Vídeo: Memorias del Beti-Jai, o el abandono del edificio deportivo más antiguo de España

Actualizado:

Cientos de madrileños cruzan a diario la calle Marques de Riscal, situada en el corazón de Chamberí, uno de los barrios más exclusivos de la ciudad. Pero muy pocos de ellos levantan la vista cuando bordean el que fuera uno de los edificios más emblemáticos de Madrid a finales del siglo XIX. Con su fachada desconchada, sus ventanas tapiadas y sus accesos manchados por los restos de grafitis, el frontón Beti-Jai pasa desapercibido para la mayoría de viandantes en una situación de inminente ruina que resulta difícil de explicar dada su condición de Bien de Interés Cultural.

El Beti-Jai fue uno de los edificios más característicos de Madrid, fruto de unos tiempos muy distintos a los de ahora. Para empezar, el fútbol aún era una disciplina prácticamente inexistente y el juego de pelota, importado con éxito por las clases altas desde San Sebastián, fue el primer gran deporte de masas. Prueba de ello es que distintos empresarios construyeron hasta cuatro frontones en la capital entre 1890 y 1894, en los que se jugaban partidos profesionales a diario con las localidades a rebosar.

El más importante de aquellos nuevos frontones era, sin duda alguna, el Beti-Jai, un coliseo que podía albergar 4.000 espectadores en una ciudad que apenas superaba el medio millón de habitantes. Pero no era su aforo lo importante sino su valor artístico. Diseñado por el arquitecto Joaquín Rucoba, célebre autor del Teatro Arriaga de Bilbao, el Ayuntamiento de dicha ciudad y la plaza de toros de La Malagueta, entre otros proyectos, el Beti-Jai se construyó con la clara intención de hacer de él algo especial. Su fachada ecléctica basada en la Ópera de París, sus detalles de estilo neomudéjar y sus acabados en hierro lo elevaron a la categoría de joya arquitectónica de la capital prácticamente desde su mismo nacimiento.

Declive y abandono del frontón

Pero pasaron los años y el fútbol lo devoró todo. La pelota dejó de ser el entretenimiento más popular entre los madrileños y el Beti-Jai tuvo que reconvertirse. Pasó de «Capilla Sixtina de la pelota», como se conoce entre los aficionados, a fábrica de coches primero, hogar de vagabundos después, y, en la actualidad, un edificio que amenaza ruina. No es de extrañar el estado de abandono actual del complejo si se tiene en cuenta la realidad del país hasta hace solo unos años. El Beti-Jai se encuentra en el barrio de Almagro, dentro del distrito de Chamberí, una de las zonas más caras de la capital. De derrumbarse, el solar que ocupa otorgaría a la actual propiedad la oportunidad de poner en marcha un negocio millonario, ya sea fruto de la construcción de viviendas de lujo, de hoteles o de centros comerciales.

Para evitar la desaparición del Frontón Beti-Jai, un heterogéneo grupo de vecinos, arquitectos y algún expelotari, puso en marcha la Plataforma Salvemos el Beti-Jai, que consiguió la declaración de Bien de Interés Cultural para el edificio en marzo de 2011 después de décadas de intentos fallidos. Sin embargo, desde aquella declaración, ninguna institución pública ha obligado a los propietarios a realizar las obras más urgentes para evitar el derrumbe de los elementos ornamentales de la fachada o de las cubiertas de madera de los antiguos graderíos.

Reportaje Memorias del Beti-Jai

Con el objetivo de dar a conocer una de las joyas arquitectónicas más desconocidas de la capital, ABC ofrece el reportaje en vídeo Memorias del Beti-Jai, una pieza en la que viajar al pasado para entender la importancia del juego de pelota en el Madrid del XIX, la construcción del Beti-Jai, el aspecto original del edificio y su lamentable estado de conservación.