde Francia acogiéndose al generoso amparo que el presidente Cárdenas dio a los exiliados españoles. Gracias a su empeño, el dulce toledano por excelencia, aquel que nació en los obradores de las clausuras conventuales, es hoy conocido y popular en las tierras donde Hernán Cortés encontró el chocolate.

El 12 de abril de 1931, Luis García-Galiano fue elegido concejal del Ayuntamiento de Toledo dentro de las listas de la conjunción republicano-socialista. Dos días después se proclamó la II República en toda España. Nuestro protagonista, nacido en Sonseca, era un próspero industrial que junto a su hermano Emilio tenían la representación provincial de la marca de automóviles Ford (el taller se ubicaba en el número 3 de la calle Carretas), así como una línea de transporte de viajeros entre Toledo y Madrid. Como concejal participó activamente en la formalización de relaciones en 1934 entre la capital castellana y su ciudad homónima de Ohio. En las últimas semanas de la guerra civil, como tantos otros siguió un duro peregrinar iniciado en Valencia, Barcelona y, tras atravesar la frontera, terminar en un campo de concentración francés. Luego, junto a cientos de exiliados, cruzó el Atlántico a bordo del vapor «Ipanema», con la intención de iniciar una nueva vida en México.

Como antiguo representante de la casa Ford en Toledo intentó encontrar trabajo en sus talleres mexicanos, pero no lo consiguió. Para los responsables de la poderosa automovilística norteamericana, estaba «marcado» por sus ideas republicanas. Al llegar la Navidad de 1939 tuvo la feliz idea de elaborar unos dulces de mazapán, al observar que en las tiendas de ultramarinos, que allí llaman abarrotes, no dispensaban esos postres tan toledanos y que él había aprendido a preparar en su infancia sonsecana.

Pensando y hecho. Compró unas almendras y un molinillo de café. Las mezcló con azúcar, hizo unas docenas de figuritas, las barnizó con clara de huevo y las coció en el horno de la casa donde vivía. Con su minúscula producción bajo el brazo, apenas un kilo, recorrió algunos colmados regentados por españoles, hasta que llegó a «La Sevillana», un abarrote propiedad del cántabro Ramón Guerra, quien decidió apadrinar la producción de los mazapanes, proveyéndole de ingredientes y el dinero necesario para elaborar la primera campaña. Alentado por este éxito, García-Galiano buscó socios entre otros exiliados españoles y abrieron la tienda «Mazapanes Toledo» en el número 17 de la calle Uruguay. Entre ellos se encontraba el abogado socialista Moisés Gamero de la Fuente, natural de Noez, quien había sido presidente de la Casa del Pueblo de Talavera de la Reina y candidato del Frente Popular por Toledo en las elecciones legislativas de 1936. Así comenzó esta historia que pronto cumplirá setenta y cinco años. Hoy la firma tiene cuatro sucursales en la capital mexicana, que en estas fechas se convierten en lugar de peregrinación para un buen número de españoles residentes en el Distrito Federal que tienen así posibilidad de perpetuar en sus mesas esta dulce tradición navideña.

La nostalgia toledana de García-Galiano y sus socios no quedó satisfecha con la elaboración de estos mazapanes . En el año 1946 empezaron a regalar a sus clientes unos calendarios publicitarios. El primero fue ilustrado con grabados de Parcerisa sacados del libro Recuerdos y bellezas de España, editado a mediados del siglo XIX. En años siguientes, las imágenes de estos almanaques siempre estuvieron dedicados a la cultura española y, especialmente, a la toledana. Así, por ejemplo, el de 1951 está ilustrado con dibujos alegóricos a Toledo, el de 1957 con recreaciones de cuadros del Greco y el de 1959, vigésimo aniversario del comercio, con grabados toledanos de Pérez Villamil. El Archivo Municipal de Toledo conserva algunos de estos calendarios, formando parte de la colección documental «Luis Alba». En el año 1990 con motivo del cincuentenario de la apertura de su primera tienda, «Mazapanes Toledo» financió la publicación del libro Historia y Leyenda del Mazapán con textos de otro exiliado toledano singular: Javier Malagón Barceló. Moisés Gamero, por su parte, fue presidente del Ateneo Español de México entre los años 1979-1988.

Mazapán, legado del Toledo republicano a México
Enrique Sánchez Lubián

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